WASHINGTON.- Un niño de 12 años entró a Estados Unidos desde México con su hermano y su tío después de huir de la violencia en Guatemala, pero ya no está con ellos y se encuentra en una instalación hacinada en Texas. Unas hermanas hondureñas de 8 y 6 años fueron separadas de su abuela cuando llegaron. Un niño guatemalteco de 8 años fue separado de su tía y su primo.

Un año después de que el presidente Donald Trump pusiera fin a su muy criticada práctica de separar a los niños migrantes de sus padres, el gobierno del mandatario es censurado ahora por otro tipo de crisis de separación de familias que implica a parientes de distinto grado.

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A diferencia del año pasado, cuando al menos 2.700 menores fueron separados de sus padres de acuerdo al programa “tolerancia cero”, estos menores fueron quitados a tías, tíos y abuelos debido a una política que busca combatir el tráfico de personas. Esta medida se aplica desde hace años, desde mucho antes de que Trump fuera presidente. Pero el reciente aumento en la cantidad de familias que intentan cruzar la frontera deja entrever que los menores son separados de sus parientes con mayor frecuencia, y que debido a demoras sistemáticas permanecen detenidos solos por más tiempo.

Algunos se encuentran en la instalación de la Patrulla Fronteriza en Clint, Texas, cuyas condiciones de fetidez y hacinamiento han sido expuestas por defensores, abogados y legisladores, y donde varios menores, algunos casi de brazos, son detenidos por semanas.

“Nos ponen con decenas de otros niños, algunos chiquitos, de 2 años”, afirmó el guatemalteco de 12 años en una declaración presentada la semana pasada ante un tribunal federal que busca solicitar que se efectúen inspecciones a las instalaciones. “Muchos no tienen a sus padres con ellos. Yo tengo que cuidar a muchos de los demás niños que están tristes y lloran. Hago lo que puedo para ayudar a otros niños que están solos”.

La niña hondureña de 8 años dijo en una declaración que ella y su hermana fueron separadas de su abuela “y ahora estamos solitas”.

“Tengo que cuidar a mi hermanita. Ella está muy triste porque extraña mucho a nuestra mamá y a nuestra abuela”.

Los menores deben ser entregados por la Patrulla Frontera en un lapso de 72 horas a un albergue a cargo del gobierno hasta poder entregarlos a un patrocinador. Los patrocinadores son a menudo padres, tías, tíos o hermanos a quienes se sometió a proceso de verificación. Sin embargo, debido al hacinamiento y demoras que afectan al Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS por sus siglas en inglés), que es la agencia encargada del cuidado de los menores en custodia del gobierno, los niños permanecen más tiempo del establecido en estaciones de la Patrulla Fronteriza.

De acuerdo con un informe difundido el martes por el inspector general del Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés), un tercio de los menores en custodia de la Patrulla Fronteriza han permanecido más de 72 horas en instalaciones de la agencia en la región del Valle del Río Grande, en el sur de Texas. En el informe se advirtió que muchos menores no tenían acceso a duchas, tenían acceso limitado a cambio de ropa y no recibían comidas calientes en dos instalaciones hasta la semana cuando llegaron los inspectores.

Las autoridades de Seguridad Nacional aseguran haber cumplido con la ley al separar a menores de tutores no legales y han manifestado su fuerte preocupación de que a veces pudiera tratarse de casos de tráfico de personas, aunque han reiterado las inquietudes de los activistas sobre las condiciones que los niños enfrentan en instalaciones de la Patrulla Fronteriza no diseñadas para ellos.

El gobierno no ha dicho a cuántos niños fueron separados de sus familias ampliadas en la frontera, aunque algunas estadísticas muestran un panorama sobre la regularidad con que eso ocurre. Por ejemplo, de 13.330 menores en custodia del Departamento de Salud y Servicios Humanos a finales de mayo, 1.849 tenían menos de 12 años. Esas cifras se han mantenido constantes en general en los últimos meses. Los defensores de los migrantes aseguran que estos menores posiblemente llegaron con un adulto y es más probable que los adolescentes mayores hayan cruzado solos.

Equipos de la unidad de Investigaciones de Seguridad Nacional, dependientes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE por sus siglas en inglés), fueron enviados a la frontera sur para que ayuden a determinar los casos de fraude. Más de 50.000 inmigrantes que viajan en grupos familiares han estado cruzando la frontera cada mes. En comparación, se registraban más o menos 8.000 cruces en esta época el año pasado.

Entre mediados de abril, cuando los investigadores fueron enviados, y el 21 de junio, entrevistaron a 2.124 familias e identificaron 316 casos de fraude que correspondían a personas que fingían ser miembros de una familia nuclear. Sin embargo, esa estadística podría incluir a familias ampliadas cuyos integrantes habían dicho inicialmente ser los padres. De esta cantidad, unas 530 personas, y podría haber más de un adulto por unidad familiar, fueron remitidas a juicio, dijeron funcionarios del ICE. En comparación, de octubre de 2017 a abril de 2018, funcionarios del DHS dijeron haber contabilizado unos 300 casos de fraude.

Incluso cuando los adultos dicen a los agentes ser abuelos o hermanos, son separados a menos que sean los tutores legales.

De acuerdo con la ley en Estados Unidos, esos niños son considerados menores no acompañados y se les abre un proceso legal aparte de cualquier otro pariente, salvo si están con los padres.

Esa ley fue creada en parte debido a que los agentes de la Patrulla Fronteriza no estaban capacitados para determinar si alguien es en verdad un pariente y alguien decente que los cuida, o un traficante con malas mañas que finge serlo.

“Creo que muchos enfrentan la duda de ¿qué tal si se trata de una situación en la que una abuela o tío son los que han criado al menor? Es una separación traumática para el chico”, dijo Jennifer Podkul, directora sénior de política en la organización Kids in Need of Defense.

La experiencia de estos menores puede ser tan traumática como separarlos de un padre, en especial si el menor fue criado por un tío o una tía. Ese trauma puede acarrearles después problemas de salud física y mental.

“Si esos chicos ven a la persona como alguien que los cuida con amor, la separación podría ser terriblemente perjudicial y afectarles la salud”, dijo la pediatra Julie Linton, una de las principales especialistas en el grupo de interés especial en la salud de los migrantes, de la Academia de Pediatría de Estados Unidos.

Clara Long, investigadora sénior de Human Rights Watch, dijo que ha visto a inmigrantes con solicitud de asilo decir ante el tribunal que llegaron a la frontera con un menor cuyo paradero ahora desconocen.

En un caso, una guatemalteca de 19 años llegó con su hermana de 14. La menor fue entregada a un hermano en Estados Unidos pero la mayor fue regresada a México.

Long señaló que las leyes deberían ser cambiadas para que los menores inmigrantes puedan permanecer con su cuidador principal, y esa persona podría no ser uno de los padres. “A veces resulta que me crie con mi abuela toda la vida, o con mi tía, y ahora ella tiene que huir”, afirmó Long. “Lo que se debe hacer es cambiar de nuevo la labor policial fronteriza para que sea una respuesta humanitaria”.

FUENTE: Con información de AP

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