Embed

El sábado 11 de noviembre, a las 8 p.m., el sonido original de Miami se volverá a disfrutar en la ciudad. Desde el Miami-Dade County Auditorium, Frankie Marcos y el grupo Clouds nos harán bailar con temas tan escuchados en la década del 80 como ¿Hay cariño o no hay cariño? En esta cita con la música participarán también invitados de lujo: Carlos Oliva, Hansel y Raúl, Roberto Torres y Lucy Grau.

DIARIO LAS AMÉRICAS conversa con Frankie Marcos antes de un evento que se presenta como el concierto del año en Miami.

¿Cómo recuerda aquel Miami de los años 80?

Aquella ciudad de los 80 le trae a Miami, en la parte musical, el prestigio. Yo estaba tocando en un lugar y venía Rubén Blades y le daba gusto subirse a cantar Son de la loma con nosotros. O venía Adalberto Santiago.

Los músicos y las orquestas de Puerto Rico, que eran muy importantes, y conocidas y famosas... esas orquestas llegaban a Miami y decían esto es música cubana, pero tiene otra cosa, tiene batería, tiene otra cosa que no es lo tradicional. Y entonces ese tipo de música le da a Miami un nombre y un nivel musical creado aquí. Entonces, infinidad de nightclubs o discotecas, que ya existían, acogen a una nueva generación de cubanos.

También está la realidad que encuentran los que vienen por el Mariel. Que empiezan a ver los grupos y dicen: “pero yo no sabía que la música cubana era tan rica”. Porque la música también se tiene que hacer con libertad, para poder expresar lo que necesita. Los que iban creciendo aquí y los que llegaron por Mariel eran absorbidos por la música nuestra, la de Miami.

¿Qué define ese sonido original de Miami, el de los años 80?

Con Willy Chirino empecé a los 16 años, en un grupo de cuatro que se llamaba Windjammers. Ahí me desarrollo como músico, en el primer grupo profesional que toco. Después decido hacer el grupo Clouds.

¿Cómo definirlo en el caso mío? Cuando uno va adquiriendo conocimiento de los diferentes estilos, por ejemplo yo viví aquí la integración racial y yo iba a escuela, por años, de afroamericanos. Ahí me integré mucho a lo que era la música del funk, la empiezo a comprender; luego en la Universidad estudiando, comienzo a integrar el jazz.

En un tema como, por ejemplo, ¿Hay cariño o no hay cariño? cuando tú quitas las voces y lo quitas todo, la batería, el bajo, lo que oyes es un funk, y arriba está eso, oyes el güiro y viene entonces la fusión. Y luego entra como una música típica cubana, que le dicen de charanga. Así se va combinando todo lo que pegue.

Es como en la comida, lo que no se puede combinar, digo yo: nadie come un arroz blanco con frutabomba. Uno tiene que ser coherente en cómo hacer la fusión.

¿Qué lo lleva a iniciar su andadura como productor?

En Las Vegas estuve siete años con el grupo Clouds. Era el único grupo que tenía cubanos y americanos. Inauguramos el Treasure Island, el MGM, y el Mandalay Bay. Hemos sido y seguimos siendo muy queridos allí. Hacíamos un show todas las noches; a veces los fines de semana, dos.

Allí tuvimos el placer y el regalo de trabajar con Manhattan Transfer; de hacer fin de año con Liza Minnelli: si el escenario de ella era grande, el de nosotros era más grande, eran dos escenarios inmensos. Y en cada esquina, los jugadores del mundo entero, de invitados. También trabajamos con Tom Jones, quien es muy simpático. Ha sido uno de mis cantantes favoritos.

Cuando uno trabaja con esas personas, vas aprendiendo mucho sobre el show. Son años mirando cómo lo hace cada cual, y también existen las facilidades. Porque ahí tú pides, necesito este micrófono para esto, que es el que va, y lo tienes.

Entonces cuando voy terminando en Las Vegas, yo había estudiado composición y orquestación y digo, voy a empezar a producir. Me habían llamado para producir artistas, pero es un poco delicado.

Cuando me decido, el primer disco es uno que le produzco a Lucía Méndez con Los Tucanes de Tijuana, un cambio difícil ese. Ya después sigo y le produzco en el jazz a Carlos Averoff con Paquito D'Rivera. Y sigo, y termino produciéndole un disco a Armando Manzanero.

Armando Manzanero me llama y me dice: “¿cómo tú haces un disco a Lucía Méndez y los Tucanes, y yo tengo otro aquí instrumental, con Arturo Sandoval, que es otra cosa, una belleza. ¿Cómo puedes?” Le dije: “maestro, ese es el exilio. Uno tiene que hacer esas cosas”.

¿Se pone usted nervioso antes de comenzar un concierto como el de este sábado?

¿Sabes por qué no estoy preocupado? Porque yo vivo en un constante nerviosismo.

¿Algún ritual antes del concierto?

Soy una persona creyente, me crié dentro de la Iglesia Católica, y sí me levanto y me acuesto y rezo. Y como soy un poco maniático, a veces creo que rezo de más.

Siempre lo hago pero de una manera normal, no exagerada: “acompáñeme Jesús, acompáñeme Dios mío”.

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario