De los más de 150.000 millones de dólares que destinó Obama al polémico cambio climático, varios cientos de millones de dólares del dinero de los contribuyentes terminaron esfumados en el fantasmagórico Fondo Verde para el Clima, del Acuerdo de París.
Si Washington pregunta en qué se emplearon esos fondos es casi seguro que nadie sepa responder y menos detallar. Lo que sí es muy probable es que si se investiga, como ha ocurrido en muchas ocasiones, se descubra que se gastó en salarios a burócratas, comidas de ejecutivos, eventos, vacaciones, hoteles, viajes en aviones privados y en autos de lujo con combustible fósil (combustible para aviones y gasolina, respectivamente).
Es lo que el presidente Donald Trump y expertos no afiliados a la “agenda verde” definen como “La Gran Estafa Verde”.
Durante el gobierno de Obama y luego su extensión con Joe Biden -quien promulgó una ley por 350.000 millones de dólares- el despilfarro de dinero de los contribuyentes estadounidenses fue una fuente de llenar los bolsillos de los fundadores de organizaciones ambientalistas y gobiernos que bajo ese pretexto le han “robado” el dinero a EEUU, el mayor donante.
Desde Greenpeace, World Wildlife Fund (WWF) y Earth Day Network hasta Evironmental Defense Fund, sin mencionar la extensa lista de grupos, asociaciones, organizaciones y movimientos ambientalistas como Sierra Club o Earthworks, la cantidad de dinero sin efecto real visible y palpable supera los cientos de miles de millones de dólares.
¿Se encuentra ahora más protegido el planeta y más descontaminado?... la respuesta es simple: NO.
El mayor contaminador de la tierra es China. Y no responde a ninguna medida ambientalista ni forma parte de ningún acuerdo climático. Se basa en palabras y falsos compromisos que jamás ha cumplido.
A pocas semanas de llegar a la Casa Blanca, el presidente Donald J. Trump dio luz verde a 31 acciones terminar con las fallidas y cuestionables políticas "ecológicas" de su predecesor Joe Biden, que crearon la peor inflación en las últimas cinco décadas por su ataque frontal a la industria petrolera estadounidense y otros sectores vinculados a la energía de combustibles fósiles como el carbono, el gas, el petróleo y todos sus derivados.
Las 31 acciones formaron parte de lo que el administrador de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), Lee Zeldin, llamó "el día más grande y trascendental de desregulación en la historia de Estados Unidos".
Zeldin prometió "liberar la energía estadounidense" y "revitalizar la industria automotriz".
Las regulaciones de Biden debían entrar en vigor a partir de 2032, pero Trump activó el proceso para eliminarlas.
Gracias a esas acciones preliminares, hoy EEUU es el mayor productor de petróleo del mundo y es un protagonista activo en la regulación de los precios del mercado mundial para evitar una catástrofe inflacionaria y que los consumidores sigan pagando las consecuencias de estas erradas políticas.
El impacto para los consumidores
Biden pidió que las plantas de carbón eliminaran casi todas sus emisiones de carbono o se comprometieran a cerrar y que las nuevas plantas de gas de alta capacidad redujeran su emisión de dióxido de carbono en un 90%, pero nada de eso sucederá.
El gobierno de Trump derogó el viernes 20 de febrero una norma que establecía restricciones a las centrales eléctricas de carbón y fueloil promulgada por su predecesor, Joe Biden, con el objetivo de restablecer el "dominio energético estadounidense".
La Agencia de Protección Ambiental (EPA) sostuvo que la revocación de una disposición de 2024 del gobierno demócrata sobre las normas de mercurio y tóxicos atmosféricos permitidas protegerá la salud pública sin comprometer la prosperidad.
Esa disposición "impuso costos masivos y burocracia" a la industria del carbón, señaló este viernes la EPA en un comunicado de prensa.
"Las regulaciones anticarbón de la Administración Biden-(Kamala) Harris buscaban eliminar por completo este sector vital de nuestra economía energética", declaró el director de la EPA, Lee Zeldin
El impacto de estas estrictas regulaciones en los dos últimos gobiernos demócratas, que acabaron además con cientos de miles de puestos de trabajo en el país, lo sufren todavía los consumidores estadounidenses con una subida estrepitosa de precios durante la administración de Joe Biden en los alimentos, boletos para aviones, en la energía eléctrica, hoteles, la adquisición de vehículos y equipos pesados para la construcción y otros sectores, en electrodomésticos, en otros medios de transporte, etc.
Al aumentar al máximo las normas regulatorias, el gobierno predecesor disparó el costo de la producción industrial y la introdujo en la mayor contracción de la historia moderna del país, sólo comparable a la época de la segunda guerra mundial y la gran recesión económica de 1930.
Sobre la desregularización de la Casa Blanca, Charles Harper, de la ONG Evergreen Action (una de las tantas), opinó: "Los contaminadores corporativos están de celebración hoy porque la EPA de Trump les acaba de dar un pase libre para arrojar contaminación climática, sin importar las consecuencias".
Además de ser falsa, su declaración no menciona a China ni India, por sólo citar dos de los contaminadores más grandes.
EEUU cumple con todas las normativas ambientales desde hace tres décadas, en cambio China, la India y otros países avanzan en sus economías con escasas regulaciones o ninguna. Sólo promesas en foros internacionales y ahí termina todo.
El fin a la arbitrariedad
Por los anteriores motivos, el presidente Trump puso fin a “La Gran Estafa Verde” y revocó un texto base para la supuesta “lucha” contra las emisiones de gases de efecto invernadero en Estados Unidos, que no es otra cosa que un cheque abierto para el despilfarro del dinero de los contribuyentes.
El texto, conocido como "constatación de peligro" ("Endangerment finding"), era una larga lista de restricciones medioambientales que ha causado un daño económico sin precedentes a EEUU, en especial a la industria norteamericana, con regulaciones absurdas y en extremo cuestionables.
"Esa determinación no tenía ninguna base fáctica, ninguna en absoluto, ni base legal", dijo Trump al anunciar su decisión en la Casa Blanca.
Esta revocación libera a la industria automovilística de aplicar normas estrictas en materia de emisiones de gases, que lo único que hicieron fue subir los precios a los consumidores en la compraventa de vehículos der combustión para favorecer los autos eléctricos, cuyas ventas apenas llegan al 7% del total de esta industria en el país.
El texto fue adoptado inicialmente en 2009 por la EPA, bajo la presidencia del demócrata Barack Hussein Obama.
Trump y Zeldin pusieron como ejemplo el sistema obligatorio y arbitrario de los autos estadounidenses que apagan sus motores cada vez que frenan ante un semáforo en rojo, debido a las reglamentaciones actuales. ¿Consecuencias?: daños en el sistema de arranque, la batería y en el motor del vehículo.
Ese tipo de medidas, para “reducir las emisiones”, y también para “ahorrar” energía, eran algo odiado por el consumidor estadounidense, expresó Trump.
Esta decisión ahorrará al pueblo estadounidense 1,3 billones (trillions) de dólares, según el informe de expertos y asesores económicos de la Casa Blanca.
Las consecuencias en los precios
Debido a estas regulaciones, hoy un comprador paga un 36% más en el precio de un vehículo, que [como promedio] se disparó por encima de los 50.000 dólares a finales de 2025, otra de las causas del por qué la inflación no ha bajado más en EEUU, a pesar de que enero registró un descenso hasta el 2,4%.
Y como era de esperar, una coalición de asociaciones medioambientales demandó al gobierno de Trump por haber derogado el texto.
"Demandamos a Trump para impedirle reducir a cenizas el futuro de nuestros hijos con el fin de ofrecer un gigantesco regalo a las compañías petroleras", refirió en un comunicado David Pettit, abogado de la ONG Center for Biological Diversity, una de las asociaciones impulsoras de la demanda.
En otra de las acciones de la Casa Blanca se anunció la intención de abrir vastas extensiones de tierras públicas a la minería de carbón, al tiempo que se invertirán 625 millones de dólares para "expandir y revigorizar" esa industria.
El Departamento del Interior dijo que espera abrir 5,3 millones de hectáreas de tierras federales para la explotación de carbón, cumpliendo con las órdenes del presidente Trump de incrementar la producción de este mineral.
El secretario del Interior Doug Burgum señaló que la medida busca "fortalecer nuestra economía" y "proteger la seguridad nacional".
Entre tanto, el director de la Agencia de Protección Ambiental, Lee Zeldin, elogió la producción de carbón y dijo que ayudaría a "reducir los costos" de la energía "para las familias estadounidenses".
En abril, Trump firmó decretos para "impulsar" la producción de carbón con el fin de responder especialmente al auge de la inteligencia artificial.
La inyección de capital a la industria incluiría fondos para mejorar las plantas de carbón, que de otra manera tendrían que cerrar como lo pretendió el gobierno de Biden o quien estuviera al frente de la Casa Blanca desde el 2021 hasta el 2025.
En abril, Trump firmó decretos para "impulsar" la producción de carbón, con el fin de responder especialmente al auge de la inteligencia artificial.
La inyección de capital a la industria incluiría fondos para mejorar las plantas de carbón que de otra manera tendrían que cerrar.
Trump ha frenado los excesos de la extrema izquierda, que se ha comprometido con el despilfarro, la corrupción y la destrucción de la economía y la sociedad estadounidense.
Como en tantos otros eventos en los que participa, el miércoles 18 Trump fue aclamado, aplaudido y agasajado en la Casa Blanca por líderes y activistas de la comunidad afroamericana en EEUU, quienes agradecieron personalmente todo lo que ha hecho desde su primer mandato por el bienestar, las oportunidades y el desarrollo de este sector poblacional, que en el 2024 le dio el mayor respaldo electoral de la historia a un candidato presidencial republicano.
Una de las emocionadas oradoras concluyó su intervención: “Déjenlo hacer su trabajo. Hace lo correcto para este país, déjenlo en paz”.
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FUENTE: Con información de AFP, informes de la Casa Blanca, Bloomberg News, New York Post.