MIAMI.- EFE/REDACCIÓN WEB
MIAMI.- Los cinco balseros cubanos arribaron nada menos que al embarcadero propiedad del vicealcalde de Palmetto Bay, John Dubois. Sus sueños momentáneamente se vieron interrumpidos, por la presencia de tres enormes perros guardianes que los recibieron en el lugar
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Los cinco son oriundos de la localidad cubana de Punta Alegre, en la provincia de Ciego de Ávila, conocida como tierra de pescadores. Empeñaron todo y lo dejaron todo, para dirigirse a Estados Unidos, en busca de oportunidades de una mejor vida, sin importarles ya el terrible riesgo que significaba el viaje. Entre ellos se encontraban el hombre de mar, Josely Callejas y su hijo. Días atrás habían preparado la humilde embarcación, a la que colocaron una vela de nylon y equiparon con vegetales, una olla de cerdo asado, tabaco, azúcar, bolsas de sacarosa saborizada y numerosos medicamentos, con los cuales intentarían, en vano, contener los mareos y vómitos. Solo dos de cinco no devolvieron el estómago, ante la dilatada estadía a mar abierto. El pasado viernes pudieron contar su historia.
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También cargaron el bote con agua y suficiente ropa invernal para intentar apaciguar los embates del clíma. Pero el conocimiento del mundo de las olas no sería en vano. Reforzaron el timón con una plancha de hierro. "Eso podía meterse en una concretera y en eso no habría problema. Estaba bien preparado el barco", dijo Josely Callejas, en entrevista para América TeVé.
Pero tampoco dejaron por fuera la tecnología: se valieron de un teléfono inteligente para ubicarse en el viaje, pues lo emplearon como GPS. Pero, cuando se acabó la batería del celular, se hallaron en el medio de la nada y por si fuera poco, en medio de un temporal, a una distancia considerable de la costa. "Consumiéndose la batería, arranca al momento una tormenta. Allí nos quedamos,desorientados, sin sol, lloviendo, faltando 29 millas entre Marathon y Cayo Largo, que era el punto que teníamos cuadrado para desembarcar", señaló uno de los ocupantes del improvisado navío, Josely Callejas -hijo-, consultado por América TeVé
Pero aferrados a la idea de pisar suelo estadounidense se mantuvieron firmes en su propósito, y tocaron suelo estadounidense el pasado viernes, bajo un radiante sol. Pero no lo hicieron en uno de los cayos que esperaban. Arribaron nada menos que al embarcadero propiedad del vicealcalde de Palmetto Bay, John Dubois. Sus sueños momentáneamente se vieron interrumpidos, por la presencia de tres enormes perros guardianes que los recibieron en el lugar. "Brinco el muelle que había y cuando me asomo veo al primer perro, pastor alemán creo que era. Yo, bueno, dije 'hay que andar para atrás porque si el perro viene para acá...'", comentó Josely Callejas -hijo- a las cámaras.
Por fortuna, la situación con los canes no pasó a mayores y pudieron descansar en la grama de los jardines de la propiedad. Todos, incluyendo el capitán del barco, de 73 años de edad, quien resultó levemente deshidratado, pudieron disfrutar los beneficios de la Ley de Ajuste Cubano de 1966 y la política de "pies secos/pies mojados" y recibieron asistencia en las oficinas de la organización de ayuda a refugiados Servicio Mundial de Iglesias.
Analistas estiman que el temor de que el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba cambie las disposiciones migratorias entre ambas naciones, pudo promover un mayor desplazamiento de cubanos. Durante el último trimestre de 2014, se contabilizaron 8.624 cubanos que arribaron a EEUU, mientras que el año anterior se registraron 5.221 en el mismo lapso.
