Viaje contrarreloj desde Miami a Cuba revela el colapso sanitario que alerta la OMS
El caso de Luis Ernesto Calso, quien llevó insumos médicos para operar a su abuela, coincide con advertencias sobre cirugías suspendidas, fallas eléctricas y deterioro hospitalario en la Isla
La paupérrima situación es generalizada en los hospitales cubanos.
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Segun varios testimonios se venden camas en hospitales de Cuba a altos precios en moneda nacional.
DIARIO DE CUBA
Una anciana trasladada en carretilla y un padre a la espera de atención para su hija enferma.
MIAMI. - La crisis del sistema de salud en Cuba, advertida por organismos internacionales, encuentra rostro en historias concretas. Una de ellas es la de Luis Ernesto Gómez, residente en Miami, quien viajó de urgencia hace unas semanas a la Isla con medicamentos e insumos médicos para garantizar la operación de un miembro de su familia.
“Su decisión no fue preventiva, sino necesaria”, dice a DIARIO LAS AMÉRICAS. “La falta de recursos dentro del Hospital Provincial Clínico Quirúrgico Arnaldo Milián Castro de Santa Clara, donde sería intervenida mi abuela, sumada a las condiciones generales del sistema, me obligaron a asumir un rol activo en el proceso, desde asegurar materiales básicos hasta colaborar en el cuidado posterior”, añade.
Ese esfuerzo comenzó incluso antes de aterrizar en Cuba. El joven asumió de su bolsillo el costo del viaje de ida y vuelta desde Miami, por el que pagó 700 dólares, en medio de una emergencia familiar que exigía rapidez, recursos y capacidad de respuesta inmediata.
Luis Ernesto Gómez
Luis Ernesto Gómez, del Movimiento Vida.
CARLOS ARMANDO CABRERA - DLA
Lo que encontró Luis Ernesto al llegar confirma el deterioro descrito en reportes recientes. “Centros de salud con limitaciones operativas, escasez de insumos esenciales y condiciones que dependen, en muchos casos, del apoyo directo de los familiares de los pacientes. Yo lo tuve que hacer”, comentó.
A ese escenario se suma un factor determinante: la inestabilidad energética. “Durante mi estancia, los apagones interrumpieron dinámicas hospitalarias y condicionaron el uso de equipos médicos, una situación que incrementa el riesgo en procedimientos quirúrgicos y áreas críticas, así como la calidad de vida de los pacientes, que en la mayoría de los casos no tienen ni con qué alumbrarse”, apunta, mientras muestra evidencia gráfica.
Esa realidad coincide con la advertencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, alertó recientemente a través de una publicación en X que la situación en Cuba es “profundamente preocupante” y subrayó que la atención médica no puede quedar a merced de fallas eléctricas ni de factores geopolíticos.
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Health should be protected at all costs and never be at the mercies of geopolitics, energy blockades and power outages.
The situation in #Cuba is deeply concerning as the country struggles to maintain health service delivery at a time of immense turbulence, leading to energy… pic.twitter.com/DF9uENDjjo
La falta de electricidad también compromete procesos esenciales, como la conservación en cadena de frío de vacunas y medicamentos, así como el funcionamiento de equipos médicos indispensables para la vida.
Por otra parte, la publicación de Adhanom Ghebreyesus señala que miles de procedimientos han sido aplazados en las últimas semanas, mientras crece la vulnerabilidad de pacientes con condiciones complejas. Personas en tratamiento oncológico, mujeres embarazadas y enfermos crónicos figuran entre los más expuestos ante la inestabilidad del sistema.
En paralelo, la escasez de combustible, acentuada desde inicios de 2026, ha limitado la generación eléctrica y afectado la operatividad de ambulancias, el traslado de pacientes y la logística hospitalaria en general.
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Segun varios testimonios se venden camas en hospitales de Cuba a altos precios en moneda nacional.
Diario de Cuba
En muchas regiones del territorio nacional, sobre todo en las zonas más vulnerables, los cortes eléctricos se extienden y han llegado a superar las 48 horas, impactando de forma directa la capacidad de respuesta del sistema de salud y el acceso de la población a servicios básicos.
La experiencia de Luis Ernesto Calso se inserta en ese contexto expuesto por la OMS. Su viaje a Santa Clara no solo respondió a una urgencia familiar, sino que expuso una dinámica cada vez más frecuente: la dependencia de recursos individuales para suplir carencias estructurales.
El entrevistado refiere que uno de los momentos más críticos ocurrió cuando necesitó realizarle un estudio diagnóstico a su familiar. Según su testimonio, “el hospital donde estaba ingresada no contaba con equipo de tomografía, por lo que tuve que trasladarla a otro centro, el único habilitado en la zona para realizar el procedimiento, en medio de múltiples limitaciones”.
Para lograrlo, Gómez tuvo que rentar un vehículo destinado al turismo y asumir el alto costo del combustible en un contexto de escasez. “Lo hice y lo haría las veces que sea necesario, pero es una situación frustrante. Ver en tus propios ojos que no cuentan, dicen ellos, con petróleo o gasolina para brindar asistencia institucional para el traslado de un enfermo y sí ves patrullas ante cualquier manifestación del pueblo por exigir sus derechos esenciales como es la libertad”, relata. Añade que movilizó a su abuela por sus medios, cargándola y asegurando su llegada al centro donde finalmente pudieron realizarle la tomografía axial computarizada (TAC).
En el caso de la señora, la cirugía cerebral fue exitosa y su nieto regresó sin problemas al sur de la Florida, un final feliz que contrasta con la dura realidad de la crisis sanitaria. Mientras la OMS insiste en garantizar condiciones mínimas de atención, señala que no se trata solo de cifras, sino de vidas que dependen cada vez más de soluciones externas al sistema y que, en la mayoría de los casos, no cuentan con un familiar que pueda ayudarlas como lo hizo Luis Ernesto, quedando estas realidades casi invisibles.