MIAMI.- Es cada vez más recurrente que los meteorólogos en los partes del tiempo hagan mención a las nubes de polvo del desierto de Sahara. Sobre todo durante las temporadas de huracanes. ¿Por qué, qué es este fenómeno?

Pues según NOAA, la agencia meteoróloga de EEUU, la mencionada nube de polvo se origina en el desierto de Sahara, al norte de África y se desplaza por más de 5.000 millas afectando otras partes del mundo. Su principal ruta es sobre el océano Atlántico hacia la costa este de EEUU, las islas del Caribe, y Suramérica.

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Camiones de polvo

Estas nubes, formadas por partículas muy pequeñas de polvo provenientes de las planicies desérticas, crean una especie de capa de dos millas de espesor, que flota a una milla de la superficie de la tierra. Dichas partículas son movidas por corrientes de viento, como los Alisios del noreste, que soplan desde Sahara hacia las Américas. Según la NASA, cada año, estos vientos pueden mover unas 180 millones toneladas de polvo del Sahara. Es decir, transportan el equivalente a la carga que llevarían unos 686.290 camiones.

Los científicos también sostienen que casi 28 millones de toneladas de polvo -104.000 camiones- caen sobre la cuenca del Amazona, aportando ricos nutrientes, y alrededor de 43 millones de toneladas viajan hasta asentarse en el Mar Caribe.

Huracanes

Los polvos del Sahara tienen una relación directa con la formación de los ciclones del Atlántico, afirman los especialistas.

En primer lugar, la mencionada capa de polvo actúa como un escudo protector que disminuye la intensidad de los rayos del sol sobre la superficie del mar. Esta interferencia hace que baje en un grado Celsius la temperatura del agua en la Región de Desarrollo Principal de Huracanes -desde el oeste de África hasta el Caribe-, proporcionado menos energía, necesaria para la formación de ciclones.

Otras de sus ventajas es que su presencia inhibe las tormentas eléctricas que alimentan los huracanes. Es decir, cuando los meteorólogos hablan de la existencia de nubes del Sahara sobre el Atlántico, la posibilidad de huracanes y tormentas disminuye.

Maravillosos atardeceres

Otro de los beneficios de las nubes de polvo del Sahara son los espectaculares cielos que nos regala al amanecer y al atardecer. Esos cielos dignos de salir en una postal con sus vibrantes tonos naranjas y rojos son el resultado de un fenómeno científico llamado dispersión de la luz que ocurre cuando los rayos del sol golpean las partículas suspendidas en el aire cambiando la dirección de la luz.

Como al amanecer y al atardecer, explican los científicos, el sol está más bajo, sus rayos deben atravesar más aire de la atmósfera. En presencia de los polvos del Sahara, más partículas dispersan la luz del sol, refractando sus rayos para producir estos tonos que tanto nos alegran de vista.

cmenendez@diariolasamericas.com
@menendezpryce

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