TEHERÁN.- Más de 110 Premios Nobel de distintas categorías exigen a las autoridades de Irán la liberación "total" e "incondicional" de la activista iraní Narges Mohammadi, laureada con el Nobel de la Paz, tras su traslado el domingo a un hospital de Teherán para recibir tratamiento médico por sus "múltiples enfermedades".
“El acceso a un tratamiento médico oportuno y adecuado no solo es una necesidad humanitaria, sino una obligación fundamental según las normas internacionales de derechos humanos y las disposiciones legales nacionales aplicables, que prevén la atención médica y permiten la liberación por motivos médicos en casos de grave riesgo para la salud”, indicó en un comunicado conjunto publicado por la Fundación Narges Mohammadi.
Su fundación informó que Narges Mohammadi, fue trasladada a Teherán para ser atendida por su propio equipo médico, tras 10 días de hospitalización en Zanyán, en el norte de Irán, donde cumple su condena, porque se benefició de una suspensión de su pena a cambio de fianza considerable.
La organización declaró que Mohammadi necesitaba cuidados especializados y era necesario “asegurar que nunca vuelva a prisión para cumplir los 18 años restantes de su condena”.
En este sentido, han resaltado que hay informaciones “fidedignas” que indican que su estado de salud es “crítico”, puesto que presenta graves complicaciones, incluyendo una importante pérdida de peso, presión arterial inestable y síntomas cardíacos graves.
“Su situación se desarrolla en un momento en que la población civil de Irán enfrenta el impacto combinado de las crecientes tensiones regionales y la intensificación de la represión interna, lo que genera serias preocupaciones por su seguridad, salud y derechos fundamentales”, señalaron.
“Reafirmamos que toda persona detenida por el ejercicio pacífico de sus derechos fundamentales tiene derecho a la plena protección de estos, incluyendo el acceso a atención médica adecuada y al debido proceso. Quienes se encuentren detenidos por estos motivos deben ser liberados”, reiteraron.
Nobel mantienen el clamor: debe ser liberada
Para la activista de derechos humanos estadounidense, Jody Williams, Premio Nobel de la Paz en 1997, “Mohammadi jamás debería haber estado al borde de la muerte sin recibir atención médica especializada. Nadie, en ningún lugar, debería ser encarcelado por protestar pacíficamente o por defender los derechos humanos", arguyó y pidió a la comunidad internacional “alzar la voz”.
Por su parte, la Premio Nobel de la Paz liberiana Leymah Gbowee aseguró que Mohammadi “ha inspirado a personas de todo el mundo”, si bien su “coraje no debe ir en detrimento de la dignidad humana básica ni de la atención médica”.
“Celebramos este importante paso hacia el tratamiento, pero ningún defensor de los derechos humanos debería enfrentarse al encarcelamiento, la represión y el deterioro de su salud por defender de forma pacífica la libertad y la justicia. El clamor debe mantenerse firme: Narges debe ser liberada”, sentenció.
Entre los firmantes se encuentran la abogada iraní Shirin Ebadi, el periodista ruso Dmitri Murátov, la escritora Annie Ernaux, el físico ruso-británico Konstantín Novosiólov, el físico Roger Penrose, el biólogo Victor Ambros, así como Harvey J. Alter, Michael Houghton y Charles M. Rice, quienes recibieron el premio por el descubrimiento del virus de la hepatitis C.
Asimismo, otros de los nombres que aparecen en la larga lista de Nobel que suscriben el llamamiento son la economista estadounidense Claudia Goldin, el escritor J. M. Coetzee, el científico Roger Kornberg o el obispo católico Carlos Felipe Ximenes Belo.
Condena tras condena
Mohammadi fue arrestada el pasado 12 de diciembre en un acto en memoria del abogado Josrou Alikordi, que falleció semanas antes en “extrañas circunstancias”. Inició una huelga de hambre en febrero de este año para protestar por las condiciones de su detención.
La activista había sido puesta en libertad provisional en diciembre de 2024 a raíz de una solicitud por motivos médicos aprobada por la Fiscalía de Teherán. Meses antes, en octubre, fue hospitalizada después de que su familia denunciara que las autoridades llevaban más de dos meses impidiendo que recibiera tratamiento pese al deterioro de su estado de salud.
Mohammadi fue condenada en principio a seis años adicionales de prisión por conspiración y a un año y medio por actividades de propaganda, si bien su abogado informó en febrero de que había recibido una condena adicional de dos años de prohibición de salir del país y dos años de destierro a la ciudad de Jusf, en el centro oeste de Irán.
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FUENTE: Con información de Europa Press y Deutsche Welle