MIAMI.- Quién no ha oído hablar del restaurante español Dolores, but you can call me Lolita, ubicado en el corazón de Brickell, un área privilegiada de Miami . El sitio es conocido, no solo por su gran oferta, sino por brindar una experiencia culinaria y sensorial única.
El concepto del negocio es muy completo, en la primera planta hay un pequeño discobar de ambiente acogedor, en la segunda un precioso salón, muy chic, con varias mesas, y al atravesarlo, encuentras una magnífica terraza que mira hacia las torres de Brickell. En este espacio sugerente se puede degustar cualquier plato en un entorno decorado con velas y plantas ornamentales.
Además, el sitio guarda un importante valor histórico. Fue construido en 1923 con en el popular estilo del Renacimiento Mediterráneo. El arquitecto, H. Hasting Mundy, construyó este diseño clásico con un techo de dos pisos, porche con arcadas, paredes de estuco y balcones únicos. Este edificio, que albergó a la Estación de Bomberos No. 4 de Miami, figura en el Registro Nacional de Lugares Históricos.
Como la mayoría de los negocios, esta empresa ha sufrido también los efectos de la actual pandemia del COVID-19 y DIARIO LAS AMÉRICAS quiso saber de primera mano cuál es la realidad del Dolores… Para ello conversamos con su dueño y fundador Carlos Galán.
“Cuando cerramos en marzo, lo más duro fue decirles a los empleados que se tenían que ir casa”, dijo Galán, quien es dueño, además, de otros dos restaurantes en Miami y entre todos suma más de 200 empleados.
“Durante dos semanas intentamos mantener el servicio de comida para llevar, utilizando una plantilla muy reducida de empleados, pero no tuvimos éxito. El mercado del delivery es principalmente de pizza, sushi y hamburguesa”.
El concepto de este negocio se basa en la experiencia culinaria y sensorial, “algo imposible de trasladar a las casas de los clientes y por eso tuvimos que cerrar”, explicó Galán.
La empresa pudo resistir el cierre gracias a las ayudas recibidas desde el gobierno. “Pedimos un préstamo que nos salvó la vida. Con esa ayuda pagamos las rentas y cuando pudimos, trajimos de vuelta a la plantilla”.
Adaptarse o morir
La reapertura del negocio se ha producido en plena pandemia. El área donde está ubicado es una zona de oficinas, hoteles y edificios residenciales. Muchas oficinas están teletrabajando, los hoteles reciben menos huéspedes y la situación en los hogares no es la misma que en enero.
“Hemos adaptado el menú a las actuales circunstancias. Vaticinamos que habría menos tráfico, tal y como está pasando. Entonces, redujimos el menú. Para ello, quitamos los productos que menos se vendían, los más complicados de elaborar y los que más mano de obra demandaban. De esa manera, los productos que quedan rotan más, evitamos botar comida y la oferta siempre es fresca”.
Ready for this???Dolores Lolita will collaborate with the amazing Spanish chefGabriel Silva in the making of Paellas for Pick-up & take out only so you can enjoy it safe at home!
Pero Galán no se olvida de aquellos que prefieren estar en casa. Por eso comenzó “un menú de paella para llevar. Este es uno de los platos más consumidos por nuestros clientes. Así que hemos decidido hacer un delivery dedicado especialmente a la paella española”, añadió este empresario, dueño también de cinco restaurantes en Madrid, España.
Otra clientela
“Hemos observado que la clientela ha cambiado. Antes trabajábamos con las oficinas locales y las personas que venían a Miami a alguna convención y se quedaban un par de días. Ahora vienen más jóvenes, alrededor de los 30 años de edad, y sobre todo por la noche. Parecen visitantes de otros estados”, señaló.
Solo en la terraza
“En las actuales condiciones, solo atendemos a los clientes en la terraza. Es lo que nos permite la ley. Estamos funcionando bastante bien. Es un lugar muy atractivo, bien decorado y siempre fue el espacio predilecto de nuestros clientes”.
Nothing better than a rooftop for a great Friday evening! #weareopen #happyhour #miaminightlife
Carlos Galán ha tratado de reincorporar a la mayor parte de su plantilla laboral. “Hemos podido rescatar al 70% de nuestros empleados. Realmente, el objetivo actual no es ganar dinero, sino intentar perder lo menos posible para poder sobrevivir”.
Futuro
“Yo le pediría a los gobernantes que este año rebajen los impuestos un 50%, el mismo porcentaje que nos permiten usar de nuestros negocios. Sería lo justo y lo conveniente para las pequeñas empresas, que constituyen el 80% de la economía”, puntualizó.
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