MIAMI. – La vicecanciller cubana Josefina Vidal reconoció este jueves, durante una sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, que no se han producido avances significativos en los contactos entre La Habana y Washington, pese a que ambas partes mantienen abiertos los canales de comunicación en un contexto marcado por crecientes tensiones políticas y económicas.
La funcionaria afirmó que el Gobierno cubano tiene “razones para dudar de la seriedad y responsabilidad” de Estados Unidos, aunque insistió en que las conversaciones entre ambos países no se han interrumpido.
Las declaraciones ocurren mientras aumenta la presión de la administración del presidente Donald Trump hacia el régimen cubano, con nuevas sanciones, restricciones vinculadas al suministro de combustible y advertencias sobre la situación política y de seguridad en la isla.
Vidal sostuvo además que el riesgo de una “agresión militar” estadounidense habría aumentado en las últimas semanas y acusó a la Casa Blanca de intentar presentar a Cuba como una amenaza para la seguridad nacional.
La diplomática también defendió la postura oficial del régimen y aseguró que el castrismo mantiene disposición al diálogo, aunque dejó claro que no aceptará negociaciones relacionadas con cambios políticos internos o cuestionamientos al sistema cubano.
El escenario coincide con la peor crisis energética que enfrenta la isla en décadas. Los apagones prolongados, la escasez de combustible, el deterioro del transporte y las afectaciones en servicios esenciales han incrementado el descontento social en diferentes provincias del país.
Mientras tanto, desde sectores del exilio cubano y espacios políticos en Estados Unidos crece la expectativa sobre posibles medidas adicionales de presión económica contra el régimen, especialmente relacionadas con el conglomerado militar GAESA y las vías de financiamiento del aparato gobernante.
En paralelo, recientes declaraciones de Trump sobre Cuba han vuelto a colocar el tema en el centro del debate político. El mandatario aseguró contar con un amplio respaldo del electorado cubanoamericano y afirmó sentirse “en la obligación” de actuar respecto a la situación en la isla, aunque cifras difundidas en redes sociales sobre el supuesto apoyo electoral no han sido verificadas oficialmente.
La dictadura comunista, por su parte, continúa responsabilizando a la actual administración republicana del agravamiento de la crisis interna, mientras evita responder a cuestionamientos relacionados con presos políticos, represión, libertades civiles y el control estatal sobre sectores estratégicos de la economía nacional.