Está latente la amenaza de China de recuperar Taiwán mediante una acción militar. Taiwán es una isla de 35.980 kilómetros de superficie ubicada en el este de Asia. Cuenta con su propia Constitución, además de tener líderes democráticamente electos, y 300.000 tropas activas dentro de sus Fuerzas Armadas.
Taiwán es reconocido como Estado por solo 14 países. En enero de este año, William Lai, vicepresidente de la mandataria Tsai Ing-wen y candidato por el Partido Democrático Progresista, obtuvo la victoria en las elecciones con 40% de los votos.
La experta en temas internacionales Elsa Cardozo recuerda que, en 1971, tras un proceso muy largo de negociaciones, la ONU recibió a la República Popular China como el miembro chino de la organización, con lo cual Taiwán fue excluida.
“Es una relación compleja porque se mezclan muchos intereses. En cuanto a la relación de Estados Unidos con Taiwán (oficialmente la República de China) es una relación que se mueve desde Estados Unidos bajo el signo de lo que se ha llamado la ambigüedad estratégica. Pero, a su vez, Estados Unidos reconoce a la República Popular China, a la China comunista, y es la política de Una Sola China; reconoce al país que gobierna Xi Jinping”, explica Cardozo.
La investigadora añade que, con Taiwán, el gobierno de Joe Biden mantiene una relación de apoyo que se rige por un acta según la cual los Estados Unidos reconoce al Gobierno de China y avala de facto el estatus de Taiwán, “sin calificarlo como el estatus de independencia, y se oponen a cualquier cambio unilateral del estatus actual de la relación entre China y Taiwán”.
Cardozo puntualiza que Taiwán se comporta como un Estado independiente, el alcance de su reconocimiento internacional así no lo avale.
“Esta ambigüedad, por cierto, también es propia de las relaciones de Europa con Taiwán. En el caso de China está presente y se ha hecho mucho más visible y manifiesta la intención de reunificar a China bajo el mandato de Xi Jinping, quien ha dicho que se reserva el derecho a hacer el uso de la fuerza si fuese necesario”, señala.
La experta refiere que, en los últimos meses, el Gobierno chino ha moderado su presión sobre Taiwán, que se manifestaba de muchas formas, siendo la más visible los sobrevuelos y las violaciones del espacio marítimo y aéreo. Sin embargo, no ha abandonado su discurso y amenazas sobre la reunificación.
Afirma que, de ganar Donald Trump las elecciones del próximo noviembre, se proyecta un menor interés en Taiwán y una mayor concentración en la República Popular China, “así sea para pensar con nuevos aranceles y ejercer presión de distintas maneras. Pero, no pareciera que Taiwán fuese a ser un foco importante de atención”.
Relación compleja
Por su parte, Rafael Marrero, doctor en economía y experto en geopolítica internacional, asevera que existen una serie de dinámicas y no puede hablarse de una relación simplemente bilateral.
Cree que debe cambiarse la política oficial del gobierno de Estados Unidos de “Una Sola China” y reconocer el derecho de Taiwán, un aliado estratégico con quien EEUU tiene un convenio de reciprocidad y de protegerse en caso de una agresión.
“La situación en el Indo-Pacífico se está complicando cada día más y la política exterior débil de la administración de Biden en relación con estas amenazas, en los diferentes teatros de operaciones, está complicando la situación”, apunta.
Marrero, autor del libro “América 2.0, la guerra de Independencia contra China”, enfatiza que los Estados Unidos no han sido los aliados más consecuentes con Taiwán.
“Tenemos, por un lado, una dependencia a nivel crónico de todos los productos que se hacen en China, pero también de los semiconductores que se fabrican en Taiwán. Nuestros aviones caza, las grúas que operan en los puertos, todo eso depende de semiconductores que se hacen en Asia, específicamente en Taiwán. Entonces, la debilidad nuestra frente a la amenaza de la República Popular China y el peligro del avance de la amenaza China, los envalentona, les da margen para que ellos operen de manera atrevida, audaz”, subraya el doctor en economía.
Agrega que el único presidente que “se ha desvendado en los últimos años fue realmente el presidente Trump”.
Indica también que la República Popular China realiza todos los movimientos estratégicos para justificar una invasión a Taiwán desde el punto de vista legal y hasta ha modificado la Constitución para blindarse.
“Estados Unidos tiene que establecer relaciones diplomáticas con Taiwán porque en el caso del Hemisferio Occidental, la República Popular China ha implementado una política exterior agresiva, de penetración y de conquista y ha invertido casi un trillón de dólares en infraestructura”, apunta Marrero.
Asevera que es la política de la trampa de la deuda: “Al incumplir con los pagos de la deuda se quedan con los puertos, operan instalaciones estratégicas y justifican su instalación en la región”.
Ambivalencia con China
Rafael Marrero explica que en el marco de la relación estadounidense con Taiwán no puede dejarse de lado la presencia constante de China. Refiere que, por un lado, está la relación de compañías que tercerizan la producción, que la exportan, como las que fabrican todos los componentes a la República Popular China y que encuentran una forma de obtener réditos.
Y, por otro lado, se ubican los intereses de ciertas administraciones en Estados Unidos, “como la del Gobierno de Biden que ciertamente ha sido muy ambivalente con relación a China y con una postura bastante débil ante la amenaza, el peligro chino”.
En ese sentido, señala que recientemente se detectó un globo transitando por el espacio aéreo soberano de la república y la administración Biden no había hecho nada al respecto.
“Se supo que se trataba de un globo espía que transmitía información de locaciones donde estaban situadas instalaciones militares, algunas de carácter estratégico para los planes de EEUU. Se sabe que la República Popular China está espiando a Estados Unidos, robando propiedad intelectual, compitiendo deslealmente y persiguiendo a ciudadanos norteamericanos de origen chino en suelo estadounidense y el Gobierno no hace absolutamente nada”, subraya.
De acuerdo con el doctor Marrero, integrantes de la primera familia de Estados Unidos “ha recibido pagos directos de entidades vinculadas con el Partido Comunista Chino y a la República Popular China. De eso no me queda ninguna duda y lo denuncié hace dos años”.
Añade que eso implica un gran compromiso y un conflicto de intereses, “y de ahí su política exterior incoherente”.
Atribuye a esta situación la política inconsistente y recuerda que EEUU tiene ya una deuda exterior que sobrepasa los 34 trillones de dólares. “China es de los que tiene una gran parte de esa deuda como acreedor. Se toma dinero prestado para armar a Ucrania, pero es el dinero del aliado de Rusia”.
Ayuda militar
En agosto de 2023, EEUU anunció la aprobación de ayuda militar a Taiwán. El Departamento de Estado informó al Congreso de un paquete de 80 millones de dólares, el cual se enmarca dentro de la llamada Financiación Militar Extranjera.
También en 2023, Taiwán y EEUU firmaron un acuerdo comercial para afianzar las relaciones económicas. El pasado 13 de febrero, Estados Unidos aprobó un paquete de ayuda para Ucrania, Israel y Taiwán.
En el proyecto de ley se asignaron USD 60.000 millones en financiación para Ucrania, USD 14.000 millones para respaldar las operaciones militares de Israel y Estados Unidos en la región, así como más de USD 8.000 millones para apoyar a los socios estadounidenses en la región del Indo Pacífico, entre ellos Taiwán.
@snederr
FUENTE: Redacción Diario Las Américas