jueves 26  de  marzo 2026
CRISIS ENERGÉTICA

Experto de FIU advierte: Régimen de La Habana podría beneficiarse de envío de combustible desde EEUU al sector privado

Un reporte revela la entrega de miles de barriles, supuestamente a pequeños empresarios que indirectamente podrían estar ligados a las estructuras del poder

MIAMI. - “La mayor parte del llamado sector privado en Cuba, y especialmente aquellos con capacidad para adquirir combustible, está vinculada de alguna forma al régimen”, advirtió en entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS el académico Sebastián Arcos, director del Instituto de Investigaciones Cubanas (CRI) de la Universidad Internacional de Florida (FIU), a propósito de un reporte de prensa que revela el envío a Cuba desde EEUU, en los que va de año, de alrededor de 30.000 barriles de combustible, en una operación, supuestamente dirigida al sector privado de la isla.

“Al final -añade el analista-, la intención de apoyar a un empresariado independiente no se materializa y quienes terminan favorecidos son estructuras cercanas al poder”, advierte.

La información surge en un momento particularmente sensible. Cuba atraviesa una de las peores crisis energéticas en décadas, con apagones que superan las 40 horas consecutivas y una infraestructura deteriorada que impacta de forma directa en hospitales, transporte y servicios básicos.

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Crisis de combustible golpea a la isla.

Crisis de combustible golpea a la isla.

En ese escenario, la decisión de enviar combustible a la isla, con el argumento de abastecer al sector privado, introduce interrogantes no solo sobre su alcance real, sino también sobre sus implicaciones políticas y su coherencia dentro de la postura de Washington hacia la dictadura cubana.

A partir de esa lectura, la decisión del envío de combustible a las MYMIPES responde a una política orientada a respaldar a pequeñas y medianas empresas privadas, con la expectativa de que puedan aliviar parcialmente la situación económica interna.

Sin embargo, ese planteamiento enfrenta limitaciones estructurales dentro del propio sistema cubano.

“Se busca ayudar a un sector empresarial que, en teoría, podría contribuir a mejorar la situación del cubano de a pie, pero el entorno en el que opera ese sector reduce considerablemente ese margen”, explica Arcos.

Uno de los principales vacíos radica en la ausencia de información sobre cómo se supervisa esta operación.

“No estoy al tanto de que se hayan coordinado mecanismos de verificación”, señala el analista, quien también admite desconocer si existen canales discretos de comunicación que hayan facilitado estas gestiones.

La falta de transparencia alimenta dudas sobre el destino final del combustible y sobre quiénes, en la práctica, terminan beneficiándose de este suministro procedente de Estados Unidos, al que el aparato gubernamental cubano señala como responsable de la crisis en la isla, de manera absoluta por el endurecimiento del embargo, aun cuando se permiten transacciones de esta naturaleza.

El asunto también adquiere relevancia en el plano diplomático. Apenas días antes, el régimen cubano negó la entrada de carburante destinado a la embajada de Estados Unidos en La Habana, en una decisión que evidenció el nivel de fricción entre ambas naciones.

Ese contraste plantea una interrogante inevitable: ¿por qué se facilita el acceso a recursos energéticos en determinados canales mientras se restringe en otros de carácter oficial?

Para Arcos, este tipo de decisiones no altera el fondo del problema.

“Veo esta medida como un intento fallido de desviar cuestionamientos hacia Estados Unidos por la situación en Cuba. No creo que funcione, porque la raíz de la crisis sigue estando dentro del propio sistema cubano”, afirma.

El especialista insiste en que los datos disponibles son parciales, lo cual genera más interrogantes que certezas.

“Hay más información que no conocemos que la que se ha hecho pública. Las respuestas clave las tiene la administración estadounidense”, apunta.

En ese escenario, resulta prematuro determinar si se trata de una acción puntual o del inicio de un enfoque más amplio.

“No puedo asegurar que estemos ante un cambio de estrategia, pero espero que no sea el comienzo de concesiones al régimen”, añade.

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Imagen de referencia barcos petroleros en puerto cubano

Imagen de referencia barcos petroleros en puerto cubano

Desde el exilio cubano en el sur de Florida, la lectura es más directa. Diversos sectores insisten en que cualquier flexibilización económica, incluso si se presenta como apoyo al sector privado, termina reforzando estructuras vinculadas al poder en la isla.

El mensaje, reiterado en espacios políticos y comunitarios, apunta a una línea clara: no se trata de ampliar intercambios económicos, sino de promover cambios políticos concretos, el fin de la dictadura y la libertad para el pueblo cubano.

En esa línea, las expectativas también se dirigen hacia figuras clave en Washington, como el presidente Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio, a quienes se les reclama una postura firme que priorice cambios estructurales en la isla y descarte cualquier esquema económico sin garantías de apertura política, susceptible de beneficiar indirectamente a los Castro y sus aliados.

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