MIAMI.- Por si no fueran suficientes las altas cuotas de seguro de viviendas en Florida, todo parece indicar que subirán aún más tras el paso del huracán Ian. Tal como muchos advirtieron en innumerables ocasiones, el impacto económico de un desastre natural ejercería más presión sobre la frágil red de aseguradoras en el estado.

“Sucedió en 1992, cuando el huracán Andrew azotó Miami-Dade. No solo veremos un aumento sustancial, sino también la pérdida de compañías de seguro”, vaticinó Mario Moreno, presidente de Access Insurance, en Miami.

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Acorde con un estudio preliminar de la firma Enki Research, los daños del huracán Ian pudieran sumar entre 66.000 y 75.000 millones de dólares, lo que situaría a la devastadora tormenta entre los más costosos de la historia, si tenemos en cuenta el valor del dólar hoy: Katrina 98.000 millones de dólares y Andrew 57.600 millones de dólares.

En julio, la Oficina de Regulación de Seguros de Florida colocó a 27 compañías en una lista de vigilancia por no ser financieramente estables.

“Es muy posible que algunas de esas aseguradoras quiebren debido al huracán Ian”, comentó Moreno.

Hace apenas un año, los seguros de viviendas de Florida aumentaron sus primas entre 10 y 25%, en comparación con el 4 % que reportó el resto de los Estados Unidos.

Pagar más

Además de la frágil salud financiera de las aseguradoras, hay factores secundarios que indicen en el precio a pagar.

“Florida ha sido lugar de demasiados litigios y demasiadas situaciones fraudulentas sobre supuestos daños a los techos”, comentó el director ejecutivo de la firma reguladora Triple-I, Sean Kevelighan, en un comunicado.

“Estos dos factores contribuyeron enormemente a pérdidas netas, entre 2017 y 2021” a las compañías de seguros, subrayó.

La firma reguladora afirmó que Florida, a quien muchos llaman el paraíso tropical del país, “es un mercado complicado”.

El informe plantea que “tres cuartas partes de los 21,5 millones de habitantes viven en zonas costeras”, según el censo 2022.

Esta situación complica aún más la situación, dada la vulnerabilidad que impone vivir cerca del mar ante el acecho de un huracán.

De esta manera, presenciamos la cercanía de una ‘tormenta perfecta’ que conllevaría a otra alza.

Aún si estuvo lejos del paso del huracán Ian y no tiene pérdidas por reclamar, como es el caso del sur de Florida, con el área metropolitana del Gran Miami, el impacto financiero será reflejado, en mayor o menor medida, en su próxima factura del seguro de vivienda.

“Es muy probable que paguemos entre 20 y 40% más, o sea entre 1.000 y 2.000 dólares más, lo que pondría las pólizas entre 5.000 y 8.000 dólares o más al año, según el valor que queramos asegurar, y tal vez deducibles mayores”, acentuó Moreno, en referencia a los seguros contra vientos, incendio y robo.

Con una inflación que golpea los bolsillos y unos salarios que no son suficientes, “es muy probable que la gente desista de tener seguro, pero si tienen una hipoteca tendrán que aceptar el aumento de tarifa o renunciar a ser propietario de una vivienda”, señaló el contador público Frank Ramos, presidente de Ramos CPA Services, en Miami.

En efecto, bancos e instituciones financieras exigen proteger los préstamos con seguro de viviendas, además de pedir aseguradoras con buenas calificaciones financieras, lo que limita aún más la oferta.

El informe de la Oficina de Regulación de Seguros de Florida plantea que, aún antes del huracán Ian, una docena de aseguradoras de viviendas se declararon insolventes en los últimos dos años, lo que dejó a cientos de miles de propietarios a la búsqueda de un seguro para proteger sus propiedades ante la exigencia de cobertura por parte de firmas hipotecarias.

Otros muchos, que no deben préstamos, los que tienen sus viviendas pagadas, optan por no tener seguros, y por ello están expuestos a la clemencia de la naturaleza.

Esos, que mayormente son jubilados y dependen del pago del Social Security “también están expuestos a la búsqueda de financiación si sus viviendas sufren daños, o la ayuda que el Gobierno federal les pueda dar”, reconoció el agente de seguros.

Qué hacemos

Incluso la firma estatal Citizens, que se creó como una aseguradora de último recurso, ha sido inundada de pólizas durante los últimos dos años y suma más de un millón, muchas de ellas en el sur de Florida.

Las aseguradoras plantean, y el Gobierno estatal así lo cree, que miles de reclamaciones fraudulentas afectan la salud financiera de las compañías de seguros.

En resumen, son reclamos ilegítimos, montados por propietarios y alimentados por intermediarios, que suman millones de dólares y desangran tanto a Citizens como a otras aseguradoras.

En realidad, una de las prioridades del Gobierno estatal es atender el fraude que, unido al aumento del costo de la construcción, la vivienda, la percepción financiera de firmas privadas y los gastos causados por huracanes, genera el alza de tarifas y la disponibilidad de aseguradoras.

Por ello, el Congreso estatal sostuvo una reunión extraordinaria en mayo, cuyas resoluciones adoptadas tendrían “beneficios palpables en 18 meses”, o sea a mediados de 2023, según anticipó el senador republicano Jim Boyd, presidente del Comité Senatorial de Banca y Seguros y promotor de la moción legislativa.

“Es muy probable que el Congreso estatal tenga que tomar otras medidas, y muy pronto. Combatir el fraude no es suficiente”, apuntó Moreno.

Otro asunto

Además del seguro de vivienda contra vientos, incendio y robo, bancos e instituciones financieras exigen tener un seguro adicional en áreas propensas a inundaciones, como son áreas cercanas a la costa, río o lagos, lo que suma unos 600 dólares al pago anual.

“El seguro contra inundaciones provee protección para la estructura y los bienes personales, si son dañados por una inundación, mientras que el seguro contra vientos protege la propiedad, los efectos personales y la estructura de su propiedad contra los daños de los vientos”, señaló el informe de Insurance Information Institute.

“La crisis actual está impulsada por varios factores”, señaló el informe de la firma reguladora Triple-I. “El mercado en Florida está dominado por aseguradoras locales demasiado pequeñas” que no son capaces de acumular capital suficiente para pagar pérdidas, mientras “el mercado depende en gran medida del reaseguro”.

Al final, cuando las aseguradoras no puedan hacer frente a los gastos, tanto el Gobierno estatal como el federal tendrán que sacar la chequera y desembolsar miles de millones. Tal vez ahí radica el aplazamiento de soluciones.

jhernandez@diariolasamericas.com
@JesusHdezHquez

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