MIAMI.- La deshecha tormenta tropical Don, diminutivo del nombre Donald, en el mar Caribe, que apenas tuvo vientos sostenidos de 40 millas por hora, 60 kms por hora,y el probable nacimiento de otra llamada Hilary, con una sola “l”, en el Pacífico este, ha despertado la curiosidad de muchos por saber si es casual la presencia de dos nombres que continúan siendo fuertes rivales en la escena política de los Estados Unidos.
Lo que sí es cierto es que la Organización Meteorológica Internacional (OMI), con sede en Suiza, conserva la práctica de nombrar a los ciclones, tifones y otros fenómenos atmosféricos para ayudar a una rápida identificación en los avisos de precaución a la población. Esto se debe, según los expertos, a que es más fácil recordar el nombre de una persona que un número o términos técnicos.
De hecho, el océano Pacífico es dividido en este y oeste, siendo el Centro Nacional de Huracanes (CNH), establecido en Miami, la autoridad que supervisa el desarrollo de las tormentas en el primero.
Las denominaciones son propuestas con varios años de anticipación, como es el caso del CNH, que ya publica en su portal los nombres a citar, tanto en el Pacífico este como en el Atlántico, hasta 2022.
“Ningún nombre es seleccionado en base a personalidades ni ninguna preferencia”, declara el comunicado emitido por OMI.
Realmente, los nombres pueden repetirse cada cinco años, si el fenómeno atmosférico no ocasiona grandes daños, como fue el caso del huracán Dennis en el Atlántico, en 2005, que dio paso a Don por primera vez en 2011.
Por otra parte, el nombre Hilary figuró en la lista del Pacífico este por primera vez en 2005, para reemplazar a Hector luego de provocar algunos estragos en ese océano. Entonces, no se anticipaba que los nombres Don y Hilary, o Donald y Hillary, protagonizarían una de las campañas presidenciales más controvertidas de la historia del país.
Más curiosidades
Cuentan los historiadores que la palabra huracán fue derivada de la voz maya hunrakan, que significa dios de la tormenta, así como fue hurakan para los taínos en el Caribe.
Tanto en el Atlántico como en el Pacífico este una tormenta es clasificada de huracán cuando sus vientos sostenidos superan las 74 millas por hora, o 119 kms por hora.
Durante varios siglos, las tormentas recibieron nombres después de arribar a una población y la manera de hacerlo estaba asociada con la fecha, como fue el caso del huracán Santa Ana, que arrasó en Puerto Rico el 26 de julio de 1825, y recibió el nombre de la santa en su día.
Evidentemente, los meteorólogos ya no denominan a los ciclones con nombres asociados con santos ni fechas. Fue a partir del verano de 1950, cuando tres huracanes al unísono acecharon los territorios en el Atlántico, el entonces llamado Buró del Tiempo optó por nombrar las tormentas, luego que varios meteorólogos en el mundo probaron que era la mejor manera de distinguir una de la otra.
La temporada de huracanes en el Atlántico de 2005 es considerada aún la más activa en la historia, desde que se llevan registros, al producirse más tormentas tropicales que en cualquier otro año (28) y más huracanes (14).