MIAMI.- La geografía y los caprichos de la historia y las fronteras entre países han hecho posible una estrecha relación política y comercial entre Europa y Turquía, a pesar de fuertes diferencias culturales. Vínculo que llegó a ser tomado muy en serio por la Unión Europea (UE) y luego desechado ante las irregularidades del Gobierno turco y la posibilidad de una avalancha de turcos que pondrían en juego la identidad del Viejo Continente.
De hecho, al alto representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell, acaba de enviar un mensaje de advertencia a Turquía al señalar que aumenta la brecha entre el país euroasiático y el bloque europeo, al tiempo que se acerca la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE en la que se someterá a examen la relación, según informó la agencia de prensa Europa Press.
Según explicó Borrell en la rueda de prensa posterior al Consejo de Asuntos Exteriores, las acciones de Turquía en Chipre atentan contra las resoluciones de Naciones Unidas y "reavivan" las tensiones en esa zona del mundo.
"Turquía debe saber que su comportamiento aumenta la distancia con la UE. Lo lamentamos, pero es como lo ven los ministros de Exteriores de la UE", recalcó.
De esta forma, el funcionario europeo recordó que Turquía tiene de plazo hasta diciembre para volver a la senda constructiva y sentarse a negociar con Grecia y Chipre sus disputas en la región. "El tiempo corre y nos acercamos a un momento clave en nuestra relación", avisó.
El jefe de la diplomacia europea no quiso adelantar qué medidas tendrán sobre la mesa los líderes de la UE en diciembre con respecto a Turquía, aunque para entonces no se descarta todo tipo de instrumentos, incluidas las sanciones sectoriales sobre estructuras económicas turcas.
Cuando la UE tuvo en cuenta la solicitud de Turquía para ser miembro de la Unión, el primer problema que se planteó fue su situación geográfica. Realmente, solo el 3% del territorio turco yace en tierra europea, mientras el resto del país está situado geográficamente en Asia, lo que supone un problema básico, ya que la Unión solo permite la entrada a estados europeos.
Aun así, hay quienes aluden al derecho de solicitar la entrada a en la Unión Europea, mientras otros reclaman lazos de interés comercial.
El otro gran problema, unido al cuestionamiento acerca del sistema democrático en el país, es un tema de carácter cultural. A pesar de que Turquía optó por la transformación hacia una sociedad más laica tras la revolución de Mustafa Kemal Atatürk en 1923, lo cierto es que sigue siendo un país musulmán culturalmente hablando. Esto supone un gran problema, ya que en la Unión Europea todos los países tienen una cultura laica de base cristiana.