El tráfico humano se describe a menudo como una plaga internacional porque la triste realidad es que es un problema que golpea a todos. El Departamento de Justicia estima que al menos 200.000 niñas estadounidenses corren el riesgo de tráfico a manos de mercaderes del sexo. Los informes del FBI muestran que 2.8 millones de niñas huyen de sus hogares cada año y están expuestas a la prostitución y la pornografía. Sólo el año pasado la fiscalía del Condado Miami-Dade presentó 356 nuevos casos de tráfico humano. Lamentablemente, como puerta de entrada a las Américas y una comunidad fuertemente dependiente del turismo y la agricultura, el sur de la Florida es uno de los lugares más afectados por el tráfico humano en nuestra nación. Todos los días mujeres inocentes del sur de la Florida son vendidas, compradas, contrabandeadas y forzadas a dedicarse a la prostitución, sufriendo abuso físico y psicológico.

Sin embargo, a pesar de las estadísticas desalentadoras, me reconforta saber que hay organizaciones e individuos trabajando para rescatar víctimas y erradicar esta plaga de nuestra comunidad. En el sur de la Florida somos bendecidos por tener oficiales de la ley dedicados a una campaña de “cero tolerancia” contra el tráfico humano, con el fin de proteger a las víctimas y perseguir a los traficantes. El Departamento de Policía de Miami-Dade opera el Centro de Recursos de Tráfico Humano (1-888-373-7888) donde todos pueden llamar para reportar algún caso sospechoso de tráfico humano. Además, la Oficina del fiscal del Condado Miami-Dade trabaja y opera la Unidad de Tráfico Humano (305-350-5567), que incluye fiscales, investigadores y especialistas en víctimas, trabajando para ayudar a las víctimas y traer a sus agresores a la justicia.

La realidad es que además de los esfuerzos de agencias locales, estatales y federales, y de los oficiales de la ley, necesitamos ayuda de ciudadanos en nuestra comunidad para combatir este horroroso crimen. Estoy orgullosa de que muchos ciudadanos se están uniendo a esta batalla mediante organizaciones locales como Life of Freedom Center, que ofrece programas de apoyo y ayuda para sobrevivientes de la explotación sexual y el tráfico humano. Desde proveer más información sobre los peligros del tráfico humano, a ofrecer programas dirigidos para ayudar a víctimas para que puedan llevar una vida libre y sin temer abuso y explotación. Life of Freedom Center está empoderando a nuestros ciudadanos para que puedan combatir este crimen. The Kristi House es otra organización privada y sin fines de lucro en Miami dedicada a sanar y erradicar el abuso sexual infantil. Kristi House provee tratamiento, apoyo y coordinación de servicios en un ambiente curativo para todas las víctimas de abuso sexual y sus familias para poder eliminar esta epidemia en el Condado Miami-Dade y romper el ciclo de abuso para la próxima generación.

Como su representante en el Congreso estoy comprometida con esta batalla. Continuaré mis esfuerzos para ayudar a cada persona cuya vida ha sido impactada por esta tragedia y asegurar que todos en el sur de la Florida puedan vivir sin temer a convertirse en víctimas de esta esclavitud moderna. De manera bipartidista he trabajado con mis colegas para enfrentar los horrores del tráfico humano doméstico e internacional, y para reforzar protección y asistencia para las víctimas. Desde la ley Human Trafficking Prevention, Intervention, and Recovery Act, la cual permite que subsidios existentes del Departamento de Justicia sean usados para hospedar a víctimas del tráfico humano, hasta el Strengthening Child Welfare Response to Trafficking Act la cual aseguraría que cada estado prepare a sus trabajadores sociales para identificar estas víctimas. Estos proyectos de ley ayudarán a preparar a nuestros oficiales, difundir información pública, castigar a criminales, y proveer recursos esenciales para las víctimas. Seguiré trabajando con sectores públicos y privados para abogar por las victimas e involucrar al público en esta batalla.

El tráfico humano es un acto inmoral, reprobable y criminal y debemos trabajar para erradicarlo. Hoy muchas personas del sur de la Florida y de todo el país caen en las manos de estos criminales traficantes sin escrúpulos. Pero con nuestros esfuerzos podemos derrotar este horrible abuso de los derechos humanos. Como su voz en el Congreso continuaré trabajando para advertir sobre esta plaga y para impulsar los esfuerzos legislativos que ayudarán a las víctimas y castigarán a sus captores. Seguiré trabajando incansablemente para que la próxima generación pueda crecer libre del temor de ser comprada, vendida o contrabandeada. Un futuro libre del tráfico humano está cerca y creo que, juntos, podemos hacerlo realidad.

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