MIAMI. El sábado 17 de octubre ardió Paris y varias otras localidades de Francia. Esa ola de rabia que se transformó en violencia no tiene una explicación única ni un solo responsable. Como tampoco quién obtendrá las ganancias.
Joseph Hage no comulga con las políticas europeas que facilitan la entrada de inmigrantes ilegales, critica la inacción del gobierno
MIAMI. El sábado 17 de octubre ardió Paris y varias otras localidades de Francia. Esa ola de rabia que se transformó en violencia no tiene una explicación única ni un solo responsable. Como tampoco quién obtendrá las ganancias.
La furia en las calles francesas opacó las justas demandas de sectores como el estudiantil, profesores, jubilados y agricultores, entre otros. Las protestas y los disturbios ocurrieron cuando faltan seis meses para las elecciones.
Unos han señalado como culpables a la izquierda y otros, a los migrantes. Pero pocos han hurgado en el fondo de las manifestaciones que tienen un marcado tinte social, de necesidad de respuestas urgentes.
Joseph Hage, integrante senior del Miami Strategic Intelligence Institute, no vacila en afirmar que los desórdenes y actos vandálicos ocurridos en Francia, el sábado pasado, tiene como principal responsable a los migrantes ilegales y de escasos recursos que salieron a las calles a “asaltar y robar”.
Admite que también, se mezclaron integrantes de la izquierda y que estuvieron encabezados por Jean-Luc Mélechon, candidato presidencial, que defendió las manifestaciones en la calle y acusó a la policía de represión. Y, además, se infiltraron movimientos islamistas radicales procedentes del norte y centro de África. Como ejemplo, señaló que las banderas de Palestina y el Estado Islámico ondearon durante los disturbios.
Mientras que la derecha y la centro derecha, defendieron las actuaciones de las fuerzas del orden.
Que la furia y la rabia se salieran de control, lo atribuye a que el gobierno de Emmanuel Macron y sus ministros no tomaran en cuenta un informe de inteligencia que fue elaborado después de los disturbios en París tras el partido de fútbol de Francia y Marruecos y que advertían que algo similar podría pasar.
Expone que el Congreso galo tuvo a la mano esa información, pero los partidos no tuvieron una posición homogénea cuando se discutió. Mientras los de la derecha pedían mano dura contra estos grupos de “delincuentes”, muchos de ellos reconocidos por el gobierno y la policía; la izquierda descalificó el informe de inteligencia y lo calificó de “exagerado”.
La sincronización de estos tres factores hizo que las protestas se salieran de control y sumado a ello, la policía tenía instrucciones contradictorias. “La Alianza de Policía Nacional demandó al gobierno francés por la falta de órdenes claras. La policía debe tener órdenes claras: controlen las calles o déjenlas solas. No puede haber algo en el medio”.
Hage asevera que hubo inacción del gobierno y del presidente Macron que, de acuerdo con su opinión, tiene que asumir toda la responsabilidad.
“Ahora hay un toque de queda en unas ciudades en Francia. De noche no se puede salir a la calle y se espera el próximo fin de semana, otra manifestación”.
Hage señala que viene un enorme trabajo para la justicia y la fuerza del orden, porque todo está grabado en las cámaras. Ahora, hay 200 jueces más e investigadores para buscar a los delincuentes.
“Pero definitivamente es un gran fallo del gobierno francés que no preparó, de acuerdo con las informaciones que recibió, acciones ni llamó a la unión a los partidos para mantener el orden. Ayer, escuché el discurso del presidente francés y no estaba a la altura de la situación”.
Hage advierte que en seis meses habrá elecciones en Francia y si continúan las manifestaciones como las del sábado pasado puede llegar un desastre económico y social. “Los de la derecha lo llaman guerra civil”.
El fin de semana pasado, no solo el país galo vivió una jornada de violencia, también hubo protestas en Milán (Italia), Portugal y Albania, al analista no le cabe la menor duda de que habrá una propagación por el viejo continente.
Argumenta que, en Europa, el costo de la vida es muy caro y más aún, la energía como consecuencia de lo que pasa en el Medio Oriente con Irán.
“Las demandas del consumidor son legítimas para justificar que bajen los precios y no haya escasez, pero la violencia no es legítima”.
Alerta que la izquierda se comunica entre ella en toda Europa y más aún cuando existe un Parlamento y así incitan a los migrantes ilegales e islamitas a actuar con violencia en la calle. “Esto es un peligro”.
Hage cree que la violencia europea puede permear hacia Estados Unidos si salen los fascistas.
“Solo hace falta chispa en algún lado y empieza. Por poco comenzó en Nueva York cuando estaba la Asamblea General de la ONU, pero no salió del control porque estaban las fuerzas del orden allí, estaban las fuerzas federales protegiendo a los mandatarios americanos y extranjeros “.
El analista piensa que EEUU no está libre del todo en caer en una situación similar. “Porque aquí también, la gente se está quejando de del precio de la gasolina, del aumento de precios en el supermercado y todo eso, pero todavía estamos, lejos del punto de que se organice una manifestación a escala nacional que causa algo parecido”.
Para explicar cómo se puede controlar una migración ilegal de una legal, recurrió a una analogía con los chocolates: si en una bolsa de chocolates hay dos o tres envenenados, nadie se arriesga a comer de ella; por tanto, considera justificado tomar medidas drásticas o de selección estricta para garantizar la seguridad nacional.
No está de acuerdo con todas las facilidades que Francia da a los migrantes ilegales africanos que las comparo con las de EEUU cuando permitía que los balseros cubanos que llegaban a las costas eran aceptados.
En ese tipo de medidas ve un riesgo: el crimen organizado y la trata de personas. “En África hay organizaciones que mandan 100 o 300 barcos con migrantes. Como lo que pasó en Ceuta, Sicilia y en Grecia”.
Por eso, manifiesta su desacuerdo con la política de Ursula von der Leyen, presidente de la Comisión Europea, que permitió el cambio de leyes y obligan a las naciones a aceptar a los migrantes tal como pasó en su momento con los refugiados sirios.
“Todo refugiado si cambia la situación en su país de origen, debe devolverse a él”.
Explica que esas medidas las está tomando Giorgia Meloni, presidenta del Consejo de Ministros de Italia y que asumiría la candidata a ser la próxima canciller de Alemania, Alice Weidel.
“Entonces, se tiene que hacer esto porque están perdiendo el tejido cultural de la sociedad europea”, sentenció.
José Sanmartín, Miembro Senior y Enlace con Europa del Miami Strategic Intelligence Institute con sede en Miami, en su análisis señala que, el gobierno francés esperó hasta que se “pudriese la situación social. Con los saqueos y la violencia desatada en las calles, la protesta original queda opacada y la sociedad exigirá al Estado que intervenga. Lo cual va a ocurrir entre aplausos silenciosos de la mayoría. El poder ya ha ganado la partida por culpa de esos irresponsables”.
Para este experto, el tema está finiquitado. “Se tardarán varias semanas en volver a la normalidad, pero el Estado restaurará el orden y los grupos violentos habrán cumplido su misión de desacreditar a todo el movimiento de protesta. Ya nadie en Francia habla de las reivindicaciones originales (muchas eran legítimas y prudentes), sino de la violencia, las agresiones, el caos, los saqueos, etc. Los franceses son expertos en crear nuevas crisis para acabar con otras crisis. El tema está agotado. Ha ganado ya el Estado”.

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