CARACAS.- ELIANA PANTOJA
Especial

En Venezuela, lo poco que se produce “desaparece” rápidamente de los mercados y “reaparece” en el mercado negro, a precios exorbitantes.

Por eso la gasolina, los alimentos básicos, medicamentos, productos de higiene y aseo personal, y hasta repuestos y accesorios para vehículos son el blanco de la práctica del “bachaqueo” que muchos han convertido en un oficio cotidiano.

Acaparar mercancía para después revenderla, en eso consiste el llamado “bachaqueo”.

La historia empezó con la gasolina, que ha mantenido su precio desde 1992. Un litro cuesta 0,07 bolívares. Así, para llenar un tanque de 50, sólo se necesitan 3,5 bolívares. Si llevamos este monto a dólares americanos, sería no más de 0,01 dólares.

Por esta razón, el contrabando de gasolina a Colombia se ha convertido en un negocio con una rentabilidad que supera el 10.000%. En 2014, según el periódico El Nacional, las autoridades militares de Colombia  dijeron que esa renta vinculó a ramas de la guerrilla y los paramilitares colombianos con el negocio del “bachaqueo” de combustible.

Precios congelados en expansión

En 2003 se implementó un control de precios, con la intención de frenar la inflación, que se ha extendido a casi todos los productos de consumo masivo. El presidente de la Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos, Pablo Baraybar, ha dicho en reiteradas ocasiones que esa política destruyó la capacidad de las empresas para invertir y tener más inventario. Señala que los productos regulados han tenido mayores índices de escasez, no solo porque las empresas están a sometidas tremendas restricciones para cumplir con la demanda del mercado, sino porque su precio excesivamente bajo los hacen el blanco de vendedores informales.

El Señor X

La anécdota de un carnicero ilustra hasta dónde llega el negocio del “bachaqueo” de alimentos.

El señor necesitaba un ayudante con experiencia para su negocio. Entrevistó a varios candidatos. El salario: 16.000 bolívares, tres veces más que el sueldo base en Venezuela. Extrañamente, a nadie le interesó el puesto. Su décimo aspirante le reveló espontáneamente la razón: “¡No, amigo! 16.000 bolívares me gano yo diariamente sólo “bachaqueando” harina pan (harina de maíz para hacer arepas), huevos y leche!”.

Sobrevivir

El economista Ángel García Banchs, presidente de Econométrica, explicó en el programa Al Instante, con Esther Quiaro en Unión Radio, que el “bachaqueo” es un oficio que le permite  a muchos venezolanos tener la capacidad para enfrentar la hiperinflación que se registra en el país, donde el salario base no supera los  5.634 bolívares mensuales (29,13 US$).

“Pero como eso no lo puede hacer toda la población, lo que ocurre es que una parte importante de la misma está sufriendo penurias, escasez desbordada, una situación exacerbada y una merma en el poder de compra por familia… Esto va a empeorar, no en cuestión de meses, sino de semanas. Estoy hablando que en abril vendrá una situación sumamente complicada desde punto de vista de la escasez y que hará lucir todo lo anterior como un juego de niños”, señaló.

El “reventón” del sistema

García Banchs explica que el “bachaqueo” no es otra cosa que el producto del control de precios y el control de cambio aplicado sistemáticamente por el régimen chavista. Con el primero, ha facilitado las condiciones para que florezcan comerciantes informales que revenden con un sobreprecio de 400% a 500%. Con el segundo, sólo ha conseguido llevar el valor real del dólar frente al bolívar a “la estratósfera”.

 “Los inventarios vienen desplomándose. Cuando lleguen a cero, va a estallar del sistema de cambio y precios. El colapso del consumo será tan importante que va a conducir a que las fuerzas políticas, económicas y sociales del país hagan reventar esos controles. ¿Tiene sentido, es sostenible, que un grupo pequeño de la sociedad se haga multimillonario a costa de explotar del bolsillo del 30 millones de personas esos diferenciales de cambio y precios? La respuesta es, no”, dice.

La liga que se estira

Luis Vicente León, presidente de Datanálisis, coincide que la única salida para el Gobierno es aplicar medidas que resuelvan el fondo del problema. Señala que la toma de decisiones se ha alargado, disminuyendo cada vez más el margen de maniobra política del Gobierno.

"Los que están sacando gasolina de “bachaqueo” a Colombia, no quieren que se resuelva el problema del bolívar/peso. Los que consiguen dólares a Bs. 6,30, para venderlos en el mercado negro, quieren que la moneda se devalúe. Los que están viviendo del “bachaqueo” interno y montando grandes sistemas de distribución, quieren que suban los precios de los alimentos esenciales. La distorsión, también genera beneficios para los actores que la controlan, como los que acaparan, los que revenden y los que especulan",  explicó.

 

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