Existe un sector que intenta aislar al Presidente Juan Guaidó Márquez. Su apuesta celada de "institucionalidad democrática, periodismo o constitucionalidad" busca que el Presidente (E) Juan Guaidó admita un discurso militarista y guerrerista aplicando el artículo 187.11, además de "reforzar gobierno en Venezuela" como si no fueran obvias las consecuencias de tal temeridad.

Estos sectores saben perfectamente la inviabilidad y delicadeza de esa ruta que es la última carta en el tablero. Esta irresponsable forma de practicar la política, buscar followers, hacerse "presidenciable" [en momentos de emergencia humanitaria], es un estilo fragmentario, displicente y fuera de agenda, que nos divide y debilita. Y si logran el objetivo de aislar y liquidar al Presidente Interino Juan Guaidó -al decir de Thais Peñalver- apaguemos la luz ¡porque lo que quedará será Cubalia...!

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LA VACUIDAD COMO POLÍTICA

Comprendo las visiones normativas de brillantes colegas del Derecho. Puedo entender "el balance" analítico de comunicadores e "influencers". Acepto el afán de privilegiar la juridicidad de los eventos. Pero el momento -sin poner de lado el rigor de la ley- es fundamentalmente táctico, utilitario y social. La apuesta no resiste un "hasta aquí llegué" porque le toca a US. Tampoco un discurso legalista. Es una apuesta que demanda un liderazgo dinámico, disciplinado y organizado. Es movilizar a una población devastada a librar su última gran batalla -histórica y republicana- por la libertad. No la de los antiguos de deberes y derechos sino la de los modernos: justicia, que es vida, dignidad y felicidad para vivir en paz.

Cuando voces muy respetadas y otras muy frívolas acuñan la consigna "coalición militar y activación del 187.11", lo hacen desenfadadamente porque saben que tal "misión" no llegará la hora, día ni mes proclamado. En todo caso estas "operaciones" ni se anuncian ni las ordena el requirente. Tampoco las obedece el requerido. En términos diplomáticos son sumamente complejas. Por lo tanto es insensato -por inviable y maniqueo- pretender desplazar primero a Guaidó que a Maduro-sic- jugando posición adelantada con otra camiseta.

Acertado, aleccionador y prudente el Sr. Elliot Abrahams quien ante la vacuidad [que roza en el delirio], alertó "no es momento de hablar de intervención militar". Cuidado con disfrazar extremismos de "justo medio"...

Ni SOLOS NI ENFRENTADOS

Lo primero es mantener la unidad operativa, orgánica y estratégica del Gobierno Interino de Juan Guaidó Márquez. La reciente concentración del 6-A fue realmente importante por ser ratificatoria del liderazgo y el plan propuesto. La gente no se deja empujar por un brote de lanceros que son los últimos en ir al frente. Cierto que hay fatiga y decepción. Cómo no haberlo en un país a oscuras, sin agua, comida, ni medicinas. Pero la ruta sigue siendo nuestra, es decir, de cada venezolano, no de cada fuerza extranjera.

Cualquiera que en medio de un discurso de intervencionismo militar extranjero cuestione y aísle el movimiento de movimientos en curso [de palmaria base popular] lo que exhibe es una falta de autocontrol por convertirse en una opción política impopular. Eso desvía la atención de un accionar político [unido] que está en pleno desarrollo. Lo menos que necesitamos es banalizarlo con historietas de Odiseas Épicas. Volver con posiciones normativas, líricas, tremendistas, acudiendo a interpretaciones constitucionales fuera de orden-tanto en lo hermenéutico como en lo histórico-es montarse en una línea imposibilista y peligrosamente mítica que le pondrá un respirador a un exgobierno agonizante.

Mi posición como Representante Diplomático del Presidente Interino Juan Guaidó me ha permitido ver de primera fila la vulnerabilidad del mundo diplomático hacia el lenguaje intervencionista. Aun teniendo al frente la dictadura más criminal. Esa es la verdad. Hemos puesto sobre la mesa la Responsabilidad de Proteger [R2P]. No rehuimos el tema, como no lo oculta el S/G Luis Almagro. Pero debemos articular y preservar alianzas.

Ya se cumplen 25 años del Genocidio de Ruanda. Mucho que reflexionar al respecto. Basta leer las devastadoras palabras del General Canadiense retirado Rómeo Dallaire, quien aun no supera su sentimiento de culpa por no evitar la muerte de 800.000 Tutsis y Hutsus moderados. "La Comunidad Internacional pudo prevenirlo", dice. "Bastaba una orden del Consejo de Seguridad pero NY [ONU] respondió: Ud. no intervendrá, Ud. pondrá las tropas en riesgo", sentencia el General (Entrevista CBC Radio Canadá, Abril 7). Bill Clinton declaró: "no nos involucraremos en ninguna operación humanitaria si no están en juego los intereses de EEUU"...

Muy bien. No somos Ruanda. ¿Pero podríamos serlo? ¿Estamos al filo de la Somalización del conflicto? ¿En pleno siglo XXI tenemos que llegar a serlo para justificar la cooperación internacional?. Apelemos al R2P pero moderada y gradualmente. No desde una tribuna critica, tajante y suma-cero minada de "hay que, es YA o nunca; hágalo o márchese".

EL DESENLACE

La removilización masiva y organizada de la gente es esencial. Darle veleta al criticismo nos llevará a otro desenlace: el de la anomia de los agoreros, que es la nada...

@ovierablanco

Embajador de Venezuela en Canadá.

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