BRASIL.- En un reñido balotale, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, logró alzarse con la mayoría de los votos, perpetuandose con una nueva reelección en el gigante sudamericano. Con el 99% de los votos escrutados Lula da Silva obtiene el 51,75 % de los votos frente al 48,25 % de Flávio Bolsonaro.
La jornada transcurrió con ciertas irregularidades. La corte electoral de Brasil reinició el conteo de votos tras retrasar por dos horas el cierre de las urnas en el balotaje entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el conservador Flávio Bolsonaro.
La prolongación en el horario fue decidida por un juez de la corte suprema luego de que Lula denunciara obstáculos en el transporte público para ir a votar en algunas ciudades del noreste, donde tiene su base electoral como Salvador de Bahia.
Ninguna de las principales encuestas previó su triunfo en el balotaje
Con el triunfo, Brasil se desvía del giro a la derecha que han dado países como Argentina, Chile o Colombia, respaldados por el presidente estadounidense Donald Trump, y se mantiene como uno de los pocos bastiones progresistas en la región.
Quien ya es uno de los dirigentes más longevos del mundo tendrá 85 años al término de su nuevo mandato en 2030 y habrá acumulado así 16 años en el poder, tras un primer período en la presidencia de 2003 a 2010.
Pero la campaña mostró hasta qué punto el país sigue dividido.
Poco conocido cuando su padre lo ungió como heredero, Flávio Bolsonaro, de 45 años, se presentó como una versión más moderada y sedujo con promesas de cambio a conservadores y a votantes menos ideologizados, hartos de la inseguridad, el costo de vida y el estancamiento.
Para dar vuelta el resultado de la primera vuelta, Lula multiplicó en la recta final las medidas populares, muchas de ellas costosas.
Aumentó las partidas del Bolsa Familia, su programa social estrella destinado a las familias más pobres. Aumentó las partidas del Bolsa Familia, su programa social estrella destinado a las familias más pobres.
También impulsó la aprobación de una reforma constitucional que reduce la jornada de trabajo y otorga a millones de brasileños un día adicional de descanso semanal.
Para su cuarto mandato, el margen de maniobra del jefe de Estado se anuncia limitado.
Tanto por el tsunami conservador que barrió el Congreso en las legislativas de hace tres semanas, como por la coyuntura económica, con un crecimiento que debe desacelerarse.
Aunque el desempleo está en su nivel más bajo y la inflación relativamente contenida, a los círculos empresariales les inquieta el estado de las finanzas públicas.
Flávio Bolsonaro llegó a hablar de un "país arruinado".
Lula tendrá que enfrentarse asimismo al inmenso desafío de la inseguridad, en un país donde las facciones criminales siembran el terror en los barrios populares.
FUENTE: Con información de AFP