MIAMI.- Miami se apresta a decidir si confiere más poder a su alcalde y si permite la propuesta de construir un complejo deportivo comercial en los terrenos de un campo de golf.

De hecho, el actual alcalde de la ciudad, Francis Suárez, se juega su capital (¿futuro?) político: cambiar los poderes de funcionario ejecutivo, con un administrador que está al mando de la operación del municipio, a un alcalde fuerte, que concentraría todos los poderes que normalmente están en manos del administrador.

El otro referendo le pregunta al electorado si está de acuerdo, o no, en permitir que un grupo de inversionistas (dentro del cual está el famoso exfutbolista inglés David Beckham) pueda hacer uso de un terreno público (más exactamente los terrenos en los que en este momento se encuentra el Melreese CountryClub, administrador de un campo de golf), para construir un complejo comercial y un estadio, haciendo caso omiso de la norma que exige, para propiedades del municipio, que haya una licitación con el fin de que el municipio escoja quién sería el mejor proponente.

El debate sobre el alcalde fuerte ha tenido dos intensos oponentes dentro de la Comisión de Miami: los comisionados Joe Carollo y Manolo Reyes.

El primero ha acusado a Suárez de buscar imponer una dictadura. El segundo, ha cuestionado, sin descanso, no sólo que en la pregunta del referendo no aparezca la cantidad del salario que devengaría el alcalde fuerte, sino la misma fórmula de pagarle a este funcionario no menos del 74% de lo que gana el edil del Condado Miami-Dade.

También está el cuestionamiento de cómo se manejaría el proceso de los contratos y licitaciones; qué tanta independencia tendría el abogado de la ciudad frente al alcalde, y un punto sensible: la manera como se trataría la ausencia temporal o definitiva de la primera autoridad del municipio.

Se ha dicho que el sucesor del alcalde sería nombrado a dedo por el mismo funcionario, y eso en realidad no es lo que deja establecida la propuesta.

El alcalde sí tiene la potestad de escoger a alguien dentro de la administración, pero cualquier decisión que tome debe pasar por la aprobación de la comisión.

Además, el “sucesor” no ejercería la facultad el poder vetar cualquier decisión de los comisionados, y a los 90 días se tendría que llamar a una elección especial.

La gran pregunta que los promotores de la figura del alcalde fuerte no han podido responder – y eso incluye a Francis Suárez- es por qué es tan imperioso cambiar el régimen de poder en el municipio.

En cuanto al estadio de Beckham – que ha experimentado un verdadero viacrucis desde hace cuatro años- es claro que el proyecto logró superar la primera fase: que fuera sometido a referendo. Pero de ser aprobado por el electorado, viene tal vez la parte más difícil: la negociación con los comisionados más reacios a esa propuesta, Willy Gort y Manolo Reyes y es probable que se les una Joe Carollo.

Al final, el llamado Miami Freedom Park tendrá que ser aprobado por una supermayoría en la Comisión municipal (4-1) para que sea una realidad.

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