MIAMI.-Hace 55 años, cuando la recién instaurada dictadura de Fidel Castro arremetía contra la fe católica en Cuba, irrumpió en el Miami Stadium la imagen de la virgen de la Caridad del Cobre, que hoy preside el altar del Santuario Nacional Ermita de La Caridad.

Pero unos días antes de que la imagen llegara sorpresivamente a esta entonces pequeña ciudad, el 8 de septiembre de 1961, día que los devotos dedican a venerar a Nuestra Señora de la Caridad, Margarita Miranda cuidó de la virgen en Cuba que sería entregada al exilio cubano.

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“La imagen estaba en la iglesia Santa Rosa de Lima, en Guanabo, poblado ubicado en la costa Este de La Habana, y el padre Armando Jiménez me pidió cuidarla en mi casa, en Campo Florido, para llevarla al pueblo Tumba Cuatro en procesión”, recordó Miranda, visiblemente emocionada, durante la entrevista concedida a DIARIO LAS AMÉRICAS.

En aquella época, las procesiones religiosas fueron prohibidas. La Policía no permitía la práctica de la fe fuera de las iglesias y el padre Jiménez planeaba traer a Miami la imagen que encargó hacer a un ebanista en 1947, a semejanza de la Virgen que preside la Basílica Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, en Cuba.

Virgen Caridad Margarita Miranda
Margarita Miranda posa frente al altar de la Virgen.
Margarita Miranda posa frente al altar de la Virgen.

“No nos dejaban llevar la imagen de la virgen a la calle, ni nos dejaban enseñar catecismo en las casas. Orábamos a escondidas. Inclusive, cuando el padre oficiaba la misa, en la iglesia, los milicianos se colocaban en la acera del frente, con altoparlantes, para gritar consignas políticas y tratar de interrumpir la oración”, recordó Miranda.

En esas circunstancias, la imagen de la Virgen permaneció en casa de Miranda.

“La coloqué encima del escaparate, en mi cuarto. Yo dormía a sus pies y en las tardes nos reuníamos los amigos y los alumnos de catecismo de la iglesia de Santa Ana (de Campo Florido) a orar y rezar el rosario”, rememoró.

El 16 de abril de 1961, cuando unos1.300 cubanos exiliados desembarcaron en la zona aledaña a Bahía de Cochinos, para combatir la dictadura, Miranda fue detenida, junto a miles de cubanos, durante un operativo de reclusión, que el Gobierno calificó de “preventivo”.

“Yo trabajaba entonces en la compañía de teléfonos y me llevaron detenida al Palacio de los deportes, donde había miles de detenidos más. Luego me llevaron al teatro América. Allí nos amotinaron por dos semanas”, señaló.

Mientras tanto, la Policía realizó un registro en casa de Miranda.

“Milagrosamente, no tocaron la imagen de la virgen. Allí permaneció, encima del escaparate, esperando por mi regreso a casa”, detalló Miranda con la voz cortada y ojos llorosos.

La partida

El padre Jiménez salió al exilio unos días antes y desde Miami dio instrucciones a su hermana Consuelo de recoger la imagen de la Virgen y entregarla a un diplomático de la Embajada de Italia, que facilitaría el traslado fuera de Cuba.

“Consuelo vino a mi casa y me dijo que el padre Jiménez quería enviar la imagen a Miami, para que los cubanos del exilio la tuvieran y la cuidaran”, resaltó.

Miranda envolvió la imagen en papel periódico para protegerla y la colocó en la maleta que sería sacada de Cuba, con la ayuda de la Embajada de Italia, en La Habana, por una señora que estaba asilada en la sede diplomática de Panamá.

“La señora no obtuvo el permiso de salida y pudo viajar pero otra persona se hizo cargo del traslado. Gracias a un buen católico, la Virgen pudo salir de Cuba”, recalcó.

Traslado

Luis Gutiérrez era uno de los 60 y tantos cubanos que estuvieron asilados por varios meses en la Embajada de Panamá en Cuba y dos días antes de la celebración del Día de la Caridad obtuvo el ansiado salvoconducto del Gobierno cubano para salir al exterior.

“La embajadora panameña, Elvira Jované de Zayas, me pidió traer la imagen de la Virgen y yo rápidamente le dije sí”, declaró Gutiérrez.

“El 8 de septiembre me dieron la maleta y partí al aeropuerto en un automóvil de la Embajada. Me llevaron directo al avión que saldría hacia Miami, sin que revisaran la valija porque yo viajaba bajo protección diplomática”, detalló.

Según le informaron, Gutiérrez sería recibido por unas monjas en el aeropuerto de Miami, que se ocuparían de trasladar a la imagen de la Virgen a un lugar seguro.

“No vi a las monjas y fui directo con mis padres y esposa, que ya estaban en Miami, a la iglesia de Saint Patrick, en Miami Beach, a celebrar el bautizo de mi hija, que nació aquí y yo no conocía”, rememoró.

Al terminar la ceremonia del bautismo, alguien le dio a Gutiérrez el número de teléfono de Amadeo Barletta, quien fue propietario del periódico El Mundo, en Cuba, y facilitó la ayuda de la Embajada de Italia, en La Habana.

“Recogieron la maleta”, resumió.

Aquella tarde, el padre Jiménez celebraba el Día de la Caridad con una gran misa en el Miami Stadium, ante más de 30.000 cubanos exiliados, que desconocían la llegada de la imagen de la Patrona de Cuba.

“La Virgen entró al estadio en medio de una gran algarabía y llantos. Gritábamos ‘¡Viva la Virgen de la Caridad! ¡Viva Cuba libre! ¡Abajo el comunismo!’”, recordó Silvia Santiago, que asistió a la histórica ceremonia en el desaparecido estadio, que fue auspiciada por la Arquidiócesis de Miami.

Entonces, muchos pensaron que se trataba de una señal divina del cielo. “La Caridad del Cobre estaba con nosotros y creímos que pronto regresaríamos a Cuba”, recapituló Santiago.

Ahora, que se cumplen 55 años de aquella hazaña, que logró burlar el cerco de la dictadura castrista, Gutiérrez recuerda el hecho como un milagro para celebrar.

“Yo siempre he dicho que no traje la imagen de la Virgen, ella fue la que me trajo”, recalcó Gutiérrez, entre sollozos.

El reencuentro

Cinco años después de aquella epopeya, Miranda logró salir de Cuba y llegar a Miami. Visitó entonces una pequeña ermita, en la que guardaban en su altar una imagen de la patrona cubana.

“Miré a la Virgen y se me pareció tanto a la que guardé en casa, que pedí al padre Agustín Román mirarla de cerca. Y le dije, si el niño Jesús está sujeto a la mano de la Virgen por un cordel de pita (plástico), es ella. Y así fue, tenía la pita que le colocamos en casa porque el tornillo que sujetaba al niño había perdido la rosca. Era la imagen de la Virgen que el padre Jiménez me pidió cuidar”, recalcó.

Margarita Miranda virgen Caridad
Margarita Miranda muestra orgullosa en su casa una imagen de La Virgen de la Caridad.
Margarita Miranda muestra orgullosa en su casa una imagen de La Virgen de la Caridad.

La imagen que Miranda acogió en su casa en Cuba, la misma que Gutiérrez trajo a escondidas a Miami y desató el júbilo popular en el Miami Stadium, preside el altar del Santuario Nacional Ermita de la Caridad, donde es venerada por miles de cubanos y devotos de un sinfín de nacionalidades.

Celebración

La festividad del Día de la Caridad, el jueves 8 de septiembre, comienza a las 12 m, en la Ermita, con una misa por los enfermos. Más tarde, a las 5 pm, la imagen de la Virgen será trasladada en procesión al Bank United Center, en Coral Gables, donde será venerada con una misa solemne, presidida por el arzobispo Thomas Wenski y el padre Juan Rumín, a las 8 pm.

Procesión marítima de la Virgen de la Caridad del Cobre

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