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MIAMI.- Cuando observamos la vida moderna en términos temporales y humanos podemos percatarnos de que no sólo vivimos cada vez más años, sino también pareciera que la línea entre la adultez y la adultez mayor se ha movido, retardando la llegada de la ancianidad.

Al mismo tiempo la vejez ya no llega tan automáticamente con el fin de la actividad laboral. Las jubilaciones anticipadas son un buen ejemplo de ello. Se alarga la adultez y se aleja la vejez, entendida muchas veces en términos de dependencia, déficit y pérdidas.

Dentro de esta nueva realidad, las personas mayores son un recurso humano activo para el desarrollo de los países, suelen ser ciudadanos que ejercen derechos y que participan en la toma de decisiones, y no meros receptores pasivos de cuidados, ayuda y beneficios. La longevidad, nos muestra, por lo tanto, que el envejecimiento es un proceso muy dinámico y activo.

La vejez es aceptada convencionalmente como la etapa del ciclo vital que empieza alrededor de los sesenta y cinco años y que acaba con la muerte. Todo esto sin olvidar que no todas las personas envejecen de la misma manera.

El progresivo aumento del porcentaje de personas mayores en la sociedad actual lleva a que este grupo vaya adquiriendo mayor importancia demográfica y por ello tanto las políticas públicas como el sector privado han ido incorporando la visión de una vejez cada vez más larga y en mejores condiciones de salud.

Como consecuencia se ha acrecentado el interés científico por las diversas patologías características del adulto mayor. El aumento de la esperanza de vida y el progresivo envejecimiento de la población traen consigo un aumento también en la prevalencia de enfermedades crónicas, determinadas muchas de ellas por un factor esencial: la nutrición.

La dietista y nutricionista Maggy Sbarra, dueña de la compañía Healthy Line, que por nueve años ha trabajado con adultos mayores y pacientes interesados en restablecer su salud por medio de planes alimenticios, explicó a DIARIO LAS AMÉRICAS la importancia del estado nutricional en la tercera edad, no sólo como indicador de bienestar, sino para la prevención y pronóstico de muchas enfermedades.

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<strong>Maggy Sbarra, </strong><strong>dietista y nutricionista, </strong><strong>dueña de la compañía Healthy Line.</strong>
Maggy Sbarra, dietista y nutricionista, dueña de la compañía Healthy Line.

¿Se corren peligros de desnutrición en la vejez más que en otras etapas de la vida?

Las personas en la vejez son muy vulnerables desde el punto de vista nutricional. La reducción del número de comidas y la no ingesta de ciertos grupos de alimentos, hacen que sea más fácil que puedan caer en un estado de desnutrición”.

También pueden presentar una pérdida de interés por la comida, posiblemente por alteraciones sensoriales y metabólicas, la sensación de hambre se reduce y se sacian más rápidamente.

Una de las características comentadas en la literatura médica sobre el envejecimiento es la condición de pérdida de funcionalidad de los órganos y sistemas del individuo. Se plantea que en un número elevado de personas mayores ocurre un enlentecimiento de los procesos digestivos, una disminución de las secreciones, y el peristaltismo es menor, lo que repercute en la absorción de los macro y micronutrientes.

¿Qué otros cambios pueden producirse en la composición corporal del adulto mayor?

Se puede producir un aumento de la masa grasa que puede pasar de ser un 15% del peso corporal de un varón adulto al 30% del peso corporal de un anciano de 75 años. Se modifica la distribución de la grasa reduciendo la grasa subcutánea y de las extremidades y aumentando la depositada en el tronco.

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología publicó recientemente un artículo sobre la nutrición en el anciano donde añade que también pueden tener una reducción del agua corporal total y una disminución de la masa ósea en relación con el déficit de vitamina D, una menor absorción de vitamina B12, de ácido fólico, del hierro y del calcio.

¿Qué recomienda para compensar los cambios orgánicos y funcionales que pueden tener lugar durante el proceso de envejecimiento?

Indiscutiblemente una nutrición de calidad es indispensable. El bienestar y salud de una persona no depende tanto de la edad como de la condición en que se encuentre su cuerpo. Inciden varios factores tales como el peso, la cantidad de ejercicio físico semanal que realice, qué tipo de alimentos incluye en su dieta diaria, al igual que las porciones de las mismas.

Influye además su condición genética y su estilo de vida, incluyendo cuanto estrés y descanso tiene diariamente. Si una persona se ha cuidado y no ha abusado de su cuerpo, la edad no tiene que interferir drásticamente con su salud y calidad de vida.

¿Cuál es la propuesta que hace a través de Healthy Line para los adultos mayores y pacientes que buscan su asesoría y tratamientos?

Lo que hacemos a través de Healthy Line es potenciar una educación nutricional trabajando directamente con cada paciente y su estilo de vida y alimentación. Los educamos en hábitos correctos de salud, a entender su cuerpo y a recuperar la vitalidad que perdió por excesos y desequilibrios durante años.

Lo que siempre recomiendo es tener una dieta diaria balanceada y con variedad. Tendemos a comer lo que nos gusta sin reparos en las porciones. Por eso los enseñamos a dosificar y preparamos en nuestra cocina las raciones que deben consumir”.

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Preparamos en nuestra cocina las raciones que deben consumir.
Preparamos en nuestra cocina las raciones que deben consumir.

¿Qué tipo de régimen alimenticio propone para sus pacientes?

Una guía fácil sería que una de sus comidas incluya una proteína animal como pollo, pavo o pescado. Comer carnes rojas y de puerco no más de dos veces por semana. Las porciones de las mismas son de 6 oz., acompañadas con vegetales, bajando al mínimo los carbohidratos como la pasta y el arroz.

La otra comida debería ser vegetariana incluyendo granos, vegetales y verduras. Azúcar, pan, lácteos y cereales son alimentos que generalmente perjudican la salud por lo que se deben consumir con más consciencia y no a la ligera, ni diariamente.

Aumentar las frutas, la avena, las nueces, son las mejores alternativas como meriendas. Incluir leche de almendras siempre y cuando no existan alergias. Pero todas las porciones deben ser pequeñas y balanceadas.

No se pueden despreciar otros factores como el aislamiento social que muchas veces acompañan al envejecimiento y predisponen a los ancianos a hábitos alimenticios inapropiados y a desequilibrios entre el aporte de nutrientes y sus necesidades reales.

Esto puede traer una serie de consecuencias como la pérdida de peso, alteraciones del sistema inmunitario, agravamiento de las enfermedades de base como la hipertensión arterial o la diabetes tipo II y una peor calidad de vida.

Para promover un verdadero estado de bienestar en los adultos mayores se debe fomentar en ellos tres grandes pilares: ejercicio y actividad física, positivo entorno y relaciones sociales, y un buen estado de nutrición.

 

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