MIAMI_ Entre los equipos desplegados en las labores de búsqueda tras los dos terremotos de 7.2 y 7.5 que sacudieron a Venezuela, uno de los protagonistas ha sido Tsunami, un perro de raza border collie, especializado en localización de personas bajo estructuras colapsadas.
Integrante del Centro de Formación de Equipos Caninos de Intervención en Desastres (K-SAR ECID), el perro ha acompañado a los equipos de emergencia en la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros de edificios derrumbados, convirtiéndose en un símbolo de esperanza para familiares y rescatistas.
Uno de los rescates más difundidos ocurrió en las Residencias Rita, en la parroquia San Bernardino de Caracas, donde Tsunami marcó el lugar en el que permanecía atrapado un adulto mayor. La señal del perro permitió concentrar las labores de remoción de escombros hasta lograr el rescate del sobreviviente.
De perro abandonado a especialista en rescate
La historia de Tsunami comenzó lejos de los escenarios de emergencia. El border collie fue rescatado tras haber sufrido abandono y maltrato. Luego de su recuperación inició un proceso de entrenamiento especializado bajo la dirección del rescatista venezolano Jorge Beens, fundador de K-SAR ECID, organización dedicada a la formación de binomios caninos para operaciones de búsqueda y salvamento.
Durante años fue preparado para detectar rastros humanos en estructuras colapsadas, una capacidad que hoy le permite intervenir en algunas de las situaciones más complejas que enfrentan los equipos de rescate.
Una trayectoria en emergencias
Antes de participar en las operaciones desplegadas tras los terremotos en Venezuela, Tsunami ya había acumulado experiencia en escenarios de desastre dentro y fuera del país.
Junto a su instructor formó parte de los equipos enviados a Turquía tras los devastadores terremotos de 2023 y también intervino en las labores de búsqueda durante los deslaves registrados en Las Tejerías y El Castaño, en el estado Aragua.
Diversos medios venezolanos atribuyen a Tsunami decenas de localizaciones exitosas de sobrevivientes a lo largo de su trayectoria, aunque no existe un balance oficial consolidado sobre el número de personas encontradas gracias a su intervención.
El legado de Orión
La participación de Tsunami trae a la memoria de muchos venezolanos a Orión, el rottweiler que se convirtió en uno de los grandes símbolos de las operaciones de rescate durante la tragedia de Varga de 1999, cuando deslaves e inundaciones devastaron el entonces estado Vargas, hoy La Guaira.
Integrante de la Brigada Canina de los Bomberos del Distrito Federal, Orión trabajó durante varios días junto a rescatistas venezolanos e internacionales en la búsqueda de sobrevivientes sepultados por el lodo y los escombros. Su labor lo convirtió en uno de los rostros más recordados de aquella catástrofe y en un referente para las generaciones posteriores de perros especializados en búsqueda y rescate.
Un aliado indispensable en las emergencias
Aunque el desarrollo tecnológico ha incorporado drones, cámaras térmicas y sensores para las operaciones de rescate, los especialistas coinciden en que los binomios caninos siguen siendo una herramienta insustituible durante las primeras horas posteriores a un desastre.
Gracias a su capacidad para detectar el olor humano bajo toneladas de concreto y tierra, estos perros permiten reducir significativamente los tiempos de búsqueda y orientar con mayor precisión el trabajo de los equipos de emergencia.
Más de dos décadas después de que Orión se convirtiera en símbolo de esperanza durante la tragedia de Vargas, Tsunami representa el relevo de esa tradición de perros rescatistas venezolanos que, entrenados junto a sus guías, hoy vuelven a recorrer los escombros con un mismo objetivo: encontrar vida donde otros solo ven destrucción.
FUENTE: Con información de Redes Sociales