MIAMI.- Con una votación 9-1, los comisionados del condado Miami-Dade dieron luz verde a un acuerdo entre la FPL (Florida Power &Light) y la administración condal con el propósito de crear un sistema que procese las aguas residuales y alimentar los canales de enfriamiento de la planta nuclear Turkey Point, localizada en Homestead, propiedad de la compañía eléctrica.

Dichos canales, en este momento, se nutren del agua que proviene del manto acuífero, es decir, la que utilizan los residentes para su consumo diario.

Hace dos años FPL llegó a un acuerdo con la autoridad que protege al medio ambiente (DERM, por sus siglas en inglés) para iniciar el proceso de descontaminación de la Bahía de Biscayne, afectada por la alta salinización proveniente del proceso de evaporación y de filtraciones de los canales de enfriamiento.

Para la organización ambientalista Southern Alliance for Clean Energy (SACE), uno de los puntos clave para purificar el agua de la bahía sería clausurar los canales de enfriamiento y reemplazarlos por torres que cumplan ese propósito, es decir, el de refrescar las turbinas.

Los voceros de FPL reconocieron, durante la sesión de la comisión –que no tuvo una parte de audiencia pública– que en 2016 apareció el tema de construir el sistema de torres de enfriamiento porque tenían pensado construir dos nuevos reactores nucleares, proyecto que nunca se llevó a cabo.

“Ese sistema no es factible desde el punto de vista económico y no afecta en nada el tema de la descontaminación”, indicó FPL. Aclaró que el tamaño de la hipersalinización de las aguas es de 29.000 millones de galones, no de 140.000 millones, como se ha indicado.

“Podemos limpiar 5.400 millones de galones por año, lo que haría factible en una década descontaminar la bahía" indicó el portavoz de la empresa de energía.

Por otra parte, se tomarían 60 millones diarios de la planta de tratamiento de aguas residuales –que sería construida y mantenida por FPL– para ponerlas en los canales de enfriamiento de las turbinas.

La comisionada Rebeca Sosa propuso una enmienda en la que se estableció que si en un año no hay una mejora de la calidad del agua de la bahía, el acuerdo debe regresar a una nueva votación de los comisionados.

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El alcalde Carlos Giménez dijo esperar que en el proceso de purificación se pueda lograr un agua más potable de la que consumen en la actualidad los residentes del condado.

Sin embargo la comisionada del distrito 8, Danielle Levine-Cava, expresó su preocupación por las filtraciones de sal que hay en los canales y que el acuerdo no vaya más allá de la descontaminación y busque, además, la revitalización de los humedales y de los Everglades.

El comisionado Dennis Moss insistió en que los dueños de grandes extensiones de tierra en el sur del condado podrían entrar en la industria de la energía solar e incluso vendérsela a FPL, que tendría las líneas de distribución. “Hay que ser agresivos en la búsqueda de alternativas en caso de que no funcione ese plan [el acuerdo entre FPL y Miami-Dade].

El vocero de FPL puntualizó que la votación de este martes tenía el objetivo de afirmar “que estamos de acuerdo en trabajar juntos. Después regresamos y vemos si eso es bueno o no”.

La gigante de la generación y distribución de energía ha insistido en numerosas ocasiones que la decisión de este 10 de abril sólo es un punto de partida para desarrollar un proyecto que requiere un desarrollo técnico que debe volver a la Comisión donde se discutirá y aprobará.

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