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Lo que pasó en Pittsburgh nos toca a cada uno de nosotros y ver a tantas personas reunidas aquí es una buena señal. Que tanta gente esté demostrando que merece la pena parar el día, detener todo y venir a este lugar, habla a favor de los mejores sentimientos humanos, más allá de las distancias, el cinismo y el egoísmo”.

Así calificó Lior Haiat, cónsul general de Israel para Florida y Puerto Rico, la manifestación de duelo a la que miles de residentes del sur de Florida, de diferentes denominaciones religiosas acudieron, para mostrar sus condolencias por las víctimas del atentado cometido en una sinagoga de Pittsburgh, Pensilvania, donde murieron 11 personas el sábado 27 de octubre.

El Memorial del Holocausto, en Miami Beach fue el lugar de la cita para la vigilia con la que buscaban enviar un mensaje de paz y unidad frente a la violencia y el terror supremasista.

La masacre cometida en el templo judío de Pittsburgh ha sido calificada como el ataque antisemita más letal en la historia de Estados Unidos.

Cerca de la 9.45 de la mañana del sábado 27 de octubre, cuando la congregación se encontraba observando la ceremonia del shabbat [ceremonia dedicada al reposo y al estudio de la Torah], Robert Bowers, extremista blanco de 46 años, irrumpió en la sinagoga armado con un rifle semiautomático y abrió fuego al grito de “todos los judíos deben morir”, hecho que estremeció y activó las alarmas contra el antisemitismo en toda la comunidad religiosa y el mundo.

En entrevista concedida a DIARIO LAS AMÉRICAS, Haiat, se refirió a la vigilia como un pronunciamiento contra el racismo que amenaza la democracia en Estados Unidos y en cualquier nación.

“Este hecho debe representar un cambio en la manera de educar a la gente, en cómo convivir, que la minoría judía en los Estados Unidos de apenas 5 millones de personas, pueda vivir en este magnífico país donde se mezclan muchas culturas de diferentes orígenes pero donde todos seamos iguales”, exhortó Haiat.

"No es el único evento de odio y violencia que ataca nuestra ideología-aclaró. Dos años atrás se frenó otro intento en el sur de Florida”, agregó el cónsul.

“Tenemos que hacer lo máximo para no olvidar, que no sea una estadística más del antisemitismo, que sea un antes y un después en nuestras vidas”.

Coincidentemente, un día antes del atentado en Pittsburgh, la organización de defensa judía Liga Antidifamación alertó de un incremento de los ataques antisemitas en el país, asociado con las campañas para las elecciones parciales previstas para el 6 de noviembre.

El diario The New York Times publicó recientemente que en el 2017 los ataques contra judíos en Estados Unidos crecieron en un 57%, llegando a 1.986, según otro estudio de la Liga Antidifamación.

El medio de prensa relaciona actos agresivos de grupos nacionalistas blancos como la conocida marcha en el campus de la Universidad de Virginia en Charlottesville, en agosto de 2017. Grupos de hombres alrededor del recinto cargaban antorchas y cantaban: “Los judíos no nos remplazarán”.

La Liga Antidifamación registró además amenazas de bombas, ataques y vandalismo, así como afiches y literatura antisemita dentro de los campus universitarios.

Han aparecido las esvásticas y otros símbolos antisemitas en sinagogas y hogares judíos de todo el país. En redes sociales los judíos son víctimas de insultos, acoso y amenazas salvajes, por lo que las sinagogas y escuelas se han visto obligadas a tomar medidas de seguridad, según denuncia el artículo de prensa.

"Este ataque contra la sinagoga de Pittsburgh cambiará la mirada de muchas personas, será recordado como un símbolo, ha de ser un llamado a nuestra responsabilidad social, a una conciencia de paz, de unidad y esperanza", expresó Haiat en su discurso frente a una multitud que iluminaba el Memorial del Holocausto con velas y luces en señal de unidad y dolor por las víctimas.

Autoridades religiosas de la comunidad hebrea, católica, musulmana, personalidades políticas y diplomáticas, expresaron su indignación y rechazo a los crímenes de odio y al radicalismo extremo.

Katherine Fernández Rundle, fiscal estatal de Miami-Dade, declaró durante la vigilia a DIARIO LAS AMÉRICAS: “La comunidad de Miami cree que la discriminación no es admisible, no puede permitirse en ninguna de sus formas. La solución es estar unidos a favor del amor y la tolerancia entre las personas”.

"Este es un lugar sagrado y apropiado para denunciar el horror y rendir homenaje a las víctimas inocentes. Quien le hace daño a una persona, lastima a toda la humanidad", dijo Debbie Wasserman Schultz, congresista federal del 20 de Florida.

"Me trae aquí la solidaridad con la comunidad hebrea, tenemos que unirnos de todas las religiones para acabar con este odio", planteó Alberto Nayor, quien junto a su familia levantó una luz por la libertad de ideologías, por el derecho a la libertad de culto y a la vida.

Mario Lembergier, otro de los asistentes al acto dijo a DIARIO LAS AMÉRICAS: "Estamos aquí para impedir otro holocausto, hechos como este podrían ser la antesala a un radicalismo y un extremismo que muestren la peor cara del odio, que nos alejen definitivamente de la tolerancia y el respeto al ser humano".

"Stronger than hate" (Más fuerte que el odio) fue el mensaje de esta reunión interreligiosa que aglutinó alrededor de unos 3.000 ciudadanos de diferentes credos. Cantos hebreos, plegarias de fe, amor y perdón se escucharon al unísono como reclamo universal de justicia y paz.

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