MIAMI.- A pocas horas de elegir un nuevo gobernador y la probable renovación de una buena parte del Congreso estatal, Florida afronta la disyuntiva de mantener el poder en manos del Partido Republicano o entregarlo al Partido Demócrata.

De hecho, los republicanos dominan la gobernación estatal desde 1999, así como el Senado y la Cámara de Representantes en el pasado reciente, entre 1999 y 2009. Y de nuevo desde 2011 hasta la fecha.

Una victoria demócrata, es decir, Andrew Gillum al mando del Estado del Sol y cualquiera de las cámaras en manos de ese partido, cambiaría en cierta forma el perfil de las decisiones políticas más complicadas.

De cualquier manera, hay varios asuntos que podrían tener una perspectiva diferente si hay un relevo de partido. Pero sea demócrata o republicano, persisten los temas que serán grandes desafíos para quien sea ocupe la administración estatal.

Control de armas

Está la seguridad en las escuelas públicas: cómo financiar la contratación de nuevos policías que sean destinados a patrullar centros educativos en condados pequeños y sin muchos recursos económicos.

Además, Florida sigue siendo uno de los estados más laxos cuando se trata de adquirir un revolver, un fusil o municiones. No hay posibilidad de que haya una revisión de antecedentes en las ferias de armas. Tampoco han prosperado los intentos de prohibir los rifles de asalto o poner serios obstáculos para adquirirlos.

La ley aprobada por el Congreso estatal, surgida después de la masacre en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas, subió a 21 años edad para adquirir un arma, reforzó los mecanismos para desarrollar una tarea de prevención en el área de salud mental, impuso un periodo de espera de tres días entre la compra del arma y la entrega efectiva al usuario, y prohibió los dispositivos llamados “bump stocks” utilizados para incrementar la capacidad de fuego de los rifles semiautomáticos.

Antes de la tragedia de Parkland, los proyectos de ley que se generaban en las sesiones legislativas en Tallahassee eran para ampliar los escenarios de porte de armas. Incluso se buscó que las universidades públicas abandonaran su política de prohibir el ingreso de armas. Y se llegó a tener una iniciativa legislativa que abriera la posibilidad de cargar un arma a la vista de todo el mundo.

Sistema escolar

La Junta de Educación de la Florida pidió para el año fiscal 2019-2020 unos 21.800 millones de dólares. Eso incluye 200 dólares más para el presupuesto por estudiante, que es en la actualidad de 7.407 dólares.

También propondría un incremento del 3.5% en el presupuesto de los 67 distritos escolares. Eso se traduce en 673 millones de dólares más.

Se requeriría también una nueva partida de 101 millones de dólares para financiar la presencia de 13.680 nuevos estudiantes. Y otros 100 millones para la iniciativa de escuelas seguras que reforzaría el presupuesto actual de 262 millones destinado para ese fin.

De acuerdo con cifras del distrito escolar de Miami-Dade, “desde que sucedió la recesión [2008-2010] la Florida ha perdido más terreno que cualquier otro estado en la financiación de la educación”.

Según la misma fuente, entre 2008 y 2015 más de la mitad de los estados redujeron el gasto por estudiante, pero ningún estado sufrió una disminución tan aguda en el presupuesto por alumno, que el estado de la Florida. Durante ese periodo de tiempo, cayó en un 22% la financiación por estudiante. Pero el presupuesto para la educación, en el ámbito local y estatal, cayó en un 25%, es decir, la reducción más grande, ajustada a la inflación, entre los 50 estados.

Por esa razón, la junta escolar aprobó la propuesta de consultarle al electorado del Condado Miami-Dade, a través de un referendo que está en la boleta electoral de este 6 de noviembre, si aprueba o no un incremento en el impuesto a la propiedad para financiar un incremento en el salario de los maestros del condado y un fortalecimiento en la seguridad en las escuelas.

Si el referendo fracasa, queda en manos de Tallahassee, del nuevo gobernador y de los legisladores, dar los recursos suficientes para que el distrito escolar de Miami-Dade sea competitivo y tenga la capacidad de retener a los mejores profesores.

El poder legislativo en Tallahassee, especialmente la delegaciones de Miami-Dade, Broward y Palm Beach, tendrán que asumir la responsabilidad de obtener los fondos necesarios para no tener que hacer frente a la falta de dinero con otro aumento de impuestos a la propiedad.

Salud

Florida se encuentra en la posición número 49, dentro de 50 estados, en cuanto al acceso, calidad y uso de su sistema de salud, según reporte de 2018 del Commonwealth Fund.

Y es uno de los estados que no expandió el Medicaid. Esto dejó por fuera de una cobertura de salud a más de un millón de personas. De acuerdo con los expertos, las tasas de individuos sin seguro de salud cayeron en aquellos estados que expandieron el Medicaid.

Florida enfrenta retos como la epidemia de la adicción a los opiáceos que ha generado muertes prematuras, y el hecho ya concreto de que hay menos personas aseguradas.

El estado por lo tanto sufre las limitaciones impuestas, en el ámbito federal, a la consolidación de la ley de salud asequible, llamada Obamacare. Y por otra parte, debe asumir el reto de poder ampliar la cobertura mediante la aceptación de los dineros del Medicaid que, a fin de cuentas, son recursos de los contribuyentes.

 

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