MIAMI.- La transformación del Aeropuerto Internacional de Miami (MIA) comienza más allá de sus pistas y terminales. Ante la falta de superficie disponible dentro del complejo, el condado busca adquirir propiedades cercanas que permitan organizar las obras de un programa de modernización valorado en 14.000 millones de dólares.
La iniciativa responde a una necesidad operativa. Aunque los proyectos principales cuentan con ubicaciones definidas dentro de las 3.300 acres que ocupa la instalación, su ejecución requiere zonas complementarias para estacionar vehículos, almacenar materiales, colocar equipos y facilitar el trabajo de los contratistas.
Las autoridades calculan que hacen falta aproximadamente 240 acres para cubrir esas funciones durante los próximos años. La búsqueda inmobiliaria se concentra en los alrededores de la terminal, donde la disponibilidad es limitada y existe una fuerte demanda de propiedades industriales.
De acuerdo con las autoridades la iniciativa responde a una necesidad operativa.
CARLOS ARMANDO CABRERA - DLA
“Uno de los mayores problemas que enfrentamos son, esencialmente, las limitaciones de terreno”, reconoció el director y jefe ejecutivo del Departamento de Aviación de Miami-Dade, Ralph Cutié, al explicar el alcance del plan ante el Comité de Aviación y Puertos Marítimos del condado.
La operación no contempla levantar otro aeropuerto ni trasladar las nuevas infraestructuras fuera del recinto actual. Las parcelas externas funcionarían como áreas auxiliares para evitar que los trabajos interfieran con los vuelos, el procesamiento de equipajes o el traslado de mercancías.
Mantener esos servicios mientras avanzan varias construcciones representa uno de los principales retos del programa. MIA permanece activo las 24 horas y cualquier intervención debe coordinarse sin paralizar zonas esenciales ni provocar afectaciones prolongadas a las aerolíneas y los viajeros.
El proyecto también refleja la presión provocada por el crecimiento sostenido de la actividad aérea en el sur de Florida. La terminal recibe anualmente a más de 55 millones de pasajeros y procesa alrededor de tres millones de toneladas de carga.
Las proyecciones indican que el número de usuarios podría alcanzar los 77 millones en 2040. En el segmento de mercancías, la planificación estableció como meta llegar a cuatro millones de toneladas para ese mismo año, pero el volumen registrado se aproxima al cálculo con mayor rapidez de la prevista.
El programa de modernización valorado en 14.000 millones de dólares.
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La compra de inmuebles ya comenzó a materializarse. En mayo, Miami-Dade pagó 19 millones de dólares por un almacén de aproximadamente 68.000 pies cuadrados ubicado en las inmediaciones del recinto aeroportuario.
Incorporar propiedades vecinas permitiría liberar zonas internas ocupadas actualmente por vehículos, materiales y equipos relacionados con las construcciones. También ofrecería a las empresas contratadas lugares donde preparar sus operaciones antes de acceder a sectores restringidos.
La expansión plantea así un desafío que va más allá de levantar nuevas estructuras. MIA necesita reorganizar su entorno para crecer sin detener el intenso movimiento que sostiene diariamente.
Ante la imposibilidad de ampliar sus límites con facilidad, cada terreno cercano adquiere valor estratégico. El futuro de una de las principales puertas de entrada a Estados Unidos dependerá, en parte, del espacio que consiga asegurar a su alrededor.