Por: Rubén Magán Herrera

La pandemia causada por el coronavirus o COVID-19 va camino de convertirse desafortunadamente en el tercer gran evento-shock o catástrofe del siglo XXI, después de los graves atentados de Nueva York perpetrados por el yihadismo islámico el 11 de septiembre de 2001 y la crisis financiera global desatada por la caída de Lehman Brothers en el mes de septiembre de 2008. Lo que los expertos en Prospectiva llaman un "black swan", es decir, un evento inesperado con consecuencias socioeconómicas imprevisibles.

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La Consultora estratégica McKinsey & Company apunta al coronavirus como la primera amenaza para el crecimiento económico global por delante de la inestabilidad geopolítica, los conflictos comerciales o las revueltas sociales. Sin lugar a dudas nos encontramos frente a uno de los mayores desafíos de nuestra era que deja un escenario lleno de incertidumbres y unas repercusiones incuantificables a medio y a largo plazo tanto en la economía como en las sociedades modernas.

Como resultado, uno de los primeros efectos más inmediatos de esta crisis mundial podría ser el establecimiento de un nuevo orden mundial y la desglobalización por el pánico creado ante un virus procedente de China. Desde luego, está claro que no se trata sólo de una crisis sanitaria global. Algunos recientes estudios como el elaborado por el Bank of America indican que el 80% de las multinacionales consideradas podrían plantearse la repatriación de parte de su producción en lo que se ha venido a llamar el proceso de Re-Shoring, una estrategia que el COVID-19 podría desencadenar a gran escala.

EL SECTOR AÉREO Y LAS AEROLÍNEAS ANTE EL CIERRE DE FRONTERAS

Tras la declaración de la pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 11 de marzo de 2020, se establecieron a nivel global restricciones de viajes como medidas de seguridad nacional y los gobiernos de todo el mundo anunciaron casi simultáneamente el cierre de sus fronteras para detener la expansión del COVID-19. Desde ese mismo momento la industria del transporte aéreo y las operaciones de las aerolíneas comenzaban a tambalearse.

A la fecha, el sector del Turismo y el Transporte Aéreo están siendo golpeados con una virulencia como no se había visto nunca antes. Según los datos de la Asociación del Transporte Aéreo Internacional (IATA), el total de las pérdidas de ingresos por pasajeros de las compañías aéreas ascenderá a los $113.000 millones de dólares, cifra que podría incluso ser superior a medida que avancen o se mantengan los cierres de los espacios aéreos nacionales e internacionales.

Las pérdidas en el Transporte Aéreo afectan además a casi todas las demás industrias ya que se trata de un sector fundamental que contribuye a la prosperidad de la economía global, aportando actualmente 65.5 millones de empleos en todo el mundo.

El resultado de estas medidas de seguridad nacional es la cancelación de miles de vuelos alrededor del mundo y que prácticamente la totalidad de las flotas aéreas de todas las aerolíneas se encuentren en tierra excepto algunos vuelos autorizados denominados "vuelos humanitarios" disponibles para la repatriación de los nacionales de los respectivos países.

CRISIS DE LAS AEROLÍNEAS E INICIO DE LA REDUCCIÓN DE COSTES

La reacción por parte de las aerolíneas ante esta crisis global no se ha hecho esperar. Prácticamente la totalidad de las grandes compañías han reducido sus operaciones entre un 75% a un 100%.

Los grandes grupos aéreos norteamericanos como American Airlines y United Airlines han reducido sus operaciones de largo y corto recorrido drásticamente. Las medidas que han adoptado hasta el momento pasan por la reducción de personal, la concesión de licencias de empleo sin sueldo o la concesión de vacaciones anticipadas. Otras medidas son la reducción de las jornadas laborales o el ofrecimiento de contratos a tiempo parcial, durante un número determinado de meses.

En Europa mientras tanto, los grandes grupos como IAG o Air France -KLM, han anunciado que reducirán su volumen de operaciones entre el 75% al 90% durante los próximos dos meses.

Por su parte, en Oriente medio, las ME3 o Middle East 3 (Emirates, Qatar y Etihad Airways) han presentado una política agresiva destinada a la reducción de costes, a pesar de tener una situación muy favorable de liquidez. Vemos entre otras cosas que han avanzado en la reducción del salario básico de todos los empleados del 25% al 50%, adelantado las vacaciones de muchos de los empleados, remuneradas o no y también han reducido los vuelos aunque manteniendo diferentes líneas de transporte de carga y pasajeros. Por ultimo, buscan el ahorro de costes superfluos en servicios y consultoría.

El otro gigante de Oriente Medio, Qatar Airways también ha tomado medidas como la reducción drástica de vuelos, ofreciendo licencias/excedencias con sueldo a su plantilla de pilotos y empleados y manteniendo algunos de sus servicios aéreos de carga en algunos países.

Mientras tanto en el lado de los fabricantes de aeronaves, Boeing, inmerso aún en la crisis del B-737 MAX, se prepara para el cierre temporal de diversas cadenas de montaje en su cuartel general de Seattle, en Puget Sound, incluyendo todas las líneas de producción de aviones comerciales y sus programas militares “estrella” de aviones de transporte estratégico y reconocimiento y la patrulla aérea KC-46A y P-8 Poseidón.

AYUDAS ESTATALES Y RESCATES: CONSECUENCIAS DE LA PANDEMIA

Al igual que durante la crisis financiera global de 2008, cabe ahora la posibilidad de llevar a cabo rescates gubernamentales de los sectores y empresas estratégicamente más importantes, en este caso del sector el turismo, del cual forman parte un eslabón clave las aerolíneas.

Lo más probable es que aquellas compañías aéreas que sobrevivan a esta crisis lo harán en parte gracias a los préstamos o ayudas de sus gobiernos tanto para recuperar el nivel de las operaciones aéreas previas a la crisis como para ganarse de nuevo la confianza de sus clientes en un sector muy competitivo.

Reinventar el modo de llevar a cabo las operaciones teniendo en cuenta nuevos modelos de negocios será seguramente la clave para volver a triunfar en una industria que probablemente no volverá a ser la misma cuando termine esta pandemia.

Eso sí, como después de cualquier crisis, aquellas compañías que sobrevivan volverán más fuertes, con más oportunidades de negocio y con más cuota de mercado en un mundo desglobalizado por COVID-19.

Rubén Magán Herrera

Comandante Piloto de Líneas Aéreas, Comandante de la aerolínea COPA Airlines, asesor aeronáutico y Director Ejecutivo y Co-Fundador del Grupo Hispaviación 2.0, formado por las revistas Hispaviación 2.0 y Air Crew Lifestyle. Profesor y miembro en el Grupo GEES Spain de Seguridad y Estrategia , en el que es actualmente Coordinador del Área de Tecnología-RPAS-Innovación.

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