Felipe Valls Sr., fue uno de los mejores amigos de mi papá en Cuba. Y tanto mi padre como mi madre siempre se sintieron muy orgullosos de él y de toda su familia, por representar de forma ejemplar la integridad de un buen cubano y por mantener nuestras raíces.
La amistad que nos une nos convierte en familia. Lo bonito de nosotros los cubanos es que nos ayudamos los unos a los otros. Y cuando uno triunfa, triunfa una generación completa. La anterior y la nueva, que siente orgullo del gran sacrificio que se hizo al principio, cuando fue tan difícil lograr todo este movimiento cultural y social que hoy nos respalda. Versailles es un lugar histórico para nunca olvidar nuestras raíces y nuestra cubanía. Siento mucho orgullo por Felipe Sr., Felipe Jr., y por toda la familia Valls ya que nunca han olvidado nuestras raíces. ¡Feliz 50 aniversario!