PARÍS.- Francia intenta desde hace meses darle un nuevo impulso a la resolución del conflicto en Cercano Oriente. Para eso celebrará una nueva conferencia internacional este domingo, con la difícil tarea de buscar que se retomen las conversaciones de paz entre israelíes y palestinos.

En la fachada de la Alcaldía de París se proyectó una imagen de la bandera israelí en homenaje a las víctimas de los últimos atentados en Israel.

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Esta señal fue bien vista por Jerusalén y el portavoz del Ministerio del Exterior agradeció el "excepcional acto de solidaridad". Sin embargo, pese a esta unión simbólica, la relación entre Francia e Israel está más tensa que nunca.

Francia advierte que el conflicto y sus continuos enfrentamientos representa un peligro, sobre todo para la seguridad de Israel. Pese a todo, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, bloquea desde hace meses la iniciativa de paz de París.

Este no es el único motivo por el cual el encuentro resulta incierto de antemano. Las partes en conflicto no se sentarán a la mesa de negociaciones y cinco días después Donald Trump asume la presidencia de Estados Unidos.

El escepticismo predomina, pero las autoridades francesas no se dejan intimidar por eso y esperan a representantes de 70 países y organizaciones. El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, vuelve a visitar París poco antes de dejar su cargo.

La conferencia se suma a una serie de gestos simbólicos previos al cambio de mando, con los que Estados Unidos y otros quieren sumar presión a Israel y los palestinos para que regresen a la mesa de negociaciones.

La última ofensiva diplomática comenzó con una resolución aprobada el 23 de diciembre por el Consejo de Seguridad de la ONU contra la política de asentamientos israelí, que Washington dejó que se aprobara.

Cinco días después le siguió un apasionado pedido del saliente jefe de la diplomacia estadounidense a ambas partes para que no abandonen la visión de una solución de dos estados.

En Israel todo esto generó preocupación y Netanyahu teme que se le impongan condiciones internacionales para la paz. Y como un mantra, repitió que sólo estaba dispuesto a llevar adelante negociaciones directas con los palestinos.

Francia también considera que sólo las conversaciones directas podrán llevar a una solución. "Pero de momento está todo bloqueado", se quejó hace pocos días el ministro del Exterior, Jean-Marc Ayrault, en una entrevista radial. "Todo está bloqueado, no pasa nada".

En la primera conferencia de junio del año pasado, en la que participaron unos 30 países y organizaciones, el compromiso fue que se trabajara en incentivar a los israelíes y palestinos para que volvieran al diálogo. Ahora se discutirán propuestas al respecto.

"La conferencia de París no representará un quiebre hacia una solución del conflicto israelí-palestino", escribió Nimron Goren, del "think-tank" Mitvim, en el diario "Haaretz". Sin embargo, consideró que podría lograr avances en la búsqueda de nuevos mecanismos internacionales para lograr una solución.

La gran desconocida para todos es la política para Cercano Oriente de Trump. Netanyahu espera que haya un cambio en la postura estadounidense. De hecho, el republicano dejó entrever su comprensión hacia la política de asentamientos israelí.

Esto podría llevar al jefe de Gobierno israelí a dejar pasar la conferencia de París, a la espera de la llegada de una nueva era. Y París y Washington podrían ser más cuidadosos a la hora de enviar una señal clara.

La viceministra del Exterior israelí, Zipi Chotoveli, cuestionó duramente a la comunidad internacional tras el atentado con un camión contra un grupo de soldados en Jerusalén. El ataque, que dejó cuatro soldados muertos, representa una prueba de que los palestinos no tienen un verdadero interés en la paz, consideró Chotoveli, que pertenece al ala más derechista del partido de Gobierno Likud.

"El mundo recibió una clara respuesta de los palestinos a la conferencia de paz de Israel: más terror", dijo Chotoveli.

En cambio, para la cúpula palestina la conferencia de París representa probablemente la última oportunidad para salvar la solución de dos estados.

El ultraderechista ministro de Educación israelí, Naftali Bennett, anunció que tras la asunción de Trump se sacaría a "Palestina del orden del día".

Y eso es lo que quiere evitar Francia. Como advirtió Ayrault, si se aleja la perspectiva de un Estado palestino, será un verdadero peligro para Israel. "En los territorios palestinos crece una gran frustración", dijo a la emisora Europe 1.

FUENTE: dpa

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