MANAGUA.- JOSUÉ BRAVO / ESPECIAL DLA

Como miembro de la familia más poderosa de Nicaragua, Laureano Facundo Ortega Murillo, no pasa inadvertido, tanto así que al menos a nivel mediático ya se proyecta como el sustituto de su padre, el presidente Daniel Ortega, quien de hecho comparte el

poder junto con su esposa Rosario Murillo en este empobrecido país de Centroamérica.

Ortega Murillo, el refinado joven de 32 años, ya es considerado por políticos locales como un heredero al trono en una “dinastía” que continúa en proceso.

La valoración se desprende de su rol activo en la agencia de promoción de inversiones Pro Nicaragua, de la cual es asesor desde 2009, cargo que le permitió ser el enlace entre el empresario chino Wang Jing y su padre, para revivir el eterno sueño

nicaragüense de construir un canal interoceánico.

“Desde fuera veo que sus padres le están dando un rol muy activo en los temas económicos, primero en Pro Nicaragua y ahora en la relación con Wang Ying y (su empresa) HKND (concesionaria del proyecto del canal interoceánico)”, valoró el exdiplomático,

político opositor y diputado nicaragüense al Parlamento Centroamericano, Mauricio Díaz.

“Tal vez pretendan convertirlo en el delfín en la cadena de sucesión, si es que esto se consolida como una dictadura dinástica y familiar. No lo conozco personalmente, solo sé que tiene una formación básica buena universitaria y una maestría de la Fulbright

(programa de estudios) en los Estados Unidos, pero nada más. No lo veo punteando en las encuestas ni me parece que tenga un ascendente político en las filas del FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional, partido en el poder), aunque este ya sea un

partido no sandinista sino orteguista”, añadió.

Parte de la pobreza de Nicaragua, donde más de la mitad de su gente vive en esta condición, es asociada a la inestabilidad política, revoluciones y dictaduras. En la dictadura de Somoza, destituida hace 36 por la revolución sandinista, la familia compartió el

poder.

La historia

Primero fue Anastacio Somoza García, el conocido Tacho, quien antes de iniciar la dictadura en la presidencia en la década de 1930, fue militar, empresario y terrateniente.

A sus hijos los preparó para que lo sucedieran. A Luis Somoza  en el Congreso y a Anastasio Somoza Debayle en el ejército. Ambos dirigieron el país y el segundo fue el último de la dinastía, al caer por las armas en 1979.

Pero también en gobiernos llamados democráticos hubo poderes detrás del trono. En la presidencia de Violeta Barrios de Chamorro entre 1990 y 1997, se le consideró a su yerno Antonio Lacayo como el verdadero director de orquesta.

El estilo centralizado de gobernar de Ortega, debilitamiento de la democracia, control de las fuerzas armadas, acumulación de empresas y capital, y reformas constitucionales para reelegirse;  le permite ser considerado igual o peor a los Somoza.

De hecho, comparte el poder con su esposa y tiene a sus hijos en cargos considerados de importancia por la familia para controlar el discurso del Gobierno.

Rafael Ortega Murillo maneja algunas de las empresas familiares, incluido canales y emisoras de radios; Camila Ortega Murillo dirige el canal 13 de televisión, canal donde además trabaja Luciana Ortega Murillo; Juan Carlos Ortega Murillo el canal 8; Maurice

Ortega Murillo la empresa de publicidad Difuso, la cual elabora parte de la propaganda oficial; Daniel Edmundo Ortega Murillo es director de canal 4.

Laureano Facundo el que más sobresale

Pero es Laureno Facundo el que más sobresale a nivel público y no es para menos, pues el proyecto del canal siguió siendo la noticia del año en Nicaragua, el de mayor importancia en el Gobierno de Ortega. De hecho, un encuentro con Wang Jing le permitió

a su padre desempolvar la retórica a favor de este faraónico sueño. Laureano, el vicepresidente Omar Halleslevenz y Wang Jing  fueron los personajes de mayor importancia que presidieron el protocolo en uno de los actos de inauguración de las obras el 22 de

diciembre pasado.

En una entrevista de agosto de 2013 al diario costarricense La Nación, el exguerrillero y responsable del gobierno del dragado del río San Juan, fronterizo con Costa Rica, Edén Pastora, aseguró que Laureano está en los planes de su padre.

“Porque le tiene confianza; lo está preparando para el futuro”, respondió Pastora a la consulta sobre el nombramiento de Laureano en Pro Nicaragua.

“– ¿Por qué? ¿Es apto para ser candidato?, preguntaron en la entrevista del diario La Nación a Pastora. No, es un artista que canta bien, respondió. Si es un artista, ¿cómo lo ponen a manejar concesiones? Fue otra de las preguntas, a la que Pastora contestó

“Para que se haga empresario, para que aprenda de empresa y se relacione. Yo haría eso con un hijo”.

La exguerrillera y disidente sandinista, Dora María Téllez, recordó que la familia tiene un modelo de dictadura familiar con el interés de imponer una dinastía.

“Francamente eso no va a tener ningún futuro. Yo los veo en una crisis de debilidad, de bases sociales, una crisis interna; porque el modelo familiar ha hecho colapsar a lo que fue el Frente Sandinista. El FSLN no existe, lo que existe es el orteguismo y el

orteguismo lo que tiene a su cabeza es la familia Ortega”, comentó Téllez al diario local La Prensa.

“Ya su hijo comienza a aparecer más con el tema del Canal; Laureano (Ortega) perfila ya como el heredero político de (Daniel) Ortega y lo que te dice es que ya la sucesión familiar está en marcha”, dijo el diputado opositor, Elise Núñez.

Un año después de haber sido nombrado asesor, Laureano viajaba con periodicidad a Miami, con el propósito de entregar uniformes deportivos a los equipos de la Miami International Baseball League y abrir una oficina de turismo en el Consulado de Nicaragua,

según informaciones de la corresponsal de La Prensa en esa ciudad, Judith Flores.

Una dinastía solo será posible con la forma centralista de gobernar, la cual es tildada constantemente como una dictadura por los críticos en Nicaragua. En 2014 el Gobierno, con el voto de sus diputados afines en el Congreso, reformó la constitución y las

leyes que rigen al Ejército y la Policía, con lo cual Daniel Ortega se garantiza más control sobre estas fuerzas castrenses.

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