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MIAMI.- A propósito de la propuesta de ley en el Senado estatal SB540, que apuesta por centralizar en Tallahassee el poder de la red de 28 colleges que funcionan en la Florida, Miami Dade College (MDC) manifiesta una gran preocupación y anticipa que esto podría ser desastroso para todos.
“Esta propuesta, si es aprobada, crearía un cuerpo estatal que manejaría los asuntos de los colleges, que ahora son dirigidos por juntas locales que atienden las necesidades de sus comunidades”, argumentó a DIARIO LAS AMÉRICAS el presidente de MDC, Eduardo Padrón.
En principio, la propuesta de ley cambiaría el estatuto estatal de la red de Florida College System a Florida Community College System, lo que colocaría a los 28 colleges del estado en la fase inicial “community”, con sus dos años de estudios, imposibilitadas de competir con universidades, aun cuando ofrezcan una limitada cantidad de licenciaturas de cuatro años.
Éxito
Padrón mantiene que una de las razones por las que MDC ha sido tan exitoso es “por tener la facultad de trabajar directamente con la comunidad donde funciona”, y adaptar sus funciones en base a la comunicación con “estudiantes, negocios y autoridades” para crear los programas necesarios que los empleos disponibles exijan.
Son funciones muy establecidas, como proveer cursos específicos que sirvan para abastecer el mercado laboral local, como podría ser la necesidad de enfermeras en hospitales o especialistas en tecnología informática, a un costo mucho menor para los estudiantes y, por ende, para los contribuyentes.
“Si las decisiones sobre cursos a impartir son tomadas por un cuerpo central distante”, tal distante como las 480 millas que separan a Miami de Tallahassee, “la conexión entre autoridad, comunidad y empleomanía sería menor, tomaría más tiempo y ocasionaría gastos adicionales”.
En otras palabras, “las personas asignadas a tomar decisiones por nosotros, aquí en MDC, no estarían necesariamente relacionadas con las necesidades de nuestro entorno ni lo conocerían”, comentó el presidente de MDC.
La propuesta fue presentada en el Senado por la legisladora republicana Dorothy Hukill, que representa al área de Port Orange, antesala de la zona norte del estado, y está respaldada por el presidente del Senado, el republicano Joe Negron, que a su vez representa a Stuart, una localidad que colinda con Palm Beach, donde se encuentra el Palm Beach State College, que también forma parte de la red estatal de colleges y se opone a la propuesta de ley.
Padrón percibe la proposición como una concentración de poder: “No nos han dicho que hemos hecho mal, si es que hemos hecho algo mal, y sólo vemos que van a crear un mecanismo que no sólo afectará la calidad de la educación, sino que además costará millones de dólares a los contribuyentes del estado”.
Asimismo, la propuesta propone condicionar parcialmente la entrega de fondos por rendimiento a la productividad de los estudiantes graduados de college en centros universitarios.
“No es justo. ¿Cómo se puede calificar un college en base a alumnos que estudian en otro lugar?”, expuso.
¿Veto?
El año pasado una propuesta similar fue aprobada por el Congreso estatal pero murió en la mesa del gobernador Rick Scott, cuando fue vetada por la máxima autoridad de la Florida.
Quienes conocen de cerca al gobernador republicano, dicen que Scott vetó la ley porque no quiso reforzar los fondos de las universidades a costa de sacrificar los colleges de la Florida. Que hay otras formas de ampliar la capacidad de unos sin afectar negativamente la suficiencia de otros.
Pero esta vez se trata de un año de elecciones, en las que Scott apuesta por llegar al Senado de la nación y el veto podría estar condicionado a otros factores.
“Scott sabe cuán importantes son los colleges para el desarrollo económico del estado y conoce muy bien cuánto MDC ha hecho en Miami-Dade para proveer profesionales al mercado laboral, pero no sabemos cómo reaccionará esta vez, si la ley es aprobada”, reflexionó Padrón.
De cualquier manera, el año pasado, a pesar del veto del Gobernador, el presupuesto estatal otorgó un incremento de 232 millones de dólares a las universidades, suficiente para, por ejemplo, permitir a University of Florida emplear a 500 nuevos miembros para el cuerpo facultativo.
Entretanto, el presupuesto de la red de colleges tuvo un recorte de 30 millones de dólares, lo que obligó año a las instituciones educacionales a revisar sus ofertas y programas educativos, lo que condujo a la indeseada reducción de clases o alumnos en algunos casos.
“Nuestros representantes del sur de la Florida en Tallahassee aseguran que entienden cuán peligrosa es esta nueva propuesta de ley y apelamos a ellos a hacer todo lo posible por evitarla”, sostuvo Padrón.
Limitar licenciaturas
El presidente de MDC cuestiona además la propuesta de limitar las licenciaturas que un college puede ofrecer a 20% de la matrícula, lo cual “limitaría enormemente las funciones de la institución educacional” y cerrarías las puertas a un número indeterminado de estudiantes.
“Cuando preguntamos qué procuran hacer con estas regulaciones, nos contestan que quieren que los colleges se concentren en la educación de dos años, lo que nos hace pensar que no entienden lo que estamos haciendo. Tan sólo estamos tratando de facilitar la educación a quienes no pueden ir a una universidad superior”, relató.
Padrón opina que esta situación limitaría aún más la cantidad de licenciaturas a ofrecer y por ende afectaría los fondos de operaciones.
Pero esto no es todo. El presidente de MDC anticipa que si la propuesta de ley es aprobada arremetería contra los estudiantes que no puedan realizar los estudios en dos años por falta de tiempo o fondos.
“Servimos a una población estudiantil que no es la habitual. Son personas que desean progresar pero al mismo tiempo tienen otras responsabilidades que atender, como la familia o el trabajo, y no pueden ser alumnos del college a tiempo completo”, resaltó Padrón.
“Para ellos es imposible completar los estudios en dos años. La gran mayoría de los estudiantes trabajan y no se pueden dar el lujo de estudiar tiempo completo porque no pueden dejar de trabajar para pagar un techo, un plato de comida o compartir los gastos de la familia”, recalcó.
Y si Tallahassee no entiende esa situación y sigue adelante con la propuesta de ley “casi las mitad de los fondos se perderían y sería un desastre total para los estudiantes”, subrayó.
