PRAGA.-La República Checa, una nación que hace tres décadas abandonó el comunismo para forjarse como estado democrático, puede presumir ahora, más que nunca, de su extraordinaria capital, una de las más bellas de Europa.
PRAGA.-La República Checa, una nación que hace tres décadas abandonó el comunismo para forjarse como estado democrático, puede presumir ahora, más que nunca, de su extraordinaria capital, una de las más bellas de Europa.
Praga es, de hecho, la capital de la ensoñadora región de Bohemia, a la que no en vano el español Joaquín Sabina le dedicara la canción Cristales de Bohemia. La urbe, con poco más de un millón de habitantes, también conocida como La Ciudad de las Cien Torres o La Ciudad Dorada, dispone de numerosos atractivos que hacen creer al visitante, a cada paso, que no es posible ver algo más bello a continuación. Y sin embargo, sí que es posible. Desde el puente de Carlos (Karolo) hasta el reloj astronómico, pasando por la antigua taberna U-fleku, el Teatro Nacional y la Torre del Conocimiento, sin olvidar el Castillo.
Aunque Praga no siempre ha podido conservar su brillo debido a los momentos grises que le ha deparado la Historia, no mienten las webs de viajes cuando dicen que visitar esta ciudad es como introducirse en un cuento de hadas. “Las calles parecen creadas para el simple disfrute de los sentidos y las tiendas están decoradas con el mayor mimo imaginable. El marcado ambiente medieval que envuelve la ciudad es capaz de hacer retroceder a sus visitantes hasta tiempos inmemoriales para que nunca olviden un lugar tan especial”, se lee en la guía Civitatis.
Empezando por Praga 1, esta capital está dividida en zonas enumeradas, aunque también las guías turísticas demarcan sus barrios principales. Staré Msto, zona conocida como la Ciudad Vieja, marca el centro histórico de Praga y es la zona por excelencia para pasear y alojarse; en tanto Malá Strana, una de las zonas más antiguas de la ciudad, se sitúa a los pies del Castillo de Praga y reúne numerosos lugares de interés. De otro lado del Castillo de Praga, construido por el príncipe Boivoj en el siglo IX; se creó, siglos más tarde, Hradany, en su parte exterior. En tanto, Josefov se originó con la unión de las dos comunidades judías de Praga y, tras numerosos años de discriminación, el Barrio Judío se integró en Praga en 1850.
Justo el barrio judío fue cuna del escritor checo Franz Kafka, famoso por sus narraciones cortas y por La Metamorfosis. Praga lo recuerda con varios monumentos honoríficos.
Asimismo, la Ciudad Nueva de Praga fue fundada por Carlos IV en el año 1348 y desde entonces, pero en especial durante el siglo XX, esta parte de la ciudad ha sido el máximo testigo de la historia checa. Una historia que ha estado conectada con las guerras mundiales, el nazismo y el comunismo.
Este último fue impuesto como modelo político desde 1948 hasta 1989, cuando mediante la Revolución del Terciopelo, los checos eligieron el camino de la democracia. Los guió en ese proceso el aclamado dramaturgo e intelectual Václav Havel, cuyos restos hoy reposan en el cementerio Narovdní.
División de Checoslovaquia
En una carta fechada el 10 de diciembre de 1992, el Representante Permanente de Checoslovaquia ante la ONU informó al Secretario General que ese estado conjunto dejaría de existir el 31 de diciembre de 1992 y que la República Checa y Eslovaquia, como estados sucesores, requerirían una inscripción formal de membresía a las Naciones Unidas.
Tras recibir su solicitud, el Consejo de Seguridad, el 8 de enero de 1993, recomendó a la Asamblea General que la República Checa y Eslovaquia fueran admitidas como Miembros de las Naciones Unidas. La República Checa y Eslovaquia fueron admitidos como Estados Miembros el 19 de enero de 1993, mientras que Checoslovaquia fue un Miembro Original de las Naciones Unidas desde el 24 de Octubre de 1945.
Pero los años de régimen comunista en lo que fuera Checoslovaquia, marcaron profundamente la historia de esta nación que se configuró como República Checa y, al día de hoy, tiene entre sus sitios de interés, justamente, el Museo del Comunismo de Praga, donde es posible acceder a una narrativa eficaz de las aristas del comunismo en Praga, desde la vida diaria hasta la propaganda y la censura.
Hay además, un monumento a las víctimas del comunismo que recurre al expresionismo hasta mostrar los huesos y los cuerpos rotos, pero ubicado en el Parque del Amor, cual paradoja. Como leyenda, el monumento expone, en el idioma oficial de Chequia, cifras durísimas de exilio y muerte.
El 17 de mayo de 2016, la Misión Permanente de la República Checa ante las Naciones Unidas informó a la Organización de que se puede usar Chequia como versión corta del nombre del país que, con unos 10,7 millones de habitantes y bajo un régimen comunista hasta 1989, es miembro de la Organización de Tratados del Atlántico Norte (OTAN) desde 1999 y de la Unión Europea (UE) desde 2004. En la actualidad, es una de las naciones que más apoya a Ucrania frente a la invasión rusa. Los propios checos vivieron el despliegue de tanques rusos en su territorio, en 1968, para aplacar la apertura de la Primavera de Praga. Y no parecen olvidarlo.
A inicios de mes, el 9 de marzo de 2023, el exgeneral Petr Pavel, quien lideró el comité militar de la OTAN, asumió la presidencia de la República Checa, en sucesión del socialdemócrata Milos Zeman. Se espera, en este periodo de cinco años, un alejamiento de China y, en cambio, un acercamiento a Occidente. Durante el periodo 2012-2015, Pavel fungió como jefe del Estado Mayor del ejército checo, hasta que dejó el cargo para presidir el comité militar de la OTAN de 2015 a 2018. Se trata del segundo puesto en importancia de la Organización atlántica.
Elecciones
“Fue un momento conmovedor. Petr Pavel habló de que la decencia volverá al Castillo, que finalmente 'el amor y la verdad vencerán a la mentira y al odio' (este es el lema de nuestro primer presidente Václav Havel). Dijo que será el presidente de todo el pueblo, incluso de los que no votaron por él, porque en la situación en la que estamos (alta inflación, guerra en Ucrania) estamos todos juntos”, contó a DIARIO LAS AMÉRICAS la ciudadana checa Nikola Abudová.
Y agregó: “Prometió ser un presidente activo desde el primer día, y no poner excusas por '100 días de incidencia', como les gustaba decir a sus antecesores. Recibió una gran ronda de aplausos. Luego llegó al balcón del Castillo, donde los checos lo esperaban en el patio grande.
“Anunció de antemano que tendría dos sorpresas para la gente. El primero fue el himno nacional checo cantado por el coro Kühn y la famosa canción Los tiempos están cambiando. La segunda sorpresa fue el estandarte checo, símbolo nacional, que fue robado por un grupo de artistas 'Ztohoven' durante la toma de posesión del anterior presidente, Miloš Zeman. Prometieron devolverlo si Andrej Babiš (ex primer ministro que fue el principal rival de Petr Pavel en las elecciones presidenciales de 2023) no se convertía en presidente. Hace años, este grupo de artistas disfrazados de deshollinadores, se subieron al techo del Castillo de Praga y cambiaron el estandarte por gigantescos calzoncillos rojos: la ropa interior de Miloš Zeman, con la que se bañaba. Y una vez más Petr Pavel recibió un gran aplauso. Luego se paseó entre la gente con la que saludó, se tomó fotos y recibió felicitaciones”.
Por su parte, el periodista cubano Orlando Vallejo, estudiante en Praga, dijo a este medio que “en muchos aspectos, la llegada de Petr Pavel al poder representa una buena evolución en las aspiraciones democráticas de la República Checa luego de tener un ex primer ministro, Andrej Babis, por más de 10 años con acusaciones serias de corrupción”.
Primero, planteó, “hay que decir que en todos estos países del antiguo bloque del este, las aspiraciones democráticas todavía están marcadas por el pasado comunista de ellos. De hecho, el propio Pavel fue militante del partido comunista de Checoslovaquia. Pero luego, como ocurrió con muchos, cambió de color, y llegó tener altos cargos en la OTAN”.
Como acotó Vallejo, “otro aspecto importante aquí es la membresía de la Unión Europea, que se mira desde una perspectiva muy crítica entre los más conservadores de los países excomunistas. Pavel viene a afianzar los lazos con la UE y la OTAN, sobre todo en el contexto de la guerra contra Ucrania”.
En ese sentido recordó que “República Checa es un país muy anti ruso, pero igual han sido muchas las manifestaciones que ha habido aquí criticando las sanciones contra Rusia porque han llevado a una crisis energética y porque muchos consideran que Rusia y Ucrania deben resolver sus asuntos ellos. Yo me atrevo a decir que es un conflicto generacional, y los más jóvenes son los que muestran mayor apoyo hacia la membresía de la Unión Europea, y en eso también han encontrado un triunfo”.
Además, subrayó que “si comparamos República Checa con Polonia o Hungría, que han experimentado una regresión al conservadurismo o al autoritarismo, ahora mismo es un buen signo, desde la perspectiva occidental, la llegada al poder de Pavel”.
