jueves 30  de  mayo 2024
ELECCIONES

Macron y Le Pen, ante su único cara a cara en las presidenciales de Francia

Macron debe defender ahora su gestión, marcada por las crisis: protestas sociales, pandemia de coronavirus, consecuencias de la guerra en Ucrania

El mandatario centrista Emmanuel Macron y su rival en la elección presidencial, Marine Le Pen, buscaban este miércoles en su único debate convencer a millones de franceses abstencionistas y atraer a los electores de izquierda, a cuatro días del balotaje.

La elección presidencial en Francia repite el duelo final de 2017, pero el país no es el mismo. Entre tanto, una pandemia confinó a millones de personas y la guerra en Ucrania resucitó la preocupación por la pérdida de poder adquisitivo de los franceses.

"Desde hace cinco años, he visto sufrir al pueblo de Francia (...), preocuparse por el futuro y dudar. Otra elección es posible", dijo Le Pen al inicio del debate, presentándose como la presidenta de la "libertad", del "poder adquisitivo" y de la "fraternidad nacional".

Macron subrayó por su parte el "período difícil" que Francia atravesó durante su mandato y expresó su deseo de continuar al frente del país para lograr que Francia sea "más fuerte e independiente", para "mejorar la vida cotidiana" y avanzar en la transición ecológica.

Ambos empezaron a detallar sus medidas sobre poder adquisitivo, seguridad, juventud, política internacional y medio ambiente, durante el debate de dos horas retransmitido por televisión y por Twitch.

Aunque Macron aventaja en 12 puntos a Le Pen, según el último barómetro de Ipsos/Sopra Steria, sólo un 69% de los inscritos dice estar seguro de ir a votar, entre ellos unos 6 de cada 10 electores del izquierdista Jean-Luc Mélenchon.

"Hay un tercio del electorado que se siente huérfano, que son los votantes de Jean-Luc Mélenchon y de la izquierda en general, que de hecho se oponen tanto a Emmanuel Macron como a Marine Le Pen", indicó Emmanuel Rivière, politólogo de Kantar, en la radio RFI.

Muestra del desencanto de una parte de la población obligada a escoger entre el "peligro" ultraderechista y el poco popular mandatario, el lema "Ni Macron ni Le Pen" resonó la semana pasada en una simbólica Sorbona ocupada por estudiantes.

El cara a cara de los candidatos del duelo final se anuncia así clave, ya que esa parte del electorado lo mirará "con la esperanza" de "confirmar una elección que no es del todo segura" o de que los ayude a tomar finalmente una decisión, según Rivière.

La candidata de Agrupación Nacional (RN), de 53 años, busca romper la tendencia favorable de su rival de La República en Marcha (LREM), de 44 años, quien agita, como en 2017 --cuando ya derrotó a Le Pen--, el miedo de la llegada de la extrema derecha al poder.

A diferencia de 2017, cuando con un 66,1% de los votos se proclamó por primera vez presidente, Macron debe defender ahora su gestión, marcada por las crisis: protestas sociales, pandemia de coronavirus, consecuencias de la guerra en Ucrania.

El 'leitmotiv' de su programa es recuperar el impulso reformista y liberal que las crisis le obligaron a aparcar, como el retraso de la edad de jubilación de 62 a 65 años. Para atraer a los votantes de izquierda, se dijo dispuesto a atrasarla sólo hasta los 64 años.

Le Pen aprovechó esta impopular propuesta y la inquietud de los franceses con el aumento de la inflación para buscar reforzar la imagen de Macron de "presidente de los ricos", que galvanizó la protesta social de los "chalecos amarillos" en 2018 y 2019.

El domingo en la noche se conocerá el nombre de quién presidirá Francia durante los próximos cinco años y empezará la campaña de las legislativas de junio que definirán con qué mayoría parlamentaria gobernará, algo incierto en un tablero político en recomposición.

FUENTE: AFP

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