jueves 16  de  julio 2026
POLÍTICA EXTERIOR

Marco Rubio acusa al régimen cubano de impulsar redes de extrema izquierda en el hemisferio

El secretario de Estado afirmó que La Habana ayudó a crear redes de inteligencia e influencia ideológica vinculadas a la extrema izquierda en la región

Diario las Américas | CARLOS ARMANDO CABRERA
Por CARLOS ARMANDO CABRERA

MIAMI.- El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, acusó este jueves al régimen cubano de haber contribuido a construir una red de inteligencia e influencia ideológica que, según afirmó, favoreció el desarrollo de movimientos de extrema izquierda en EEUU y el resto del hemisferio.

Las declaraciones fueron pronunciadas durante la apertura de la Conferencia Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político, organizada por el Departamento de Estado en Washington D.C. con la participación de delegaciones de más de 60 países. El encuentro estuvo centrado en fortalecer la cooperación entre gobiernos frente a organizaciones extremistas con operaciones transnacionales.

En su intervención, Rubio aseguró que “la vasta red de inteligencia e ideológica del régimen cubano ayudó a construir la extrema izquierda en nuestro país y hemisferio”.

El jefe de la diplomacia estadounidense sostuvo que esos grupos operan mediante redes transnacionales que les permiten operar en cualquier punto geográfico.

“Los terroristas de extrema izquierda de hoy pueden recaudar dinero en un país, alojar comunicaciones en un segundo país, recibir entrenamiento en un tercer país, reclutar militantes en un cuarto país y luego atacar un objetivo en un quinto país”, afirmó.

Asimismo, añadió que ese escenario obliga a replantear la respuesta frente al terrorismo político y a reforzar la cooperación entre las naciones para identificar las fuentes de financiamiento, las redes logísticas y los mecanismos que respaldan a esas organizaciones.

Una lectura estratégica

Para el comandante retirado de Inteligencia Naval José Adán Gutiérrez, las palabras del secretario de Estado reflejan un cambio de enfoque en la visión de seguridad de Estados Unidos hacia América Latina y el Caribe.

A su juicio, Washington ha dejado de considerar la región como un escenario periférico y vuelve a verla como un espacio de competencia geopolítica, donde convergen distintos modelos políticos, económicos y de gobernanza.

Bajo esa perspectiva, explica, que la Mayor de las Antillas trasciende el ámbito de la relación bilateral con EEUU y es percibida como un centro de formación política, asesoramiento en inteligencia y articulación de alianzas ideológicas que durante décadas ha servido de base para las autoridades y movimientos de izquierda radical.

“Las palabras de Rubio reflejan precisamente esa lectura estratégica: que Cuba constituye uno de los principales nodos de una red política e ideológica hemisférica que durante años ha proyectado influencia hacia países como Venezuela, Nicaragua y, en distintos momentos, Bolivia y otros regímenes afines”, subrayó.

El analista considera, sin embargo, que ese panorama comienza a modificarse. Según explicó, el avance del aparato estatal de centro y centroderecha en varios países responde, en gran medida, al desgaste provocado por el bajo crecimiento económico, la corrupción, la inseguridad y la incapacidad de numerosos mandatarios para responder a las demandas sociales.

Ese proceso, sostiene, ha reducido progresivamente el margen de maniobra del modelo promovido desde La Habana. Aunque la isla conserva un importante peso simbólico para determinados sectores de la izquierda latinoamericana, enfrenta al mismo tiempo una profunda crisis económica, energética, demográfica y social que limita cada vez más su capacidad de proyección exterior.

Para Gutiérrez, esa es la principal paradoja que enfrenta hoy el castrismo.

“Si durante décadas exportó influencia política desde una posición de relativa fortaleza revolucionaria, hoy intenta mantener esa misma influencia mientras enfrenta una crisis estructural que amenaza las propias bases de sostenimiento del régimen”.

El especialista considera que la postura del funcionario trascienden el endurecimiento del discurso hacia la dictadura cubana y anticipan la dirección que podría seguir la política exterior en los próximos años.

“La afirmación de Marco Rubio debe entenderse menos como una descripción del pasado y más como una señal de hacia dónde se orientará la política estadounidense: considerar al Hemisferio Occidental nuevamente como una prioridad geopolítica y abordar el caso cubano como parte de una arquitectura regional de competencia política, ideológica y de seguridad, y no únicamente como un expediente bilateral entre Washington y La Habana”, concluyó.

Las declaraciones se producen en medio del endurecimiento de la política de la administración de Donald Trump hacia Cuba. Desde su regreso a la Casa Blanca, el Ejecutivo ha ampliado las sanciones contra entidades vinculadas al aparato político, militar y económico cubano, al tiempo que mantiene a la nación en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo.

Rubio defendió además la necesidad de adaptar las políticas de protección a las nuevas formas de extremismo, al considerar que muchas de estas redes actúan más allá de las fronteras nacionales y requieren una respuesta coordinada entre los países.

La conferencia forma parte de la estrategia de Trump para reforzar la cooperación internacional frente al terrorismo político y ampliar el intercambio de información entre gobiernos sobre organizaciones que representan una amenaza para la seguridad regional.

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