MIAMI – Ante el cuestionamiento de sus propias huestes, el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, busca nuevos aliados para llevar adelante la reforma del Obamacare: los demócratas.

La idea parece haber comenzado a forjarse el pasado martes cuando McConnell se percató del fracaso de la reunión de senadores con el presidente Donald J. Trump en La Casa Blanca. "Si no tenemos un acuerdo antes del viernes, estoy dispuesto a conversar con los demócratas", dijo el líder republicano el miércoles.

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El jueves los republicanos llevaban a cabo una maratónica sesión en el pleno del Senado para alcanzar un acuerdo. Pero los seis irreductibles críticos se mantenían incólumes. "Creo que va a ser muy difícil lograr algo pero nunca se sabe", estimó la senadora Susan Collins (Maine). No obstante, el senador y excandidato presidencial John McCain opinó lo contrario: "Eso jamás va a suceder".

Las críticas ahora van más allá de las disminuciones de los subsidios federales para personas de bajos ingresos. Como dice el senador Lamar Alexander, de Tennessee, presidente del comité de salud del Senado, "lo importante es que el borrador apunte hacia la estabilización de los mercados de ventas (un lugar virtual creado por la administración de Barack Obama, adonde las aseguradoras acuden en busca de clientes) y seguir manteniendo temporalmente los subsidios que se pagan a las aseguradoras para bajar los gastos médicos (que produce el paciente)".

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Otros senadores se han manifestado abiertos a mantener uno de los pilares del Obamacare y que La Casa Blanca quiere eliminar: el cobro de impuestos más altos a las personas de mayores ingresos. "No es de forma alguna equitativo que tengamos una situación en la cual se incrementa el riesgo de los ciudadanos de bajos ingresos y se facilita la vida a los más ricos. No es una propuesta sostenible. Creo que hasta el liderazgo (del Senado) lo sabe", afirmó el senador republicano, Bob Corker, de Tennessee, durante los debates del pleno.

Acuerdos

Hace tres semanas, cuando se hizo evidente de que la propuesta de reforma no progresaba, el líder de la minoría demócrata, Charles Schumer, propuso una reunión especial, en el pleno del Senado, entre las dos bancadas políticas, para discutir públicamente la reforma, al ver que los republicanos sólo se convocaban a ellos mismos.

Y ahora, que el líder republicano en el Senado propone trabajar juntos, el senador demócrata Brian Schatz, de Hawai, parece dejarlo claro: "En esta etapa existe un acuerdo general entre los demócratas que es prematuro reunirse con los republicanos. Tenemos que estar seguros de que este proyecto de reforma ha muerto".

Por otra parte, McConnell comentó: "Es lamentable que nuestros colegas demócratas rehúsen trabajar con nosotros, de un modo serio, para enfrentar los fracasos del Obamacare". La respuesta de Schumer no se hizo esperar: "Llevamos cuatro meses pidiendo eso y ustedes nunca abrieron las puertas. Esto es lo que sucede cuando se hacen las cosas a espaldas de los estadounidenses, sin audiencias públicas", comentó a un grupo de periodistas en el Senado.

Según el diario The New York Times, las divergencias dentro de los republicanos se deben a que los más conservadores tienen prioridades radicalmente diferentes. El senador Rand Paul, de Kentucky, uno de los que ha dicho que no va a votar a favor, explicó que el proyecto de reforma otorga unos 136.000 millones de dólares a las aseguradoras, lo cual considera un salvavidas para sacarlas de la quiebra.

Otro conservador, el senador Mike Lee, de Utah, quiere que los estados tengan un mayor margen de maniobra para escapar a las regulaciones federales de la industria de seguros, quizá una de las industrias más reguladas del país, permitiendo a la aseguradoras aumentar las pólizas en función del estado de salud del cliente, lo cual acabaría virtualmente con otro pilar del Obamacare, que protege a los pacientes con enfermedades crónicas. No obstante, la versión de la reforma de la Cámara de Representantes dejó este pilar del Obamacare incólume.

Las probabilidades de que los republicanos lleguen a un acuerdo antes del viernes son difíciles: los senadores de ambos partidos cuya reelección está pautada para 2018 saben que pueden sufrir un descalabro2018, si dejan los pacientes a su suerte, ha puntualizado el Times.

Acorde a los sondeos, apenas el 12% de los estadounidenses apoya la actual propuesta de reforma del Senado. Una encuesta realizada por el USToday y la Universidad de Suffolk, entre el viernes de la semana pasada y el martes de la corriente, el 53% estima que el Congreso debe dejar el Obamacare como está o trabajar para resolver sus problemas.

Por otra parte, el sondeo plantea un serio dilema: ocho de cada 10 republicanos apoyan la reforma y casi un tercio cree que el Obamacare debe desaparecer, aunque no exista una forma de sustituirlo, algo con lo que sólo el 11% de los electores independientes y el 2% de los demócratas están de acuerdo

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