MIAMI— Un padre cubano mueve cielo y tierra para salvar a su hija. Lo hace desde Miami, donde reside, a decenas de millas de su hija de tres años, que vive en Cienfuegos, Cuba. El caso sensibiliza a la comunidad cubana del sur de Florida y, más allá de los nombres particulares de esta historia, aquí podemos ver el drama humano de una familia.

En 2018, Ashly María Rodríguez Liriano llegó a las vidas de Rosa María Liriano y René Alejandro Rodríguez como una bendición justo el día de Navidad. Poco después, en 2019, René emigró a los Estados Unidos para sacrificarse y construir un futuro digno de su hija.

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Pero el 17 de septiembre de 2021 la vida dio un giro abrupto para René y Rosa María. Ella, que cuenta con estudios de Estomatología, pasó de recibir consejos vagos sobre supuestos problemas en el estómago de su niña, hasta tener un resultado claro tras una tomografía.

Así llegó el diagnóstico de un craneofaringioma (tumor cerebral), comenzaron las visitas al hospital infantil Juan Manuel Márquez, en La Habana, y ya van cuatro intervenciones quirúrgicas. Sin embargo, el propio hospital cubano admite, como lo muestra el documento, que en el país no se hace la radiocirugía, procedimiento que necesita la niña y que determinaría su futuro.

Hospital Pediatrico en Cuba-cortesía
Evaluación del caso de la niña, emitida por el hospital infantil Juan Manuel Márquez, en La Habana.

Evaluación del caso de la niña, emitida por el hospital infantil Juan Manuel Márquez, en La Habana.

Hospital Pediatrico en Cuba-cortesía
Evaluación del caso de la niña, emitida por el hospital infantil Juan Manuel Márquez, en La Habana.

Evaluación del caso de la niña, emitida por el hospital infantil Juan Manuel Márquez, en La Habana.

La esperanza está en Miami

Al terminar su día de trabajo y, alrededor de las 9 de la noche, René Alejandro accedió a responder varias preguntas de DIARIO LAS AMÉRICAS por vía telefónica. Al hablar de su pequeña, la voz de René, que trabaja como electricista en Ro&Ko y se abre paso en la ruda cotidianidad del inmigrante, es el reflejo de la dulzura de un padre que haría cualquier cosa por su hija.

"Recién cumplía tres meses de nacida, y se me dio la oportunidad de venir a EEUU. Salí a Nicaragua cruzando fronteras hasta EEUU. Imagínate, todo eso lo hice para ella, para construirle un mejor futuro", dijo René, que se formó como electricista en la isla, donde trabajó por 10 años en una fábrica de cemento. Hace alrededor de un año abrió su propia corporación para ofrecer servicios en Miami.

René trabaja sin descanso y asegura, con la felicidad de quien recibe el fruto de su labor humilde, que reunirá los 17.150 dólares que cuesta la operación de su niña en Miami. Ese es el monto que figura en un documento de evaluación del caso de la pequeña, emitido por el Miami Neuroscience Center at Larkin, que detalla el procedimiento médico necesario. Ahora, hace falta otro paso. La gestión de un abogado que procese la visa humanitaria, el método más idóneo para que la niña llegue a Miami.

Documento de la evaluación del Dr. Aizik Wolf, así como de los costos de la operación de Ashly en el Miami Neuroscience Center at Larkin (6129 SW 70th St, South Miami, FL 33143).

Como explicó, "hace cinco meses más o menos, la niña, que siempre ha sido hiperactiva y comía de todo, empezó a perder el apetito, tenía días que estaba tranquilita, no quería comer. Gracias a Dios es muy inteligente, aprendió a hablar rápido y muchas veces le decía a mi esposa que tenía 'dolorcitos de cabecita'. La llevaban al pediatra y la observaban. Pero frecuentaban los dolores de cabeza, hasta que con una pediatra le pudimos hacer una tomografía".

Agregó que "la doctora llamó a mi esposa y le dijo 'Rosa, a la niña tuya se le está viendo algo en el cerebrito'. Mi esposa me llamó llorando para acá". René tuvo que hacer una pausa para contener el llanto. "Fue el 17 de septiembre, un viernes, no se me olvida. A esa hora fue buscar una ambulancia para La Habana, y a las 4 de la tarde apareció una ambulancia sin aire acondicionado. Para qué contarte". A partir de ahí comenzaron las operaciones.

"La niña tiene hidrocefalia, porque parece que el ducto por donde debe pasar el líquido encefálico, lo tiene tupido. A la niña hubo que operarla para ponerle un catéter, que es un drenaje para cuando se le acumule líquido. Se le puso el primer catéter, creo que se tupió, hubo que volverla a operar, abrirle la misma herida, pero cuando la abrieron, no sé qué pasó y le quedó un lado que no estaba drenando. En resumidas cuentas, a la niña hubo que abrirle la cabecita por otro lado, y volvieron a ponerle el catéter, quedó mal, se le tuvo que quitar y ponerle el catéter por otro lado. Y también por el otro lado de la barriguita. La niña tiene cuatro operaciones, tiene la cabecita que ya no saben por dónde más abrirle", contó René, que fue a verla entre el 26 de noviembre y el 10 de diciembre de 2021.

"Cuando fui a Cuba traje una memoria con el resumen médico de la niña, las radiografías, todo. Me presenté en la clínica [Miami Neuroscience Center at Larkin] y me mandaron la evaluación del médico, que sí puede ser tratada. Eso no se hace en Cuba. Hay una forma de operar a la niña en Cuba, pero con un método que, en el último caso que se hizo la operación, el muchacho perdió la vista. Es una operación muy complicada y créeme que voy a hacer lo imposible porque no quiero arriesgar la vida de mi niña. A mi niña le pasa algo y te digo que... Aquí te estoy hablando y lo hago con los ojos aguados. Yo he pasado tanto con esa chiquitica, imagínate, tres años casi sin poder verla", constató René.

No obstante, da "gracias a Dios por las amistades que valen oro, me han podido dar luz y puedo contar con ellos para lo que sea. Te estoy hablando con el corazón en la mano. Todos los días, desde que la niña empezó con todo esto, a las 10 de la noche, con los pastores Yanelis Sánchez y Alexander Jiménez, de una iglesia en Cienfuegos, hacemos una cadena de oración por la niña".

Entre las gestiones de los padres estuvo contactar al humorista Limay Blanco en Cuba, "que ha hecho una plataforma para ayudar a las personas, y también los mismos médicos nos han dado la opción de un caso parecido, que pudieron lograr la operación de un familiar en Italia".

"Lo más grande"

Ante la pregunta de cómo es su hija, René se mostró orgulloso. "Eso es lo más grande", dijo. "Mi niña se sabe todos los colores, las figuras geométricas, sabe contar una pila de números, hasta el 10 por ahí pa' allá. Es increíble. Tú la ves y parece que no tiene nada. Ha perdido un poco el apetito, nada más. Estoy en videollamada con ella y cuando va a comer, dejo lo que estoy haciendo y me pongo a hacer como que estoy comiendo, le digo 'te voy a ganar, titi', y esto y aquello", sumó.

Asimismo, recordó el temple de su esposa en todo este proceso: "Mi esposa es madre, padre, maestra, gracias a Dios por esa muchacha".

¿Qué necesitan ahora mismo? "Si mi niña se opera en Miami, puede salvarse. Lo que necesito un buen abogado", zanjó René.

Cómo ayudar

Si usted quiere colaborar puede comunicarse con el padre, René, a su teléfono personal: 786-447-2076.

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