Ciudad del Vaticano.- El papa Francisco habla con varios sacerdotes que participan en el encuentro. (AP)
Ciudad del Vaticano.- Pidió a los participantes Sínodo extraordinario sobre la familia "practicar una caridad sincera y activa"
Ciudad del Vaticano.- El papa Francisco habla con varios sacerdotes que participan en el encuentro. (AP)
EFE
El papa Francisco proclamó, al final del Sínodo extraordinario sobre la familia, que durante la citada asamblea no se puso en entredicho la "verdad fundamental" del "sacramento del matrimonio: la indisolubilidad".
Durante su discurso el papa Bergoglio dijo a los prelados que participaban en el Sínodo, no solo que su papel como líder es el de "garantizar la unidad", sino que la Iglesia católica "no mira a la humanidad desde una torre de cristal para juzgar o clasificar a las personas", llamándolos a "practicar una caridad sincera y activa".
El papa recordó a los participantes en el Sínodo que su función es la de "recordar a los pastores que su primer deber es alimentar al rebaño que el Señor les ha confiado y buscar acoger con paternidad y misericordia y sin falsos miedos a las ovejas descarriadas". Para luego enfatizar "Aquí me he equivocado. He dicho acogerlas: ir a buscarlas".
Su Santidad admitió que durante los debates en el Sínodo se apreciaron "tensiones y tentaciones", entre las cuales mencionó la tentación de la "rigidez hostil", que resumió en la actitud de "querer encerrarse en lo que está escrito y no dejarse sorprenderse por Dios, por el Dios de las sorpresas".
Y advirtió contra la "tentación" que plantean los que calificó como "tradicionalistas" o "miedosos", pero también a aquellos que definió como "denominados progresistas y liberales".
Las palabras del papa, que mañana domingo pondrá punto final al encuentro con una solemne misa en San Pedro, fueron recibidas con un cerrado aplauso de los congregados que duró unos cinco minutos.
