WASHINGTON — Janet Yellen, secretaria del Tesoro estadounidense, advirtió que Estados Unidos podría caer en una recesión y "causar una crisis financiera global" si no cumple los pagos, mientras el Congreso se prepara para un enfrentamiento sobre el límite de aumento de deuda.
Los comentarios de Yellen a la cadena CNN desde Senegal llegan mientras el Tesoro estadounidense comenzó a tomar "medidas extraordinarias" esta semana para evitar un incumplimiento de pagos, cuando el país alcanzó el techo de deuda de 31,4 billones de dólares.
El Departamento del Tesoro dijo en una carta enviada a los líderes del Congreso que había empezado a tomar “medidas extraordinarias” debido a que el gobierno había alcanzado el límite de su capacidad legal de endeudamiento de 31,38 billones de dólares. El límite de deuda, impuesto artificialmente, ha sido elevado unas 80 veces desde la década de 1960.
Sin embargo, estas medidas solo ayudan por un tiempo limitado, probablemente por menos de seis meses, según el Tesoro.
Yellen indicó que el día en que el Tesoro no pueda ser capaz de hacer uso de estas medidas es "bastante incierto", y podría suceder tan pronto como en junio.
Si las medidas se agotaran y el Congreso fracasa en elevar el límite de deuda, Estados Unidos podría ver "como mínimo" una degradación de su deuda, dijo Yellen.
"Si eso pasara, nuestros costos de préstamo aumentarían y cada estadounidense vería que sus costos de préstamo también lo harían", añadió.
"Además de eso, fracasar en el pago de los deberes, sea con los compromisos hacia tenedores de bonos, beneficiarios de seguridad social o el ejército, indudablemente causaría una recesión en la economía de Estados Unidos y podría causar una crisis financiera global", advirtió.
Un escenario como ese además socavaría el papel del dolar como moneda de reserva usada en transacciones a nivel global.
La primera economía del mundo se prepara para una ardua batalla en el Congreso, con los republicanos amenazando bloquear el habitual aumento anual del techo de la deuda.
Con el nuevo control de la Cámara de Representantes tras las elecciones de medio término, los republicanos quieren que el presidente demócrata acepte recortar el gasto gubernamental, que consideran se ha elevado hasta alturas insostenibles.
"No más deudas"
Hasta el momento los mercados permanecen en calma porque el gobierno puede apoyarse por ahora en las maniobras contables para seguir operando, y cualquier amenaza a la economía estaría a varios meses de distancia. Muchos analistas, a pesar de sus temores, dan por sentado que habrá un acuerdo.
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Expertos accionarios laboran en el piso de remates de la Bolsa de Valores de Nueva York.
AP/Archivo
Pero este momento en particular parece más tenso que otras ocasiones similares debido a las grandes diferencias entre Biden y el nuevo presidente de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, quien encabeza un bloque republicano que se opone a continuar endeudando al país y a los estadounidenses.
Estas diferencias acrecientan el riesgo de que el gobierno incumpla sus obligaciones financieras por razones políticas, un problema que remecería los mercados financieros y, de no resolverse, hundiría a la economía más grande del mundo en una recesión que hasta ahora es totalmente evitable.
Biden y McCarthy tienen varios meses para llegar a un acuerdo, mientras el Departamento del Tesoro implementa sus medidas para mantener al gobierno en funcionamiento, al menos hasta junio. Pero la hostilidad partidista que no deja de acumularse desde hace años ha conducido a un conjunto conflictivo de exigencias que pone en peligro la capacidad de los legisladores para colaborar y cumplir un deber fundamental.
Biden insiste en un aumento del límite de deuda para que se puedan cumplir las obligaciones financieras vigentes, y se niega siquiera a hablar con los republicanos.
McCarthy pidió sostener negociaciones que él cree conducirán a reducciones del gasto. No está claro cuánto exige recortar y si sus compañeros republicanos aceptarían acuerdo alguno con la izquierda, que ha despilfarrado el dinero de los contribuyentes en los dos años de mandato de Biden.
El techo de deuda fue originalmente una solución adoptada durante la Primera Guerra Mundial que permitía emitir bonos sin necesidad de repetidas aprobaciones por parte del Congreso.
En esta época de gran polarización y un endeudamiento descomunal, el límite se ha transformado en una herramienta política. No refleja la capacidad real de endeudamiento del gobierno federal, sino simplemente cuánto puede pedir legalmente sin la aprobación del Congreso.
Sólo para Ucrania, la Casa Blanca ha destinado más de 100.000 millones de dólares en menos de un año, dinero que sale del bolsillo de los contribuyentes.
Para mantener al gobierno en funcionamiento, el Departamento del Tesoro hizo una serie de maniobras financieras que pondrían una pausa a las contribuciones a los fondos de jubilación y de salud de los trabajadores federales, dando al gobierno suficiente margen financiero para manejar sus gastos diarios hasta aproximadamente junio.
Se desconoce qué ocurriría si estas medidas se agotaran sin un acuerdo sobre el límite de deuda. Un impago prolongado podría ser devastador, con caídas de los mercados y despidos impulsados por el pánico si se evaporara la confianza en una piedra angular de la economía mundial, señaló el Departamento del Tesoro.
Los analistas de Bank of America advirtieron en un informe la semana pasada que “existe un alto grado de incertidumbre sobre la velocidad y la magnitud del daño que sufriría la economía estadounidense”.
El desafío subyacente es que el gobierno tendría que balancear sus finanzas diariamente si carece de la capacidad de emitir deuda. Si el gobierno no puede emitir deuda, tendría que imponer recortes de un tamaño equivalente al 5% del total de la economía estadounidense.
FUENTE: Con información de AFP y AP