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@JesusHdezHquez

MIAMI.- El país se esfuerza por vacunar contra el COVID, pero un preocupante escepticismo sobre el fármaco, alimentado por preocupaciones y desinformación, golpea las posibilidades de lograr la inmunidad colectiva que permitiría el retorno a la normalidad, y Florida no es la excepción.

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Para comenzar, un estudio realizado por Morning Consult, una firma consultora internacional, con sede en Washington DC, informa que el 14% de la población contactada en el país rechaza vacunarse y que un 20% adicional no se siente segura, lo que significa que la meta necesaria de inmunizar el 75% de la población está en peligro.

En Florida, el tercer estado más golpeado por la pandemia, con más de 2.3 millones de contagios y 35.000 fallecimientos, las cifras son alarmantes: El 20% rehúsa ser vacunado y un 16% adicional asegura no sentirse seguro aún para inmunizarse.

Incluso un colegio privado en Miami niega la entrada a maestros y el resto del personal si se han vacunado porque la administración cree que la vacuna causa “esterilidad” y los alumnos pudieran ser “contagiados”.

Por otra parte, acorde a los datos aportados por la autoridad nacional de enfermedades contagiosas CDC el 8% de los recibieron las dosis iniciales de Pfizer o Moderna no acudieron a la segunda cita, y esto denota que esas personas no están inmunizadas.

Vacunas

Quienes crean estar liberados de la enfermedad con una sola dosis de Pfizer o Moderna, CDC señala que la efectividad de la vacuna caduca a las seis semanas si no se aplica la segunda inyección.

En el caso del fármaco Johnson & Johnson una sola dosis es suficiente, aunque la eficiencia de esa vacuna es inferior a las otras dos, 66.3% versus 95.3% y 94.1%, respectivamente, acorde a los estudios.

Las razones para no vacunarse varían. “Hay quienes no confían en los fármacos, sea porque no les gusta inyectarse o desconfíen de la fórmula médica porque fue aprobada en poco tiempo”, señaló el Dr. Hugo Lara, médico especialista en enfermedades infecciosas.

“Pero es necesario comprender que cada una de las vacunas han sido minuciosamente probadas y aprobadas, y no hay por qué preocuparse. Se aprobaron en un tiempo récord porque evitaron la burocracia, el tiempo que normalmente demora el papeleo, que a veces toma un par de años. Esta vez todos se pusieron a trabajar, como debe ser, dada la emergencia médica que el país sufría”, argumentó.

De hecho, el galeno planteó que él fue uno de los primeros en vacunarse en diciembre.

“Si yo, o cualquiera de los cientos de miles de médicos y especialistas que se han vacunado, hubiera tenido la más mínima duda, no me hubiera sometido a la vacuna, ni hubiera permitido que mi familia o amigos lo hicieran”, subrayó.

Entre los que no desean vacunarse o rechazan recibir la segunda dosis de Pfizer o Moderna resaltan quienes alegan temer por ‘efectos secundarios’, “que son reacciones normales, incluso cuando tomamos una aspirina”, aseguró el doctor Lara.

Después adujo: “Prácticamente todos los medicamentos tienen reacciones secundarias, pero pocos las perciben y también pocos les prestan atención”,

Y dijo más: “Entendamos que una vacuna es una preparación que genera inmunidad contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos, y esto, como es normal, puede tener algún tipo de reacción en nuestros cuerpos”, que oscilan “entre una simple molestia momentánea en el brazo hasta malestares o fiebre”.

“No podemos pensar en los efectos secundarios mínimos que produce la vacuna. Solo el 10% de quienes se vacunan tienen esos tipos de efectos secundarios pasajeros, y menos del 1% tiene una reacción severa”, determinó.

En otras palabras, de los más de 140 millones de personas que han recibido al menos una dosis de la vacuna en el país, incluyendo cerca de 9 millones en Florida, apenas 112 pacientes han sufrido consecuencias mayores.

Desinformación

Desde que comenzó la pandemia, en marzo 2020, y más de medio país fue confinado a sus casas, unido al año de elecciones presidenciales que presenciamos, el uso de redes sociales aumentó sustancialmente.

Según un estudio del Pew Research Center, el 72% de la población del país usó algún tipo de medio, desde Facebook, Twitter, Whatsapp o Instagram hasta cualquier otra menor.

"Vivir en medio de una pandemia fue una situación totalmente nueva", alegó Catherine Newman, columnista de Real Simple y autora del libro How to be a person.

Y la ventaja de usar redes sociales es “que las personas pueden crear olas de opinión pública”, de las que unos pueden beneficiarse y otros salir perjudicados, comentó.

De esta manera, por un lado, hemos visto mensajes e imágenes que animan a inmunizarse y por el otro un sinfín de tesis que menosprecian las vacunas: desde críticas y alegaciones de daños indocumentadas, como infartos, derrames cerebrales y esterilidad hasta la idea conspirativa de que el Gobierno coloca un microscópico circuito integrado para controlar el movimiento y el pensamiento de la gente.

En Twitter incluso hallaron varias cuentas fantasmas que reproducían mensajes de desinformación.

Hoy las redes sociales cuentan con más lectores y usuarios que todos los medios de comunicación juntos en el mundo, y aunque ellas signifiquen importantes vías de interlocución, no es menos cierto que cobijan una peligrosa avalancha de noticias falsas, o ‘fake news’, que son lanzadas sin pudor para provocar descontentos.

“Si un mensaje es compartido muchas veces, no significa que sea cierto. No reenvíe un mensaje porque el remitente le pide que lo haga. Pida verificar la información a quien se lo mandó o verifique usted mismo”, explica la red social Whatsapp en su sección de seguridad.

Y si un grupo o contacto acostumbra a enviar noticias falsas “informe a la red social”.

“La próxima vez que lea un mensaje sobre la vacuna, no lo comparta sin analizarlo primero”, recomendó el doctor Lara.

“Pregunte, consulte un médico, lea la prensa local. No se convierta en víctima de la desinformación”, concluyó.

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