MIAMI- Las torres de enfriamiento como nueva tecnología para la planta nuclear de Turkey Point –construida en la década de los sesenta– es el punto crítico que divide a ciertos grupos ambientalistas y la FPL (Florida Power & Light).

Para la organización ambientalista Southern Alliance for Clean Energy (SACE), uno de los puntos clave para purificar el agua de la bahía sería clausurar los canales de enfriamiento y reemplazarlos por torres que cumplan ese propósito, es decir, el de refrescar las turbinas.

Sin embargo, uno de los puntos de la enmienda propuesta por la comisionada Rebeca Sosa durante la reunión de la comisión de Miami-Dade el pasado 10 de abril, le da al acuerdo aprobado unos límites que son vistos con buenos ojos por SACE y otros grupos ambientalistas.

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Comision condado Miami-Dade. De izq a derecha: vicepresidenta Audrey Edmonson; presidente Esteban Bovo; comisionada Rebeca Sosa, entre otros.
Comision condado Miami-Dade. De izq a derecha: vicepresidenta Audrey Edmonson; presidente Esteban Bovo; comisionada Rebeca Sosa, entre otros.

“No podemos arriesgarnos a que transcurran veinte años y regresemos a decir que nada ha pasado. Tenemos una responsabilidad. Si en un año no hay mejoras sino que todo está peor, el acuerdo tiene que regresar a la Comisión para una nueva votación”, expresó la legisladora condal.

Con una votación 9-1, los comisionados del condado Miami-Dade dieron luz verde a un acuerdo que tiene el propósito de crear un sistema que procese las aguas residuales y alimente los canales de enfriamiento de la planta nuclear Turkey Point, localizada en Homestead, propiedad de la compañía eléctrica.

Dichos canales, en este momento, se nutren del agua que proviene del manto acuífero, es decir, la que utilizan los residentes para su consumo diario.

Construcción imposible

Hace dos años FPL llegó a un acuerdo con la autoridad que protege al medio ambiente (DERM, por sus siglas en inglés) para iniciar el proceso de descontaminación de la Bahía de Biscayne, afectada por la alta salinización proveniente del proceso de evaporación y de filtraciones de los canales de enfriamiento de los reactores nucleares.

Los voceros de FPL reconocieron, durante la sesión de la Comisión –que no tuvo una parte de audiencia pública– que en 2016 apareció el tema de construir el sistema de torres de enfriamiento porque tenían pensado construir dos nuevos reactores nucleares, proyecto que nunca se llevó a cabo.

“Ese sistema no es factible desde el punto de vista económico y no afecta en nada el tema de la descontaminación”, indicó FPL. Aclaró que el tamaño de la hipersalinización de las aguas es de 29.000 millones de galones, no de 140.000 millones, como se ha indicado.

“Podemos limpiar 5.400 millones de galones por año, lo que haría factible en una década descontaminar la bahía" indicó el portavoz de la empresa de energía.

Por otra parte, se tomarían 60 millones diarios de la planta de tratamiento de aguas residuales –que sería construida y mantenida por FPL– para ponerlas en los canales de enfriamiento de las turbinas.

Acuerdo con FPL y el condado Miami-Dade

El alcalde Carlos Giménez, en su explicación de por qué recomendaba la aprobación del acuerdo, dejó en claro que dicho acuerdo “no constituye ningún compromiso financiero o regulatorio para ninguna de las partes. Cada parte va a ser responsable por la construcción de infraestructura y mantenimiento de las instalaciones” [planta de tratamiento de aguas residuales].

También enfatizó en que “nosotros [el gobierno condal] somos los que vamos a decidir qué tan pura queremos el agua antes de que vaya a los canales. Debemos estar seguros de que esa agua esté limpia y se restaure el ecosistema, que no haya contaminación en la bahía”.

La comisionada del distrito 8, Daniella Levine-Cava, expresó su preocupación por las filtraciones de sal que hay en los canales y que el acuerdo no vaya más allá de la descontaminación y busque, además, la revitalización de los humedales y de los Everglades.

Ella propuso una enmienda en el acuerdo en el que establecía que su aprobación no era un apoyo del Condado al proceso de extensión por 20 años más de las licencias para las unidades nucleares 3 y 4.

Giménez dejó en claro que las decisiones financieras o de aprobaciones del proyecto tendrán que someterse al voto de la Comisión.

Bianca Cruz, vocera de FPL para Turkey Point, indicó que en este momento este gigante de producción y distribución de energía “está haciendo la investigación con los expertos para evaluar el diseño que se propondrá, qué tipo de tecnología se escogerá para tratar el agua. Seguiremos también trabajando con el equipo del Condado”.

Energía solar

El comisionado Dennis Moss insistió en que los dueños de grandes extensiones de tierra en el sur del condado podrían entrar en la industria de la energía solar e incluso vendérsela a FPL, que tendría las líneas de distribución. “Hay que ser agresivos en la búsqueda de alternativas en caso de que no funcione ese plan [el acuerdo entre FPL y Miami-Dade].

Levine-Cava, el único voto en contra del acuerdo, reconoció como positivo no sólo el espíritu del mismo sino la parte de la energía solar y las estaciones para cargar los carros eléctricos. Al respecto el alcalde explicó que “se definirán en el acuerdo los sitios para construir estaciones con el fin de recargar los carros eléctricos con energía solar. También se podrán recargar las baterías del metrorail con energía solar, y con eso se reduce el costo de la operación”.

La gigante de la generación y distribución de energía ha insistido en numerosas ocasiones que la decisión de este 10 de abril sólo es un punto de partida para desarrollar un proyecto que requiere un desarrollo técnico que debe volver a la Comisión donde se discutirá y aprobará.

Demanda en firme

Se espera que haya una nueva votación en la Comisión de Miami-Dade en 2019.

Hay mucho camino por recorrer. Hay una demanda de los grupos ambientalistas SACE, Tropical Audubon y Friends of Everglades contra FPL que está en marcha porque ya fue declarada procedente. Según lo informó Laura Reynolds a nombre de SACE, “los demandantes se preparan para el juicio en 2019. Nuestra esperanza es que FPL estuviera de acuerdo en una modernización de la tecnología para reducir la fuente de contaminación para mejorar los humedales de la Bahía de Biscayne y el proyecto de restauración de los Everglades”.

Otras organizaciones ambientales, académicas y comunitarias – 19 en total- expresaron su apoyo al acuerdo. Habría la posibilidad de que algunas de ellas formaran un grupo independiente en apoyo de la decisión tomada por la comisión el pasado 10 de abril.

Por lo pronto, FPL sigue en su tarea de descontaminación, vigilada por DERM; las columnas de enfriamiento continúan en discusión, a pesar de la sistemática negativa del monopolio que suministra la corriente en el sur de la Florida, y el condado Miami-Dade entra en la era de la energía solar.

 

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