Fred Kabunge, director del Departamento de Investigación de Accidentes Aéreos de Kenia, informó que los especialistas no localizaron ningún componente del cual pudieran descargarse datos. Ante esa limitación, la pesquisa dependerá de otras fuentes, entre ellas las condiciones atmosféricas registradas en la zona y la trayectoria almacenada por el operador.
El informe preliminar deberá publicarse en un plazo aproximado de 30 días. Hasta entonces, las autoridades no han establecido la causa del siniestro.
El Eurocopter EC130 B4, matrícula 5Y-GYM, se precipitó alrededor de las 9:13 a.m. del miércoles 19 de agosto cerca del monte Ololokwe, en el condado de Samburu, al norte de Kenia. A bordo viajaban seis pasajeros y el piloto. Ninguno sobrevivió.
La Autoridad de Aviación Civil de Kenia señaló que el aparato cubría una ruta desde Loisaba Conservancy hacia el área de Ewaso Nyiro. Lady Lori Helicopters operaba el vuelo chárter, que transportaba huéspedes de la compañía de viajes de alta gama &Beyond.
Un recorrido por reservas exclusivas
El grupo se encontraba en una de las regiones más conocidas por sus experiencias de naturaleza y alojamientos exclusivos. Loisaba Conservancy se extiende por decenas de miles de acres en el norte del país y ofrece recorridos privados para observar la fauna, paseos a caballo y traslados aéreos entre reservas.
El destino del helicóptero estaba próximo al río Ewaso Nyiro y al monte Ololokwe, una formación rocosa considerada emblemática por las comunidades samburu. La zona combina paisajes montañosos, reservas naturales y campamentos dirigidos a visitantes con alto poder adquisitivo.
&Beyond confirmó que los ocupantes eran clientes suyos, aunque no reveló el itinerario completo ni el costo del viaje contratado. En su página oficial, la empresa promociona estadías de siete noches o más en Kenia desde 9.705 dólares por persona. Esa tarifa corresponde a una oferta pública de la compañía y no necesariamente al paquete adquirido por las víctimas.
Las dificultades del terreno y el fuego activo en el lugar obstaculizaron inicialmente las labores de recuperación. Equipos policiales, miembros de la Cruz Roja de Kenia y personal de Loisaba Conservancy participaron en el operativo. Los siete cuerpos fueron recuperados y se tomaron muestras para su identificación forense.
La tragedia reunió en un mismo vuelo a empresarios, ejecutivos, una diseñadora, un alto funcionario ecuatoriano y un piloto con años de experiencia en la región.
Cuatro figuras vinculadas al sur y centro de Florida
José Alberto Suárez, de 55 años, era presidente y gerente general de las estaciones Telemundo 31 de Orlando, Telemundo 49 de Tampa y Telemundo Fort Myers-Naples. Acumulaba más de 25 años en la televisión y había trabajado como reportero, presentador y ejecutivo en diferentes mercados de Estados Unidos.
Suárez desarrolló parte de su trayectoria en Fresno, Las Vegas, Utah y San Antonio antes de asumir responsabilidades directivas en Florida. Colegas y organizaciones del sector destacaron su liderazgo, capacidad de mentoría y cercanía con los equipos que dirigía.
Roger Edward Duarte, de 42 años, era un empresario gastronómico radicado en Miami y fundador de George Stone Crab. También estuvo vinculado a My Ceviche y se convirtió en una figura conocida dentro de la industria de restaurantes de la ciudad.
Duarte estaba casado con Nicole Valls, integrante de la familia propietaria del restaurante Versailles, uno de los establecimientos más representativos del exilio cubano en Miami.
Adam Martin Hlavaty era cofundador de MRKT Group, firma dedicada al desarrollo inmobiliario, el diseño y la creación de marcas. Su trabajo abarcó diferentes proyectos comerciales y estuvo relacionado con la expansión de Benihana y con iniciativas culturales en Coral Gables.
Henry Parra, esposo de Hlavaty, era veterano de la Marina de Estados Unidos y contaba con experiencia como técnico de apoyo a la aviación. También fue cofundador de TRAX USA, empresa especializada en programas informáticos para la gestión y el mantenimiento de aeronaves.
Ambos residían en Miami y compartían su interés por los viajes y las experiencias de aventura.
El director de Inteligencia de Ecuador y su esposa
Entre los fallecidos también se encontraba Michele Sensi-Contugi, de 44 años, director general del Centro Nacional de Inteligencia de Ecuador y colaborador cercano del presidente Daniel Noboa.
Antes de asumir esa responsabilidad, había ocupado funciones en el Ministerio de Gobierno. Su presencia en la aeronave otorgó al caso una dimensión política y despertó interrogantes sobre las circunstancias del viaje.
Sin embargo, el reporte policial inicial lo identificó como turista y el Gobierno ecuatoriano precisó que se encontraba en una visita personal. Hasta ahora, ninguna autoridad ha comunicado indicios de sabotaje, atentado u otra acción deliberada.
Los responsables de la investigación tampoco han relacionado el cargo de Sensi-Contugi con el desastre. Cualquier afirmación en ese sentido permanece, por tanto, en el terreno de la especulación mientras avanza el examen técnico.
Junto a él murió su esposa, Stephany Maria Hollihan Vásconez, ciudadana ecuatoriano-estadounidense y fundadora de Sensi Studio, una marca de moda reconocida por sus sombreros, accesorios y prendas elaboradas por artesanos ecuatorianos. La pareja dejó dos hijos.
Un piloto experimentado
El séptimo fallecido fue Josh Outram, piloto keniano y fundador de Africa Heli Adventures. Llevaba más de 15 años vinculado a operaciones aéreas de turismo y conservación ambiental en África Oriental.
Información preliminar de los investigadores indica que Outram era copropietario de Lady Lori Helicopters, compañía encargada del vuelo. Su experiencia y la destrucción casi total de la nave colocan ahora el peso de la pesquisa sobre los registros externos.
El Departamento de Estado confirmó que cinco ciudadanos estadounidenses murieron y señaló que su embajada mantiene contacto con las autoridades kenianas para ofrecer asistencia consular.
Las imágenes satelitales solicitadas al servicio meteorológico y los datos de rastreo de la operadora podrían convertirse en las principales piezas para esclarecer el caso. Por el momento, entre los restos consumidos por el fuego y una ruta interrumpida sobre las montañas de Samburu, permanecen más preguntas que respuestas.