MIAMI.- Según un viejo refrán “no todo es color de rosa” y en Miami ello parece cumplirse al pie de la letra. Al menos eso es lo que se desprende del reciente informe de la firma procesadora de datos Attom Data Solutions, que señala un aumento de 2% de los salarios en el área metropolitana del gigante floridano en los últimos 12 meses y otro incremento aún mayor, de 9%, en el monto a pagar por alquilar una vivienda.

“La noticia del aumento de salarios sería buena, aun siendo tan poco, si no tuviéramos un incremento de precios que supera la cifra más de cuatro veces”, señaló el contador público Frank Ramos, propietario de Ramos CPA Services, en Miami.

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De hecho, Miami no es la única ciudad donde los incrementos de salarios son muy inferiores a los incrementos de los gastos. De los 440 condados evaluados por la firma procesadora de datos, 378 reportaron que el precio de las viviendas aumenta mucho más que los sueldos.

“Otra cosa muy preocupante del informe de Attom es que en más del 80% de esos condados, incluyendo Miami-Dade, el comprador medio no puede comprarse una vivienda”, señaló el contador público, que atiende los asuntos financieros de cientos de miamenses.

Diferencia abismal

Por otra parte, un informe actualizado del Censo Nacional vuelve a situar al Gran Miami a la cabeza de la lista de las ciudades donde la gente gasta un mayor porcentaje del salario en alquiler: 27% del salario empleado para alquilar una vivienda, seguida de Los Ángeles y Nueva York con el 25%, y San Francisco 24%.

El informe explica que hay ciudades, como San Francisco, donde el alquiler es más caro que en Miami, pero allí los salarios son mayores, y por lo tanto el porcentaje empleado es ligeramente menor.

Por ejemplo, el ingreso medio por familia en Los Ángeles es 85.000 dólares al año, mientras Miami apenas supera la mitad de esa cifra con 44.000 dólares.

Ciudades como Nueva York y Los Ángeles reportan 60.000 y 54.000 dólares al año.

“Desdichadamente, el sueño de tener una vivienda parece disiparse para muchos”, argumentó Ramos.

Hace apenas 30 años, la media de sueldos por familia rondaba los 30.000 dólares al año y el precio de una vivienda regular los 75.000 dólares. Hoy la diferencia es abismal: los sueldos se sitúan en torno a 44.000 y la vivienda regular en 220.000 dólares, lo que significa que el salario ha aumentado 32% y el precio a pagar ha crecido un 293%.

Y si a esto sumamos la inflación regular del coste de vida, una media de 0.035% por año, en víveres y gastos del hogar, el poder adquisitivo es aún menor y muy preocupante.

Vivienda asequible

Por encima de cualquier otra deficiencia, Ramos sitúa la necesidad de crear más viviendas asequibles como la prioridad número uno del Gobierno condal, “de lo contrario estaremos a las puertas de una crisis que podría poner en peligro la estabilidad económica del área metropolitana”, acentuó el contador público.

Como factor primordial, Sánchez propone incentivos que estimulen la construcción de viviendas asequibles.

“No podemos seguir esperando por las ayudas del Gobierno federal para construir 10 viviendas o pagar diferencias a los constructores. Hay que crear un plan de incentivos que llame la atención, algo así como una disminución de impuestos, incluso la suspensión de impuestos por un período, que estimule al urbanista, al constructor y al banco en cuestión”, alegó.

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