MIAMI.- El origen de la crisis de las licencias temporales emitidas en Hialeah gira en torno a la moratoria impuesta por el Departamento Condal de Servicios Medioambientales (DERM, por sus siglas en inglés) que debido al deterioro de numerosas estaciones de bombeo de aguas residuales restringió la creación de nuevos negocios en áreas de la ciudad donde no exista la capacidad adecuada para gestionar el flujo de aguas negras.

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Pero hay algo más allá de esta razón que ha trascendido. Así lo confirmó Carlos Hernández, director de DERM, quien concedió una entrevista exclusiva a DIARIO LAS AMÉRICAS y compartió un sorprendente punto de vista sobre los orígenes de la crisis de las licencias temporales, otorgadas a nuevos negocios, por el ayuntamiento de ese municipio, a costosísimos precios.

-¿Cuál es la situación del sistema de alcantarillado de Hialeah?

La ciudad de Hialeah tiene 95 estaciones de agua residuales, de ellas el 25% está con un tipo de moratoria. Esto significa que 24 estaciones deben ser reparadas. El resto, el 75%, no tiene ningún problema, están funcionando de forma óptima.

La gran dificultad es que muchas de las estaciones están conectadas entre sí. La estación más cercana a un negocio puede estar funcionando, sin embargo, la próxima, encontrarse en moratoria por tener algún problema. Esa interdependencia afecta que se pueda incrementar el flujo de las aguas residuales en esa área.

¿Cuál es el área impactada por las estaciones afectas?

Es una situación que día a día puede cambiar. Ayer había dos bombas más que hoy. En la medida que la Ciudad va reparando las estaciones, el estatus del área afectada cambia.

Cuando Armando Vidal, el director de Obras Públicas de Hialeah, se comunicó conmigo el pasado 24 de mayo, explicándome su preocupación por la situación de las licencias temporales otorgadas a los negocios de la ciudad, existían más de 100 locales con problemas. Ahora quedan solamente 27.

Entonces, le prometí a Vidal que haría todo lo posible para buscar soluciones. Me comuniqué con el Gobierno Federal, ya que estaban implicadas algunas leyes federales y llegamos a acuerdos con los gobiernos federal y condal para resolver el problema de forma que tuviera un mínimo impacto en los negocios.

La ley dictamina el cierre de los negocios que estén funcionando de forma ilegal, pero aplicar una solución tan drástica a negocios mal aprobados por un gobierno, no era lo correcto.

El 4 de octubre se le envió a la Ciudad (de Hialeah) una propuesta de acuerdo donde se le requiere que haga los arreglos en un cierto período de tiempo.

-¿Cuándo comenzó la crisis de las estaciones de aguas residuales de Hialeah?

Hay estaciones que están en moratoria desde 2016. La forma de trabajo es que todas las bombas del condado se chequean cada mes. No es una sorpresa que una estación esté trabajando fuera de los requerimientos normales. El protocolo, cuando eso sucede, es que se le deja saber a la Ciudad que dicha bomba va a estar en moratoria. Pero lo importante aquí es que los datos de cada bomba se colectan a nivel local. Son los técnicos de la ciudad quienes saben, antes de nosotros en el condado, si una bomba va a estar en moratoria o no.

Cuando asignamos el estatus de moratoria a una bomba, se requiere que la Ciudad proponga un plan para arreglar el defecto y así pueda volver la estación a su funcionamiento normal.

-¿Cuánto tiempo puede funcionar una estación después de reparada?

Una estación arreglada debe funcionar de cinco a diez años sin problemas. Claro está si se le da el mantenimiento adecuado.

Las estaciones pueden caer en moratoria por carecer de capacidad para gestionar los flujos de aguas residuales. Esto sucede cuando han llegado al punto cuando tenerla funcionando puede hacer colapsar el sistema.

El otro problema por el que ponemos una estación en moratoria es cuando las tuberías tienen filtraciones.

Debemos tener en cuenta que los problemas de las ciudades no son solamente de tipo local porque al estar interconectadas las estaciones, su conexión puede ser con una estación condal fuera del perímetro de la ciudad. Esta estación condal puede estar conectada a una planta de reciclaje de aguas residuales. Si la estación local tiene problemas de filtración cuando llueve se empiezan a desbordar las aguas negras y la planta no podrá tratar el agua necesaria. Todo es una cadena.

-Para considerar una ciudad en su punto óptimo, ¿qué por ciento de estas bombas debería estar funcionando?

El 87% de las bombas del condado funcionan correctamente. Hay ciudades que no tienen problemas con sus bombas en absoluto. En general el nivel de funcionamiento de las bombas en las ciudades del condado oscila entre el 85 y el 89%.

-¿El ritmo de reparación de las bombas de Hialeah es el adecuado?

Es una pregunta difícil por muchas razones. Hialeah ha tenido toda la intención de hacer los arreglos. Pero existen varias ciudades interesadas en reparar sus bombas. Esto genera una gran demanda de los recursos de las compañías privadas que acometen estas reparaciones y complica la habilidad de terminar los proyectos rápidos.

El problema aquí es que conociendo el proceso, se extiendan licencias temporales sin la debida aprobación DERM.

Lo peor de este caso es que la mayoría de las licencias temporales extendidas por Hialeah se les dio a negocios que en realidad no tenían ningún impedimento legal para conectarse a las bombas. No existía ningún daño en los sistemas ni en las estaciones de bombeo que impidiera que DERM le hubiese aprobado una licencia definitiva, si el proceso se hubiese hecho como marca la ley.

Aún no puedo entender por qué esas personas durante años estuvieron con licencias temporales, pudiendo haber sacado un Certificado de uso desde el principio.

Por ejemplo, en la calle 102 había treinta y pico de negocios funcionando con licencias temporales y la mayoría no habría tenido problemas con las estaciones de agua, si hubiesen terminado el proceso correspondiente con DERM.

-¿A qué usted llama terminar el proceso?

Cada ciudad le llama de una forma distinta. El término correcto es un Certificado de Uso. Es lo que la Ciudad le extiende a un negocio para poder empezar a operar. La ley requiere que DERM revise los locales que han obtenido dichos Certificados de Uso.

Los negocios que generan mucha grasa, por ejemplo, necesitan una licencia de operación que les obliga a tener un ‘atrapagrasa’. La grasa hace mucho daño al sistema de alcantarillado. En Hialeah había restaurantes funcionando con licencias temporales sin haber adoptado las medidas necesarias para proteger el sistema de drenaje de la ciudad. Los daños por grasa son muy agresivos y significativos. Bloquean el flujo y pueden ocasionar que las aguas negras inunden la ciudad.

Es por ello que el Gobierno federal nos otorgó la función de asegurar que cada restaurante tenga un ‘atrapagrasa’ como lo estipula la ley, del tamaño correcto y con una planificación de mantenimiento establecido.

Todo ese proceso lo violó la Ciudad al no procesar los permisos con el condado.

Lo mismo sucedió con lugares donde pintan autos. Esas pinturas son tóxicas y no deben salir al aire. El trabajo de DERM es velar que haya un sistema que evite se contamine el medio ambiente. Nuestra misión es proteger al público de las aguas negras y del aire contaminado.

¿Cuánto tiempo necesita DERM para certificar que una estación está bien reparada?

Es un proceso muy rápido. Cuando la Ciudad a través de su ingeniero nos envía una certificación que pruebe que todo el trabajo de reparación se hizo de acuerdo con lo proyectado, nosotros tenemos por ley un máximo de 30 días para aprobarla. Generalmente nos demoramos 15 días. Si hay defectos en la documentación necesitamos información complementaria.

-¿Qué respuesta obtuvieron de la propuesta de acuerdo que le enviaron a Hialeah el 4 de octubre?

Tenemos planificada una reunión para el 12 de noviembre (de 2019). En esa propuesta de acuerdo se les propuso que las bombas de Hialeah deben estar arregladas en seis meses y las tuberías rotas reparadas en un año. Aunque, existe flexibilidad y la Ciudad puede solicitar más tiempo.

-Le escuché por la radio contar cómo solucionaron el caso de un médico veterinario que había pagado 500.000 dólares para abrir su consulta en Hialeah, ¿cómo fue?

El negocio del doctor estaba afectado por dos estaciones la 137 y la 133, ambas en moratoria. La primera estaba en moratoria por supuestas filtraciones y la otra porque no se había reportado las reparaciones que se le habían practicado. Armando Vidal y yo conmovidos por la experiencia sufrida por el doctor conversamos sobre qué podíamos hacer para ayudarle. Le ofrecí ir con un grupo de ingenieros a la ciudad, y el reunió a su equipo. Estuvimos trabajando dos madrugadas. Después de revisar la bomba 137 determinamos que estaba por debajo del máximo de capacidad permitida. Y a la otra, la 133, se le habían hecho reparaciones que no habían sido declaradas. Por lo tanto, a solicitud del ingeniero de Hialeah sacamos las dos bombas de las moratorias. Y el doctor ya puede construir su negocio.

-¿Cuánto costó la operación?

Nosotros tenemos nuestros salarios. No cobramos por horas. El único gasto que tuvimos fue el tiempo que dedicamos después de concluir nuestras jornadas laborales a este propósito.

-¿Qué cambió para que se involucraran de esa forma?

Ha sido tan sorprendente que una Ciudad otorgue licencias ilegales y pusiera a los negocios en esa difícil situación, que decidimos hacer algo, sabiendo que el Gobierno federal había decidido no cerrar los negocios.

Sobre todo, porque este médico veterinario [el que compareció en la radio] actuó todo el tiempo legalmente. Fue la desinformación recibida en instituciones de gobierno la que le alentó a seguir en el proceso de creación de su negocio. Él (el doctor) a diferencia de otros, no abrió nunca, pero solicitó un préstamo, pagó proyectos, y compró equipos. Ahora se encuentra pagando un préstamo de un negocio que no tiene. Eso puede ser la ruina para su familia.

-¿Acaso hubo negocios que hicieron las cosas de forma irregular?

Algunos sí. Muchos fueron al condado a comenzar el proceso y fueron desaprobados cuando llegaron a nuestra oficina (DERM). Entonces lo intentaron con la Ciudad (de Hialeah) y se les dijo: no hay problemas, ustedes están aprobados. Y les extendieron una licencia temporal ilegal.

-¿Acaso el médico veterinario no hizo lo mismo?

A él no le dijimos que no. Le explicamos que teníamos que verificar si había capacidad. Entonces, él fue al Departamento de Aguas y Alcantarillados de la Ciudad [de Hialeah] y le dijeron que siguiera con sus planes que su problema se arreglaría.

-Ustedes han detectado grandes violaciones en Hialeah, ¿qué van hacer? ¿Tiene alguna consecuencia violar la ley?

La primera consecuencia es que la Ciudad tiene que solucionar todo lo que hizo mal. Hay una penalidad monetaria para la Ciudad de 75.000 dólares. El acuerdo antes mencionado da la opción a la Ciudad a que pague el dinero o lo invierta en arreglos en su propia municipalidad. Si opta por invertirlo, debe multiplicar esa suma por $1.50 [$105.000], según lo establece la regulación. Esta es la parte triste, cuando la Ciudad viola la ley, quien paga la multa es el contribuyente.

-¿No cree usted que los problemas surgieron en parte por la falta de información?

Efectivamente, no se ha hecho el suficiente trabajo para educar al público sobre cómo crear un negocio. Si le preguntas a alguien qué es DERM, casi nadie sabe. Y si a alguien le llegara a sonar, contestará que es el departamento para desaprobar a los negocios.

Nosotros participamos en mesas redondas trimestrales con emprendedores explicamos los servicios públicos y las normas para restaurantes y cocinas. Esta última las hacemos principalmente en las zonas de mucha concentración de restaurantes.

-¿Qué pudo haberse hecho mejor?

Comunicarnos con el público. Hace muchos años se propuso enviarles información periódica a los dueños de negocio, pero no fue efectiva. Tenemos que buscar formas más eficientes de informar.

Algunos alcaldes me han dicho lo siguiente: si inauguro un parque de un millón de dólares me lo van a agradecer. Pero si entierro el mismo millón, arreglando tuberías, nadie verá lo que he hecho.

El pueblo no está educado lo suficiente. Los residentes deben saber que una sociedad como la nuestra no pueden existir negocios, ni sanidad, sin un sistema eficiente de gestión de aguas residuales.

En vez de decir que DERM es el antiprogreso, los políticos deberían explicar que el alcantarillado es la base de las comunidades humanas. Sin agua y sin sanidad no hay progreso.

Desde nuestro Departamento trabajamos para que haya agua limpia, para impedir que las calles estén llenas de materia fecal y para que el aire esté más limpio.

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