martes 11  de  agosto 2026
FENÓMENO

La NASA revela los puntos del hemisferio norte donde podrá verse el eclipse solar

Groenlandia, Islandia, Rusia y España estarán entre los territorios privilegiados para observar la totalidad del fenómeno natural

Por REDACCIÓN/Diario Las Américas

MIAMI — Un eclipse solar total recorrerá este miércoles 12 de agosto una franja del hemisferio norte que se extenderá desde el norte de Rusia hasta España, pasando por Groenlandia, Islandia y el océano Atlántico, en uno de los principales acontecimientos astronómicos de 2026.

Según la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de EEUU (NASA), la totalidad del eclipse podrá observarse en Groenlandia, Islandia, el norte de Rusia, España y un pequeño sector del noroeste de Portugal. En otras zonas del hemisferio norte, el fenómeno será parcial.

"Parcialmente visible"

La NASA señaló en un comunicado que el eclipse parcial será visible también desde partes del norte de Estados Unidos, desde Alaska hasta Carolina del Norte, la mayor parte de Canadá, amplias regiones de Europa y el noroeste de África.

En el extremo occidental de la trayectoria, además, algunas personas podrán contemplar el eclipse mientras el Sol se aproxima al horizonte. En España y el extremo noroeste de Portugal, la totalidad llegará poco antes del atardecer.

La totalidad durará menos de dos minutos

La diferencia entre observar un eclipse parcial y encontrarse dentro de la franja de totalidad será especialmente significativa.

De acuerdo con la NASA, para la mayoría de quienes se encuentren dentro de la trayectoria de totalidad, el Sol permanecerá completamente cubierto durante menos de dos minutos. Cerca del centro de la trayectoria, en Groenlandia, Rusia o el Atlántico Norte, el fenómeno se prolongará un poco más, aunque no llegará a los dos minutos y medio.

Durante esos breves instantes, la Luna bloqueará completamente la superficie brillante del Sol y permitirá observar su corona, la atmósfera exterior del astro que normalmente queda oculta por el intenso brillo de su superficie.

La NASA explicó que la sombra lunar que produce un eclipse solar tiene una extensión de apenas unos 480 kilómetros de ancho. La zona central, denominada umbra, es donde se produce la totalidad, mientras que la penumbra corresponde al área en la que el eclipse puede observarse de manera parcial.

El fenómeno será también un laboratorio científico

El eclipse no solo ofrecerá un espectáculo para los observadores. La NASA aprovechará el fenómeno para realizar investigaciones sobre el Sol y la atmósfera terrestre.

Una de las iniciativas contempla el uso de un avión científico WB-57, que volará a gran altura siguiendo la sombra de la Luna para estudiar la dinámica de la corona solar. Además, el proyecto Nationwide Eclipse Ballooning Project, respaldado por la NASA, enviará estudiantes de varias universidades estadounidenses a Islandia y España para lanzar globos científicos antes, durante y después del eclipse.

Los globos permitirán estudiar cómo la disminución temporal de la luz solar modifica la atmósfera terrestre, especialmente la capa próxima a la superficie.

"Desde nuestra perspectiva única en la Tierra durante un eclipse solar total, los científicos pueden estudiar la corona del Sol de una manera que no podemos desde ningún otro lugar del sistema solar", explicó Kelly Korreck, responsable del programa de eclipses de la NASA.

Un "ordenador" de hace 2.000 años

La fascinación por los eclipses se remonta a la Antigüedad. Uno de los testimonios más extraordinarios de la capacidad de los antiguos astrónomos para anticipar estos fenómenos es el mecanismo de Anticitera.

Construido en Grecia a mediados del siglo II antes de Cristo, este complejo dispositivo de bronce es considerado la calculadora astronómica portátil más antigua que se conserva. Fue recuperado en 1900 entre los restos de un naufragio en el mar Egeo y estaba diseñado para realizar cálculos astronómicos, entre ellos la predicción de eclipses.

El mecanismo fue hallado dividido en 82 fragmentos y su funcionamiento solo pudo ser comprendido con mayor precisión mediante investigaciones realizadas durante las últimas décadas. El dispositivo empleaba un complejo sistema de engranajes para representar los movimientos del Sol y la Luna.

El artefacto se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas y también inspiró el mecanismo ficticio que aparece en la película "Indiana Jones y el dial del destino", estrenada en 2023.

El 99,9 % no equivale a la totalidad

Uno de los aspectos más llamativos de un eclipse solar es la diferencia entre una cobertura casi completa y la totalidad.

Aunque la Luna llegue a cubrir el 99,9 % del disco solar, la pequeña fracción de Sol que permanece visible sigue siendo extremadamente brillante e impide apreciar la corona solar. Solo cuando la Luna bloquea completamente la superficie del Sol aparece ese halo blanquecino alrededor del disco oscuro.

La totalidad también provoca cambios perceptibles en el entorno. La luz disminuye abruptamente y pueden producirse descensos de temperatura y modificaciones en el viento.

En los instantes que preceden y siguen a la totalidad aparecen además fenómenos como el "anillo de diamante", generado por el último rayo de luz solar que atraviesa el borde de la Luna, y las llamadas "perlas de Baily", producidas por la luz que atraviesa las irregularidades del relieve lunar.

La NASA advierte, sin embargo, que durante las fases parciales nunca debe observarse directamente el Sol sin protección ocular especializada. Las gafas para eclipses o visores solares adecuados son necesarios mientras la Luna no cubra completamente el disco solar.

Una noche con eclipse y perseidas

El 12 de agosto ofrecerá además otro atractivo para los aficionados a la astronomía: la lluvia de meteoros de las perseidas alcanzará su máximo de actividad durante esos días.

La coincidencia con una noche de Luna nueva favorecerá la observación del cielo al reducir la luminosidad natural procedente de nuestro satélite.

Así, para los observadores del hemisferio norte, el eclipse podrá ser apenas el comienzo de una noche especialmente atractiva para contemplar fenómenos astronómicos.

Los eclipses totales no durarán para siempre

La posibilidad de contemplar eclipses solares totales tampoco será eterna.

Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional y presidente de la Comisión Científica española del Trío de Eclipses, explicó que la humanidad vive actualmente en un período excepcional de la historia del Sistema Solar.

La razón está relacionada con el movimiento de la Luna, que se aleja de la Tierra a una velocidad media de unos 3,8 centímetros por año. Aunque se trata de un desplazamiento prácticamente imperceptible a escala humana, con el paso de millones de años tendrá consecuencias para los eclipses.

A medida que aumenta la distancia, el diámetro aparente de la Luna disminuye. Llegará un momento en que nuestro satélite ya no podrá cubrir completamente el disco solar, incluso cuando se encuentre en el punto más cercano de su órbita.

Según Bachiller, dentro de unos 600 millones de años desaparecerán los eclipses solares totales y solo se producirán eclipses anulares.

El astrónomo considera que esta coincidencia entre el tamaño aparente de la Luna y el Sol constituye una "casualidad geométrica muy extraordinaria". La actual posibilidad de observar un eclipse total es, por tanto, un fenómeno temporal dentro de la historia del Sistema Solar.

FUENTE: Con información de EFE/NASA

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