MIAMI.– La opositora cubana Anna Sofía Benítez, conocida en redes sociales como Anna Bensi, quedó en libertad este jueves después de permanecer cerca de 11 horas bajo interrogatorio por agentes de la Seguridad del Estado, en otro capítulo de la presión ejercida contra voces críticas del régimen cubano.
La joven había recibido una citación oficial el miércoles, una situación sobre la que DIARIO LAS AMÉRICAS informó oportunamente y que despertó preocupación entre activistas y organizaciones defensoras de los derechos humanos ante el temor de una nueva escalada represiva.
Benítez fue trasladada a una unidad policial, donde permaneció durante varias horas respondiendo preguntas de oficiales de la policía política. Al abandonar las instalaciones fue recibida entre aplausos y abrazos por familiares, amigos y otros opositores que permanecieron en las afueras siguiendo de cerca su situación.
Visiblemente afectada por lo ocurrido, rompió en llanto al reencontrarse con sus allegados, una escena difundida en redes sociales que rápidamente generó muestras de solidaridad dentro y fuera de la isla.
El silencio del régimen
Hasta el momento, las autoridades cubanas no han explicado públicamente los motivos del procedimiento ni si existe algún proceso abierto en su contra.
El caso vuelve a evidenciar los métodos atribuidos a la policía política cubana, señalada durante años por organizaciones internacionales de derechos humanos por recurrir a citaciones, interrogatorios prolongados, vigilancia, amenazas y detenciones de corta duración como herramientas para intimidar a periodistas independientes, opositores y miembros de la sociedad civil.
Diversas organizaciones sostienen que estas prácticas buscan ejercer presión psicológica, obtener información sobre las actividades de la disidencia y enviar un mensaje de advertencia a quienes mantienen una postura crítica frente a las autoridades, aun cuando posteriormente sean liberados sin la presentación de cargos.
La joven ha denunciado en ocasiones anteriores haber sido objeto de vigilancia, convocatorias policiales e intimidaciones debido a su activismo y a sus cuestionamientos al sistema político cubano.
Aunque quedó en libertad, el episodio vuelve a poner de relieve el clima de presión que enfrentan quienes expresan posiciones críticas en el país. Para organizaciones defensoras de los derechos humanos, este tipo de procedimientos no solo busca intimidar a la persona citada, sino también enviar un mensaje al resto de la sociedad sobre el costo de disentir en un sistema donde la vigilancia y el control continúan siendo herramientas habituales de los órganos de inteligencia.