MIAMI.- El periódico The Miami Herald, uno de los medios impresos de la Ciudad del Sol, ha perdido una de sus gemas en el fotoperiodismo. Con una incisiva mirada y evidente sensibilidad, Carlos Manuel “C.M.” Guerrero traducía el mundo en imágenes, nos entregaba historias que iban más allá del formato plano de una foto. Este domingo falleció debido a una insuficiencia cardiaca. Tenía 62 años.

Guerrero era un artista del lente con vocación de reportero. Desde los deportes, el espectáculo, los sucesos de crimen en Miami, hasta los desastres naturales, apuntaba con su lente para enseñarnos el mundo. Exigente con su trabajo, conocedor de los resquicios de Miami, era un amigo íntimo dentro y fuera del ajetreo de las redacciones de periódicos, un aventurero que arriesgaba su vida por la foto perfecta.

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Así lo recuerdan quienes tuvieron el gusto de trabajar a su lado. Durante más de 30 años el fotoperiodista estuvo en momentos determinantes de la historia de Miami y Latinoamérica.

Pedro Portal, fotógrafo de The Miami Herald y de El Nuevo Herald, conoció a Guerrero desde 1991. “Era una persona excepcional profesionalmente y a nivel personal también, muy preocupado siempre por sus amigos y colegas. Siempre muy celoso de su profesión, de hacer lo mejor, a veces tan celoso que se molestaba con uno, pero era muy agradable”, confesó.

Asimismo, definió a Guerrero como un colega “desinteresadamente preocupado porque uno aprendiera; era esa persona a la que le podías preguntar sobre cualquier cosa, y sobre todo que se conocía la ciudad y la comunidad muy bien porque tenía una memoria privilegiada”.

“Guerrerito [como le llamaban cariñosamente] estuvo trabajando hasta el último minuto, enfermo, con una serie de situaciones de salud. Le costó trabajo comprender que tenía que retirarse. Estuvimos trabajando el año pasado en pleno verano, en un accidente de dos aviones que chocaron sobre los Everglades. Él fue el primero en llegar, yo llegué a sustituirlo, le dije ‘te puedes ir sin problemas’, pero dijo que los dos éramos útiles, y se mantuvo hasta el final. Nos movimos a otra parte y lo tuve que obligar a sentarse en mi carro con el aire acondicionado porque ya estaba deshidratado por el calor. De verdad que es un bravo, su nombre le hace honor. A él siempre le gustaba que le llamaran Guerrerito”, dijo Portal sobre el fotógrafo, nacido en Santiago de Cuba en 1956.

“En los últimos años hemos perdido a tres grandes fotógrafos y también tres grandes personas: Alan Díaz, Héctor Gabino y Carlos Guerrero, así que me imagino que algo harán por allá si se encuentran”, agregó.

Portal señaló también la impronta del trabajo de Guerrero, quien compiló un libro de fotografía llamado “CubanTime: A Celebration of Cuban Life in America”, una colección de retratos de cubanoamericanos, entre los que destacan Andy García, José Canseco, Gloria Estefan y Celia Cruz.

En torno a La Guarachera de Cuba, Omer Pardillo, albacea de la herencia de Celia Cruz, rememoró los años en que el fotógrafo acompañaba a la cantante en sus presentaciones, sobre todo la emotiva visita a la Base Naval de Guantánamo, la primera ocasión en que ella regresó a su isla para llevarse un puñado de tierra cubana que le acompañaría en su tumba.

“La relación de Guerrerito y Celia pasó de una relación de fotógrafo y artista a una relación más personal. Celia siempre lo llamaba cuando estaba por Miami y le decía: ‘Guerrerito, estamos por aquí, vamos a tomarnos un café’. Ella quedó muy impactada con un material fotográfico que él le hizo en la Base Naval. Él la acompañó en ese viaje e hizo un ensayo fotográfico excelente, captando momentos muy personales. Celia le tenía un gran cariño y él a ella. De hecho, recuerdo que hace muy poco lo entrevistaron sobre Celia y él comenzó a llorar en cámara”, apuntó Pardillo.

Añadió que tuvo “el gran gusto de poder incluirlo en la exhibición que tiene Celia en este momento en el Museo de la Diáspora Cubana, donde hay un espacio dedicado a esa visita en Guantánamo y obviamente están las fotos de Guerrerito”.

Por su parte, el fotógrafo Roberto Koltun se remontó a sus comienzos junto a Guerrero en El Nuevo Herald y The Miami Herald.

Según contó el fotógrafo, “Guerrerito y yo empezamos juntos, él en 1987, yo en el 89, pero desde antes nos conocíamos en las famosas manifestaciones que ocurrían en La Pequeña Habana, en la Calle Ocho. Siempre mantuvimos una cordialidad muy grande y una camaradería muy estrecha. Fue así que cuando comenzamos en el Herald trabajamos en muchas ocasiones juntos en coberturas en Cayo Hueso, en Panamá, Guantánamo”.

Guerrerito luchó tanto por su vida que era digno de admirar. Recuerdo que yo iba a su casa al final de sus días, y le llevaba frijoles colorados y frijoles negros. Y después me llamaba y me decía ‘óyeme, chico, ¿y esos frijoles colorados cómo los hiciste? Qué ricos estaban, compadre’. Y yo le decía ‘no te preocupes, que el domingo te vuelvo a llevar frijoles’, y me decía: ‘no, no, todavía me quedan’. Entonces yo le decía: ‘bueno, te voy a llevar ahora frijoles negros’. Y me decía: ‘bueno, tráemelos’”, relató Koltun entre risas.

Y justamente con la alegría de haber compartido en muchas aventuras, Koltun lo recordará siempre. “Mantuvimos una relación que no era de rivalidad, al contrario. Era un fotógrafo muy versátil. Recuerdo que un día él estaba cubriendo una nota en la calle 37 del suroeste de Miami, y hubo un asalto. Él se tiró a correr y tomó la foto del asalto. Era un hombre que tenía mucha perspicacia para la noticia, no tenía miedo ante las adversidades”, señaló sobre este fotorreportero que firmó impresionantes fotos de un devastado sur de la Florida a causa del huracán Andrew en 1992, y también tras el paso de Irma, el año pasado.

Por último, lamentó que después de tantos años de trabajo junto a Guerrero, no le hubiera pedido una foto firmada por él.

Osmín Martínez, director ejecutivo de Diario Las Américas, afirmó que “Guerrero fue un excelente fotorreportero que narró con su lente los acontecimientos más importantes del sur de la Florida: del huracán Andrew a la tragedia del niño Elián; pero también fue un artista de la imagen que nos ha dejado fotografías que son, francamente, inolvidables”.

Este jueves 30 de mayo, entre 7 y 11 de la noche se realizará un acto en su memoria en la funeraria Vior, en 291 NW 37th Ave, 33125.

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