En un equipo de fútbol no hay un líder único durante todo el partido; lidera quien tiene el balón en cada momento. Durante el tiempo de juego, cada jugador es consciente de que no podría hacer nada sin el apoyo de los demás. Solo estando unidos y coordinados es posible alcanzar el triunfo, el de todos, con independencia de quién meta el balón en la portería contraria.

Tradicionalmente se piensa en el liderazgo como la acción ejercida por un individuo (hombre o mujer) con habilidades suficientes para conseguir el éxito empresarial y lograr que los demás le sigan. Esto puede ser así, pero en los tiempos que vivimos es mejor de otro modo.

Las organizaciones no necesitan confiar en un solo líder que guíe a todos hacia el éxito. Puede ocurrir, pero es arriesgado dejar la responsabilidad en manos de una sola persona. ¿Qué pasaría si se equivocara? ¿Qué ocurriría si perdiera el apoyo del equipo? ¿Qué sucedería si decidiera abandonar la empresa?

Los líderes individuales son necesarios, pero solo quienes sepan liderar en equipo podrán mantener su liderazgo a largo plazo y conseguir el éxito de la empresa.

El liderazgo colectivo es el mejor motor para las organizaciones porque consiste en sumar, no en dividir.

• Se produce de forma multidireccional, no vertical. Se trata de un liderazgo sin jerarquías, donde cada miembro del equipo lidera en aquello que domina. Cuando existe libertad organizativa, sin cargos fijos en los proyectos, cada uno asume su rol con pasión y compromiso.

• Es dinámico. El liderazgo cambia en cada momento, dependiendo del desarrollo empresarial y también de las capacidades, conocimientos, habilidades… de los miembros del equipo.

• Huye de las jerarquías. Cuando no existen jerarquías se evitan las luchas de poder, se derriban las barreras entre los miembros del equipo y se garantiza la comunicación. El poder compartido, a diferencia del poder omnímodo, une a los equipos.

• La responsabilidad es colectiva, aunque también individual. Cada uno tiene su papel en la consecución del éxito corporativo, por eso todos sienten la satisfacción de ser responsables.

• Desarrolla la creatividad. Cuando uno piensa y los demás le siguen, solo uno se siente satisfecho o frustrado. En cambio, cuando todos pueden pensar, surge la creatividad, incluso en las personas menos creativas, porque de unas ideas nacen otras.

• Produce satisfacción profesional. Dado que todos necesitan de los demás componentes del equipo y comparten los mismos objetivos, todos se sienten útiles y capaces de crecer profesionalmente.

• Genera valor. Trabajar en equipo y poder liderar cada uno en su campo conduce a que unos aprendan de otros y todos ganen en efectividad.

El modelo personalista y jerarquizado pertenece al pasado; el liderazgo colectivo permite situar el bien común por encima del individualismo.

mastermindlatino.com / @EstrellaFloresC

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

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