jueves 18  de  junio 2026
MEMORANDO

¿Podrá EEUU concretar un acuerdo efectivo y definitivo con Irán?

Las dudas no faltan y van desde la ruptura en cualquier momento del cese de las hostilidades, la negativa de los terroristas de Hezbolá a la paz, el papel obstaculizador de la Guardia Revolucionaria Iraní hasta los puntos discordantes pendientes

Por Leonardo Morales

El presidente de Estados Unidos Donald J. Trump y el de Irán, Masoud Pazeshkian, firmaron el miércoles el protocolo de acuerdo preliminar entre ambas naciones.

Trump lo hizo durante una cena en el Palacio Versailles junto al mandatario francés, Emmanuel Macron, como parte de los eventos de la cumbre del G7.

Pzeshkian lo rubricó de forma electrónica, declaró el portavoz del ministerio de Exteriores de Irán, Esmail Baghai.

Un cúmulo de dudas se ciernen sobre el memorando de entendimiento entre Estados Unidos y el régimen de Irán, una ventana para un acuerdo definitivo que “termine” con la guerra que comenzó el 28 de febrero de este año.

Las dos grandes interrogantes son: Si finalmente EEUU podrá materializar un acuerdo definitivo y realmente efectivo con el régimen iraní y si después se cumplirá.

El pacto inicial o memorando debía firmarse el viernes 19 de junio en Ginebra, Suiza, donde ahora se hará un evento conmemorativo para celebrar el inicio oficial de las negociaciones para un convenio final.

Sin embargo, la incertidumbre es latente después de dos meses de negociaciones infructuosas. Los puntos álgidos van desde la ruptura en cualquier momento del frágil cese de las hostilidades, la negativa de los terroristas de Hezbolá a la paz; el papel obstaculizador de la Guardia Revolucionaria en contra de cualquier acuerdo Iraní hasta los asuntos más discordantes pendientes para una salida final.

Una ventana

Lo que se firmó el miércoles 17 de junio fue el primer paso para continuar las negociaciones en un plazo de 60 días, bajo un ceso al fuego acordado entre Teherán y Washington, pero sin el consentimiento de Israel, el más afectado por las acciones del régimen de los ayatolás, Hezbolá y Hamás o la Yihad Islámica.

Hezbolá reitera que se opone a cualquier pacto de paz con Israel, mientras Irán sigue plantado en su misma postura desafiante, y lo que parece un avance, simplemente puede convertirse en semanas de oxigenación para los extremistas iraníes, asfixiados por el bloqueo naval impuesto por Estados Unidos desde el 13 de abril. Desde un primer momento han intentado ganar tiempo -mediante la “vía diplomática”- y detener los intensos bombardeos de EEUU e Israel cuando arrecian.

Hasta ahora, los militares islámicos no han dado muestra de intenciones de paz y cada vez que el régimen de Teherán intenta algún convenio, la llamada Guardia Revolucionaria o Hezbolá se encargan de fracturar cualquier posibilidad.

Son escasos los analistas que consideran que los militares, después de todos los generales y altos mandos iraníes eliminados por Israel y EEUU, tengan alguna voluntad de diálogo o de rendición; por el contrario, lo que pretenden es venganza y sangre en su verdadero propósito: hacer desaparecer el estado de Israel e infringir todo el daño posible a Occidente y en especial a Norteamérica.

Por otra parte, Irán afirma que admite el libre paso sin peaje por el Estrecho de Ormuz sólo en el plazo de los 60 días acordados, después se impondrá un peaje establecido en coordinación con Omán.

El texto indica que el tráfico marítimo comercial se reanudará de inmediato con la necesidad de eliminar los obstáculos técnicos y militares y realizar el desminado por parte de Irán en un plazo de 30 días.

Terroristas iraníes busca oxigenarse

Lo más probable es que esos dos meses le sirvan a los islamistas para reactivarse y tiempo para apertrecharse de suministros en sus planes de nuevas oleadas de ataques contra los países del Golfo, Israel y el ejército de EEUU.

Más de dos meses de bloqueo marítimo con vigilancia aérea constante han dejado al régimen de los ayatolás en una recesión económica sin precedentes frente una presión social cada vez mayor y a punto de estallar. Eso es – de acuerdo con analistas- lo que tratan de evitar en estos momentos, más allá de la aceptación de un punto final a la guerra.

Uno de sus objetivos es incrementar el gasto de la Marina estadounidense, retener en lo posible una acción militar directa contra Cuba (su histórico aliado) y hacer creer que tienen aún la capacidad militar de responder "con fuerza" ante una presunta “imagen debilitada” del presidente Donald J. Trump por los casi 4 meses de conflicto.

En la realidad sucede lo contrario: Un 97% de los electores republicanos respalda la gestión del Presidente a menos de cinco meses de las elecciones de medio término en EEUU.

La apertura del Estrecho de Ormuz y el levantamiento del bloqueo naval norteamericano le permiten a Teherán ingresar dinero rápido en sus cuentas mediante la exportación de crudo con exenciones temporales, y sobre todo liberar almacenamiento de combustible y químicos que se encuentran al máximo de su capacidad como consecuencia del estricto control de entrada y salida de buques de los puertos iraníes.

Cero depósitos los obliga a cerrar pozos que terminarían de colapsar la maltrecha economía. Ante esta situación insostenible, la Guardia Revolucionaria busca salir del caos, pero de manera definitiva [no ha aceptado absolutamente nada] ni ha cedido en su posición de resistencia cueste lo que cueste.

Puntos del memorando

De acuerdo con un informe de fuentes oficiales de EEUU, el memorando contempla una extensión del alto el fuego en el Líbano, le facilita a Irán [gestionar] el Estrecho de Ormuz, la suspensión temporal de las sanciones al petróleo iraní y establecer una vía hacia un “acuerdo de paz integral”.

El entendimiento marco, que serviría de base para negociaciones más amplias entre Washington y Teherán en los próximos 60 días (con la posibilidad de prórroga por mutuo acuerdo) se refiere a [compromisos] sobre el tema nuclear y el uranio enriquecido, la suspensión de sanciones de EEUU, seguridad marítima (libre flujo marítimo por el Estrecho de Ormuz sin el cobro de peaje) y una eventual retirada de las fuerzas estadounidenses de la región.

El documento, expuesto a la prensa este miércoles 17 de junio fue descrito con anterioridad como un acuerdo de 14 puntos.

- Irán, Estados Unidos y sus aliados cesarían las hostilidades en toda la región, incluido el Líbano.

- Teherán reafirmaría su [compromiso] de no fabricar un arma nuclear.

- Estados Unidos e Irán acordarían la disolución de las reservas de uranio enriquecido de Teherán bajo supervisión de la OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica).

- Ambas partes iniciarían conversaciones sobre las futuras actividades de enriquecimiento y las necesidades nucleares de Irán.

- Irán mantendría el "statu quo" de su programa nuclear —que ha quedado prácticamente desmantelado— mientras continúan las negociaciones.

Aplazamiento y exención de sanciones

- Estados Unidos levantaría su bloqueo naval, aplazaría la imposición de nuevas sanciones y se abstendría de enviar más tropas a la región.

- El régimen islámico garantizaría el paso seguro y sin peajes para los buques comerciales a través del Estrecho de Ormuz durante 60 días.

- Washington liberaría una cantidad no especificada de activos iraníes congelados, una vez que el memorando entre en vigor. Tales fondos, ya sea que se mantengan en la cuenta original o se transfieran, deberán quedar disponibles para realizar pagos.

Un supuesto acuerdo que se alcanzaría durante los 60 días contemplaría la retirada de las fuerzas estadounidenses en el plazo de un mes y el levantamiento de todas las sanciones contra Irán.

El documento dice exactamente: Estados Unidos se compromete a levantar todas las sanciones contra la República Islámica de Irán, incluidas las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; es decir, las resoluciones de la Junta de Gobernadores, y todas las sanciones estadounidenses, primarias y secundarias, en un calendario acordado como parte del acuerdo final.

La reconstrucción

Esto allanaría el camino para un fondo de reconstrucción de 300.000 millones de dólares para Irán, bajo el control y la supervisión directa de Washington y en coordinación con los países aliados del Golfo.

Estados Unidos permitiría a Irán reanudar las ventas de petróleo con exenciones temporales de sanciones.

Por su parte, Irán, Omán y los Estados del Golfo negociarían nuevos acuerdos de navegación y seguridad marítima para la región del Golfo.

Omán e Irán iniciaron conversaciones sobre este último punto y pretenden cobrar una tarifa por los "servicios" prestados, según una fuente regional de alto nivel bajo anonimato y citada por algunos medios de prensa como The Wall Street Journal.

EEUU e Irán acuerdan establecer un mecanismo ejecutivo para supervisar la implementación exitosa de este Memorando de Entendimiento y el cumplimiento futuro del acuerdo definitivo.

El acuerdo definitivo será respaldado por una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

El compromiso fue anunciado el lunes 15 de junio por el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, mediador del conflicto, que lo calificó de "paso histórico hacia la paz". Posteriormente lo confirmaron Washington y Teherán.

Apertura del Estrecho de Ormuz por 60 días

"El acuerdo con la República Islámica de Irán ya está completo. ¡Felicitaciones a todos!", escribió Trump en su plataforma Truth Social, días antes de firmar.

"Autorizo la apertura libre de peaje del Estrecho de Ormuz y, simultáneamente, el levantamiento del bloqueo naval de Estados Unidos. Barcos del mundo, enciendan sus motores. ¡Que fluya el petróleo!", dijo.

Según el viceministro iraní de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi, el memorando con Washington pone "un fin inmediato a la guerra".

Tras el anuncio, los precios del petróleo cayeron de forma precipitada y tanto el crudo estadounidense como el Brent del Mar del Norte (referencia en Europa) se cotizaban ya por debajo de los 80 dólares el barril.

El cierre del Estrecho de Ormuz ha provocado importantes afectaciones en diversos países de Europa y Asia, en particular en el suministro de energía, fertilizantes y derivados del petróleo que se comercializaban por esa vía antes de la histórica ofensiva militar conjunta de EEUU e Israel.

Si se observan los 14 puntos del memorando, por ninguna parte se menciona a Israel, el principal objetivo del terrorismo islámico de Irán y los grupos terroristas de Hezbolá y Hamás y otros que operan desde Yemen, Sudán, Iraq y otros países.

Memorando no menciona a Israel

El primer ministro Benjamín Netanyahu ha dejado claro que pese al memorando y eventual acuerdo final entre EEUU e Irán, Israel continuará la defensa de su seguridad nacional, soberanía, su independencia y su existencia. “Si somos atacados, responderemos de forma contundente las veces que sean necesarias, lo autorice o no la Casa Blanca”.

Estas declaraciones siembran por sí mismas el mayor escollo en los presuntos avances de un pacto final entre Teherán y EEUU. Y si en última instancia se llegara a firmar dicho trato definitivo, el tema central sería qué tiempo duraría su cumplimiento sin que sea roto por nuevos ataques de los extremistas de Hezbolá, Hamás o la Guardia Revolucionaria iraní.

Los iraníes piden que dentro del acuerdo figure el compromiso de no atacar más a Hezbolá y Hamás. El propósito es rearmarlos cuanto antes.

Por su parte, el presidente Trump busca cerrar el ciclo militar en Irán, pero con la clara intención de una supervisión directa y constante sobre todos los movimientos del régimen de Teherán, a partir del fin del conflicto.

El jefe de la Casa Blanca quiere pasar, sin desatender a Irán, a su otro gran objetivo: Cuba.

No obstante, dentro de Irán hay sentimientos encontrados respecto a las decisiones desde Washington.

Sentimientos adversos entre los iraníes

Millones de iraníes consideran contraproducente un acuerdo con el régimen de Irán (de los ayatolá), el mismo que ha asesinado a más de 42.000 personas y sigue asesinando y torturando a la población opositora iraní.

Si con la presencia militar, el régimen se ha vuelto más represor y asesino que antes, con la salida de la Marina estadounidense caerá sobre decenas de miles de iraníes la peor pesadilla y tragedia desde la reciente masacre en las calles contra manifestantes. La mayoría de ellos confiaba en que el régimen de los ayatolás fuera exterminado completamente con una intervención militar por aire, mar y tierra para abrir un nuevo rumbo de esperanza en la antigua Persia.

En lo que sí no cabe margen a la duda es que, el presidente Trump, el único con la voluntad real de aniquilar militarmente al exportador del terrorismo en el mundo, regresó al régimen terrorista de Teherán casi al punto cero de partida con la desaparición de su flota naval, la aviación, casi al 90% de las defensas antiaéreas y rampas de lanzamiento de misiles; junto a su programa nuclear militar.

Además, se cuenta la extensa lista de todos los altos mandos del ejército y del régimen eliminados, entre ellos el líder Supremo Alí Jamenei y su hijo, el relevo, presuntamente inhabilitado físicamente en la misma operación que dejó sin vida al dictador islámico.

Los rumores en medios de prensa y plataformas de internet siguen con rienda suelta, como los 300 millones de dólares que otorgaría Trump al régimen iraní tras la firma del memorando.

Trump, negó de forma categórica que sus representantes hayan acordado pagar 300 millones de dólares a Irán como parte de un eventual acuerdo bilateral y aseguró que esa información forma parte de una campaña de "noticias falsas".

El mandatario, por medio de su cuenta de Truth Social, también rechazó las versiones difundidas por medios iraníes sobre las negociaciones.

El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, reconoció que el pacto preliminar alcanzado con Irán carece de muchos detalles y lo describió como "un documento muy general".

Vance también rechazó las afirmaciones de Teherán de que Washington se comprometió a levantar las sanciones o descongelar activos iraníes durante el período de conversaciones de 60 días.

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FUENTE: Con información de AFP, EFE, Blomberg News, Newsmax y New York Post

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