MIAMI.- Elena Bluntzer ha triunfado en el mundo del mercado inmobiliario, sobre todo en uno de los sectores más costosos del país, Fisher Island, que descansa frente al litoral de Miami.
MIAMI.- Elena Bluntzer ha triunfado en el mundo del mercado inmobiliario, sobre todo en uno de los sectores más costosos del país, Fisher Island, que descansa frente al litoral de Miami.
DIARIO LAS AMÉRICAS tuvo acceso a este paradisíaco lugar para conocer sobre la vida de la exitosa cubanoamericana y para llegar allí es necesario tomar un ferry o un yate. Esta lujosa isla es uno de los espacios más codiciados por multimillonarios, debido a la belleza de sus playas, la seguridad de sus instalaciones y la opulencia de sus propiedades. Una vez en la isla, la calma veraniega nos hace olvidar el ajetreo de la ciudad que se halla a pocos pasos de allí.
Elena nos recibe con una agradable sonrisa y un bloc lleno de apuntes. Nos invita a pasar a una de las hermosas propiedades de la isla. Desde la enorme terraza se aprecia el mar, y solo con esa vista comprendemos por qué los más adinerados deciden vivir allí.
La experta en bienes raíces y presidenta de The Bluntzer Group Real Estate, Inc. se ha dedicado por varias décadas al mercado de las viviendas de lujo y reconoce que el éxito de su carrera se ha basado en el rigor, en el dominio de varios idiomas y en estudiar constantemente.
“Nunca pienso mudarme de Miami”
En torno a Miami, apuntó que “es una ciudad diversa y eso la hace muy interesante. Sin los hispanos Miami nunca habría crecido, empezando por los cubanos. Cuando entramos en los años 1960, a la fuerza y con fuerza hicimos Miami crecer. Era como un trozo de arcilla que podías amoldar, y creo que eso no ha cambiado, porque el que viene acá consigue su propio trocito de arcilla y lo amolda en la manera en que ellos quieren vivir acá. Nunca pienso mudarme de Miami”.
Por último, rememoró su niñez en compañía de su madre y sus tías, quienes solían leer este periódico en las mañanas.
“Recuerdo ver a mi madre con el DIARIO LAS AMÉRICAS por la mañana o por el mediodía, diciendo ‘¿sabes lo que dijo el diario hoy?’ Y así era cómo ella sabía las cosas que estaban pasando en el mundo. Es un periódico que llega al punto de vista de la comunidad latina”.
La familia
Nació en La Habana, Cuba. Su padre era abogado y su madre ama de casa. Con apenas un año de vida llegó a los Estados Unidos junto a su familia.
“Vinimos sin mi madre; solo mi hermano, mi papá y yo. Fue una etapa, como para muchos cubanos, bastante difícil. Me crie aquí, no tenía una identidad muy definida, estaba muy abierta a lo que tenía que aprender”, confesó Elena Bluntzer, quien tuvo que esperar hasta los seis años para reencontrarse con su madre.
De su padre aprendió a valorar la capacidad de reinventarse. “Trató de hacerse abogado acá, pero le fue muy difícil porque ya era un señor mayor y no dominaba el inglés. Empezó limpiando platos y de ahí se hizo chef del Hotel Doral. Regresaba a la casa a las dos o tres de la madrugada y a la otra mañana se levantaba a tratar de hacer un poco de su profesión, a través de ayudar a los bufetes”, contó la agente de bienes raíces.
A su madre le debe la fuerza para emprender proyectos. “Es increíble lo que ha logrado desde que llegó acá. Hoy tiene 84 años, ha pasado mucho, ha tenido una vida muy buena, pero también difícil”, comentó Bluntzer.
“Mi madre es una persona muy positiva. Me dice: ‘tienes que pensar en las metas y en cómo se van a lograr’. La admiro muchísimo. Siempre pienso en lo que mi mamá haría o me aconsejaría. Si no se me ocurre nada, la llamo”, bromeó.
Los comienzos
Durante su trabajo previo en la banca privada le aconsejaron sacar una licencia de bienes raíces. Como dijo Elena, “en aquel entonces las personas que vendían propiedades eran señoras; ya sus hijos habían crecido, no tenían que criar una familia. Le dije a esa persona ‘soy muy joven para eso’. Pero me dijo que ese iba a ser el futuro. Es el mejor consejo que me ha dado alguien en mi carrera”.
Hace unos años se unió a la compañía ONE Sotheby's International Realty. “Fue una decisión difícil” -aseguró- “porque cuando uno tiene su propia compañía cree que esa es la manera de terminar la carrera. Pero uno tiene que mirar cuál es el mejor servicio que uno le pudiera dar al cliente que viene de todas partes del mundo”.
En torno a los desafíos de esta carrera, Bluntzer asegura que la forma de mantenerse en el negocio y lograr mejores resultados es el trabajo honesto con el cliente a través de una comunicación directa, la ayuda en todo el proceso de precalificación, ofrecer información sobre los cambios en los valores y sobre todo evaluar a fondo el mercado inmobiliario.
Bluntzer, que domina el inglés, el español y el francés, además de tener conocimientos de portugués e italiano, contó que en esta ciudad “hay muchas personas de todas partes del mundo y vi que podía usar los idiomas, enseñarles cómo es Miami”.
La cubanoamericana, que estudió en el Miami Dade College, en Barry University y cuenta con una especialización en Relaciones Internacionales, indicó que con los años ha aprendido “la importancia de prestar atención a lo más mínimo, a los gestos de las personas, la manera en que contestan las preguntas. Parte de mi trabajo es mirar entre las líneas, tratar de guiarlos, no forzarlos”.
Para quienes comienzan a adentrarse en el mundo del mercado inmobiliario, Bluntzer aconseja que nunca dejen de estudiar. “En el nivel de lujo de las propiedades que vendo tienes que saber un poquito de todo, de la cultura del cliente, cómo saludarlo. Todo depende de cómo ese cliente percibe tu profesionalismo”.
